Con o sin Canadá, un acuerdo comercial entre México y Estados Unidos no puede cerrarse si se mantienen los aranceles a estos productos, opinan los participantes de la industria.

“Incongruente”. Así llaman los participantes de la industria del aluminio y del acero a la decisión de Estados Unidos de continuar con los aranceles a las importaciones de esos productos provenientes de México, a pesar del acuerdo comercial preliminar al que han llegado ambos países.

La medida, bajo la sección 232 —que aplica aranceles de 25% a las importaciones de acero y de 10% al aluminio—, se comenzó a aplicar a partir de junio, con el argumento de que era un “asunto de seguridad” para Estados Unidos.

Durante las últimas sesiones de negociaciones del TLCAN, no se abordó el tema, y ahora que se ha llegado a un acuerdo preliminar entre México y Estados Unidos, la industria del acero y el aluminio pide a las autoridades que resuelvan el problema.

“El secretario Guajardo nos ha dicho que es un tema por separado, que no querían contaminar las negociaciones del TLCAN con este asunto. Sin embargo, el tema no está resuelto, y eso nos preocupa mucho”, dice Fernando García, presidente del Instituto del Aluminio (Imedal), que representa al sector.

La Cámara Nacional de Industria del Hierro y del Acero (Canacero) también exige que el gobierno mexicano defienda la industria y reclama que no se cierre la negociación con Estados Unidos si este tema no se resuelve. Mientras esto sucede, pide que se impongan las mismas medidas para las importaciones de acero de Estados Unidos.

Según datos de la Cámara, en el primer mes de esta medida, las exportaciones de acero de México hacia Estados Unidos cayeron 37%, mientras que las de Estados Unidos a México se mantuvieron.

García señaló que la industria del aluminio está buscando desarrollar una estrategia en conjunto con Canadá —que es el principal importador de aluminio de Estados Unidos— para presionar al gobierno de Trump y eliminar esta medida.

Si todo falla, el plan B de la industria es buscar otros países para colocar ese volumen de exportación, afirmó García. Un ejemplo es Sudamérica, especialmente Colombia y Chile, que tienen poca capacidad de producción, explicó Rodrigo Garcilazo, analista del sector siderúrgico de GBM.

El especialista es optimista. “Estados Unidos es deficitario de acero, así que sí o sí tiene que importar acero para cubrir su demanda, y si las necesidades de acero regional se incrementan, sería tonto limitar las importaciones de México. Eso nos indica que es muy probable que se elimine el arancel, solo que los detalles no se han dado a conocer”.

Además, al final, estos impuestos terminan por encarecer es el precio de los autos que se producen en México —en parte con el acero que previamente se mandó a Estados Unidos— y que luego se venden en Estados Unidos.

CNN / Rosalía Lara