Levantar cuerpos desolados.

“Aceptación y actuación ante lo adverso es camino de solución” Manolo

Miles de seres de Juchitán y demás pobladores del Istmo se encontraron angustiados por los resultados de los sismos de la noche del siete de septiembre del año pasado, miradas atónitas, no había ya paredes para sostenerse, ni ventanas para mirar a la calle, camas ya con familiares ausentes por haber emprendido el viaje sin retorno, llantos que expresaban su dolor, miradas de terror y hacia el firmamento, gritando que parara de moverse la tierra, niños llamando a sus papás, ruidos fuertes provocados por las caídas de muros, bardas, techos, postes de luz, cual novela de terror, epidemias que también sufrieron las calles, así inició una insospechada era de incertidumbre, la desolación por lo cruentos resultados, la oscuridad se adueñó de su existencia, pérdidas que a la fecha se han invertido siete mil millones de pesos, cuyo evento dañó 65 mil viviendas, se han reparado viviendas de daños parciales y de pérdida total ,canalizándose más de 9 900 millones de pesos del gobierno federal, estatal, organismos civiles y de la iniciativa privada, escuelas se han destinado a la fecha 2 400 millones de pesos, terminando 1 856 escuelas, 894 están en construcción, 240  están por iniciar sus trabajos, hospitales se han otorgado para su reconstrucción más de 550 millones de pesos, de los cuales se han concluido 21 inmuebles, restauraciones de mercados y templos 1900 millones de pesos que serán efectuadas del año 2018 al 2021.

Oaxaca es una estado de una nación sólida que cuenta con instituciones que funcionan y con solidaridad nos ayudamos ante los desastres, no siendo la excepción Juchitán, respetándose la diversidad social. Necesitamos reconciliación entre todas las fuerzas de un Estado, tanto autoridades como ciudadanía, y con Alejandro Murat y consorte Ivette Morán se llevaron operaciones de rescate haciéndolas con moderación, prudencia y firmeza.

En los días por venir nos hace bien recordar algunas ideas de los estoicos, filosofía que coloca a la virtud como fuerza del alma, esta escuela contó en Roma con el mayor número de seguidores en el periodo republicano y en el imperial, fase en la que destacaron Séneca, Epicteto y Marco Aurelio. Epicteto, en el primer siglo de la era cristiana, sostenía que de todas las cosas que existen en el mundo, unas dependen de nosotros y otras no; recuerda que la finalidad de desear es obtener lo que se desea, lo que se anhela, que el objeto de la aversión es huir de lo que se quiere evitar, y que el fin de los miedos es evitar lo que se teme; agrega, si sientes aversión de lo que no depende de ti, serás miserable porque no puedes evitarlas, y tarde o temprano, caerás en ellas. Si deseas ser feliz no detestes lo que no depende de ti, mejor pon tu odio en lo que hace resistencia a lo de ti depende, y agrega, lo que atormenta a los hombres no son las cosas, sino las opiniones que de ellas se hacen. En algunas de sus máximas sobre la resignación afirma, “nunca pidas que las cosas sucedan como tú quieres, más bien desea que sucedan como sucedan, y siempre prosperarás”.

Explica que cuando estamos por embarcar pedimos a los dioses vientos favorables para llegar pronto a nuestro destino; y mientras se concede lo que pedimos, lo único que hacemos es observar preocupados el viento reinante preguntándonos cuando soplará el viento sur, pero lo que se debe hacer es habituarse a que no podemos controlar más que lo que depende de nosotros, y que hemos de tomar todo lo demás como sucede. Aquel que se resigna a lo que fatalmente sucede es sabio y es apto para el conocimiento de las cosas divinas. Epicteto resalta que un estoico es un hombre que se cree siempre dichoso, que se siente feliz en la enfermedad, en el peligro, cuando es despreciado e incluso calumniado, que aspira a estar conforme con la voluntad divina, que nunca se queje de los dioses ni de los hombres, que nunca piense que sus deseos se han frustrado, a quien nada hiera, a quien no asalte la envidia, ni la cólera, ni la soberbia; un hombre que, con un cuerpo mortal, mantenga un comercio secreto con los dioses y que anhele deshacerse de su efímera vestidura corpórea para unirse con ellos en espíritu. Otras ideas sobre la resignación: “es mucho más difícil, más grande, soportar la adversidad que librarse de ella” (Horacio); “la resignación no es fatalismo ni quietismo; la resignación es paciencia, que economiza fuerza; calma, que deja ver los medios de remediar el mal o aminorarlo; dignidad, que se somete por convencimiento” (Concepción Arenal).

Todo indica que en el futuro tendremos que abrir el paraguas de la resignación o aplicar un proverbio francés: “Hay que dejar correr el viento por encima de las tejas”. Ello va para los damnificados, autoridades y a este tecleador, que percibe la acción metafórica de levantar cuerpos.
Jugadas de la Vida.

Fabián Herrera secretario de Sinfra de Oaxaca, demostró con pruebas avances en pro de los damnificados del Istmo de Tehuantepec ante su comparecencia en el Congreso de ese Estado.

Twitter: @ldojuanmanuel

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