Claudia Ruiz Massieu

¿Verdad o Reto?

Oaxaca, Oax.- Claudia Ruiz Massieu Salinas rindió protesta como Dirigente Nacional del PRI y entre aplausos y sonrisas envió dos mensajes: el primero, que Carlos Salinas de Gortari estará detrás de la reestructuración priista y el segundo, que el partido ha logrado identificar las acciones y omisiones que lo llevaron a una derrota histórica.

Sin embargo, la presencia de Ruiz Massieu y la falta de consulta a la militancia pone en duda la intención del PRI de escuchar a sus bases. No hay un diálogo real, el partido apuesta por la renovación a través de la imposición, no de la construcción de acuerdos. Claudia Ruiz Massieu ha prometido que el Secretario General del PRI será alguien emanado de la base priista, no habló de tiempos, ni de sucesiones. Al parecer todo habrá de decidirse desde el escritorio y el poder.

La derrota del PRI no se dio de la noche a la mañana, fue un proceso lento que vio su fin con Enrique Peña Nieto y sus tecnócratas, quienes hicieron de lado a los “viejos” priistas en un afán de innovar y transformar al partido, y convirtieron al tricolor en un partido lejano a la gente y carente de sensibilidad social. A esto se sumaron los funcionarios y gobernadores corruptos, quienes con hambre voraz arrasaron con todo lo que había a su paso mientras las cúpulas dejaban de lado a los pequeños líderes que nutrían al PRI en cada elección.

Las y los priistas de a pie comenzaron a incomodarse hace tiempo, cuando defender lo indefendible ya no era posible, cuando el Presidente se olvidó de los desaparecidos y los muertos de una guerra sin cuartel. Cuando los líderes comenzaron a acaparar los recursos y apoyos, y olvidaron que para sostenerse requerían de los votos y la legitimidad que los militantes les proporcionaban, cuando después de la campaña la ayuda no llegó, cuando después de años de militar en el partido y trabajar arduamente la respuesta fue “no es tu tiempo.”

Los resultados de la elección de 2018 son producto de una serie de eventos desafortunados para el priismo, la elección de un candidato que nunca fue priista fue la culminación de las malas decisiones de las cúpulas. El PRI acabó con el PRI, su derrota no obedece ni al efecto López Obrador, ni a la falta de apoyo de los gobernadores y muchos menos a los pactos políticos, su derrota se gestó desde el interior, Andrés Manuel solo dio la estocada final al agonizante tricolor. No hay más.
El PRI no está de pie, es un membrete con algunos cuantos que bailan alrededor. Los más, los militantes de a pie, están dolidos, sumidos en la desesperación que conlleva estar expuestos ante un nuevo régimen, confundidos, preguntándose cuál será la forma en que de ahora en adelante deberán dirigirse, algunos están buscando escapar del partido a como de lugar y ofreciendo sus bases y apoyo a otras fuerzas políticas, otros confían en que el partido logrará levantarse y los guiará hacía el poder nuevamente. Los menos, que son los líderes y los que han sido beneficiados históricamente por el partido, se encuentran temerosos, expectantes, no alzan la voz más que para vitorear la imposición, que como en antaño se hace bajo la justificación del bien mayor. Otros se han ido y desde sus nuevas posiciones sonríen, como decía Rosario Robles, “están con los que ganaron.”
A los que destruyeron el partido no los vemos, pareciera que su sexenio ha terminado, no aparecen, no renuncian a la militancia del partido que les dio tanto y al que pagaron mal, no están. Se han esfumado a la par de las aspiraciones del PRI de mantenerse como una fuerza política importante; y aunque el tricolor se ha empeñado en restarle algunos espacios a MORENA en los Congresos Locales, esto puede no ser suficiente ante el embate legislativo de Andrés Manuel en el Congreso de la Unión, el efecto López Obrador arrasó con todos, y lo que el PRI ha hecho a partir de la imposición de Meade como candidato, han sido “patadas de ahogado.”
Claudia Ruiz Massieu recibe un partido dividido, dinamitado por los mismos que lo utilizaron para hacerse del poder, un partido donde Manlio Fabio Beltrones no está presente y Enrique Peña Nieto se mantiene al margen. Ni los jóvenes, ni las mujeres priistas, a quienes hizo guiños durante su primer discurso como Dirigente Nacional, parecen respaldar a la Maestra.
Ungida por Salinas de Gortari, sin legitimidad, pero de pie; Claudia Ruiz Massieu puede pasar a la historia como la persona que reestructuró y dio rumbo al tricolor… o como quién terminó de hundirlo.
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