El anuncio de que Tatiana Clouthier deja el nuevo gabinete para dedicarse a sus tareas como diputada federal sacudió el avispero político nacional, no se diga el morenista.

La que fuera una muy exitosa coordinadora de la campaña de Andrés Manuel López Obrador sorprendió al dar a conocer que declinó a la subsecretaría de Gobernación a la que se perfilaba a partir del próximo primero de diciembre.

La ola de historias para justificar esa difícil decisión no se hicieron esperar. Que si Tatiana entró en zona de conflicto con algunos miembros del gabinete, que si fue por su postura anti Manuel Bartlett o que si el presidente electo le perdió la confianza. Puras especulaciones.

Lo que de verdad sucedió es que durante el año que duró la precampaña y la campaña, Tatiana le dedicó todo su tiempo a la política, y como era de esperarse la familia comenzó a resentir la ausencia de la madre y esposa.

Con sus actividades ancladas en la Ciudad de México y en gira por todo el territorio nacional, a la próxima diputada federal por Morena le fue casi imposible equilibrar el tiempo de una familia que vive en Monterrey. Tan simple como eso.

En su cuenta de Twitter, @tatclouthier fue contundente como lo es: “Ante las especulaciones, inventos e incluso frotadas de mano aclaro: asumo cargo diputación por así serlo mejor para la Patria y a mi familia; no hay telenovelas por escribir y trabajo de la mano con @ lopezobrador_”.

La cercanía con el equipo del presidente electo le fue refrendada por Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente electo, quien también en su cuenta de Twitter, le escribió: “¡Enhorabuena! Especular es válido pero todos sabemos que eres siempre congruente con tus palabras. No hagas caso a los inventos ni teorías falsas!”

Pero el caso de Tatiana no es el único. Aunque haya tenido lectura distinta, la designación de César Yáñez como coordinador general de Política y Gobierno es también una enorme pérdida para López Obrador.

Sobre todo considerando que Yáñez fue la sombra del ahora presidente electo en la última década y es el hombre de todas sus confianzas, desde que amanece hasta que por la noche cierran el día. El nuevo cargo lo alejará de esa posición.

Y no es porque Andrés Manuel lo quiera lejos de su círculo íntimo, al que nunca dejará de pertenecer. Lo que sucede es que, al igual que Tatiana, Yáñez resintió el abandono familiar y busca el rescate de ese tiempo perdido.

Quizás lo que se asoma en las renuncias o los cambios de estafeta de Tatiana y Yáñez es un claro mensaje para el presidente electo. Y ese mensaje es: cuidado con cansar a los cercanos o alejarlos demasiado de sus necesarias vidas privadas.

Intenso como es, y urgido como debe estar para concretar los cambios que México necesita, sin quererlo Andrés Manuel podría acabar “quemando” a sus más cercanos.

Asómense hoy a la agenda de la transición y verán lo intenso de las actividades, las temáticas o las apariciones mediáticas. Y eso que el gobierno todavía no arranca.

Si no se modera la euforia que da la urgencia de la implementación del cambio, se correrá el riesgo de que otros más del círculo íntimo se queden en el camino. Más vale paso que dure y no trote que canse.

Porque como va, el nuevo gobierno amenaza con nacer cansado, cuando se asuma al ejercicio del poder el primero de diciembre. Faltan todavía 94 días.