La negación y el “todo va a estar bien” también son síntomas de una no superación.

Vivir un desastre natural o situaciones de emergencia desatan en cada ser humano una serie de emociones, aumentando signos de sufrimiento psicológico los cuales pueden derivar en traumas.

El miedo, la ansiedad, la tristeza o incluso el enojo, son algunas de las emociones que se manifiestan con mayor frecuencia en quien vive un desastre. Sin embargo, dado que son reacciones naturales que experimenta cualquier ser humano, en ocasiones no se le presta la atención necesaria y, por ende, no se busca ayuda psicológica, de acuerdo con Esther Balderas, especialista en neuropsicología del Instituto Nacional de Psiquiatría.

Precisamente las acumulaciones de estas emociones no tratadas pueden hacer que el trauma generado por un desastre —como los sismos ocurridos el pasado septiembre de 2017 en México— se mantenga dentro de las personas por meses, incluso años.
En ocasiones, una situación puede desencadenar traumas pasados o acumularse. “En el sismo pasado hubo personas que revivieron las secuelas del sismo del 85, aunque en este sismo no tuvieron pérdidas materiales ni de seres queridos, pero emocionalmente implica revivir esa situación de pérdidas y duelos que no se han trabajado (si pasaron por eso)”, comentó Teresa Romero, psicóloga especialista en psicoanálisis.

Entonces, ¿cómo saber si un trauma generado después de los sismos ya ha sido superado?

Hay que entender que un trauma es “un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente con una impresión fuerte y duradera”, comentó Romero.

En primera instancia, debes conocer algunos de los signos que genera un trauma causado por un sismo, de acuerdo con Balderas, quien atendió a grupos después de los sismos del pasado septiembre. Las personas le comentaron que esto era lo que más presentaban:

Dejar de hacer actividades cotidianas
Dormir con las pertenencias a un lado de la cama por si tenían que evacuar su casa en la noche
Traer un silbato siempre a la mano
Usar zapatos más cómodos (por si tenían que caminar distancias largas)
Las personas que vivían en edificios le comentaron sentirse más vulnerables
Hay que entender que un trauma es “un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente con una impresión fuerte y duradera”, comentó Romero.

No todas las personas presentan la misma sintomatología después de un evento traumático porque hay personas más resilientes que otras. Esto no significa que vivir un sismo no haya repercutido en tu salud mental.
Superar un trauma implica:

Tener nuevos recursos para afrontar situaciones externas
Actitud resiliente
Retomar el control de tu vida
Confianza en ti mismo
De hecho, quienes sienten que “no les pasó nada” pueden estar viviendo en negación y no dejarse sentir emociones que, para ellos, son negativas, como mostrar tristeza o miedo, de acuerdo con Balderas.

El “Estudio sobre calidad de vida e impacto psicosocial de los y las habitantes de Ciudad de México a un año del sismo del 19S”, realizado por Colectivo iae y la Asociación Mexicana de Psicología Infantil encontró que más del 80% de los encuestados y entrevistados mencionaron haber sentido miedo y angustia.

Un 30% experimentó algún tipo de crisis nerviosa, de ellos, sólo 1.28 % recibieron atención psicológica y psiquiátrica inmediata por parte de algún programa gubernamental, el 7.03% recibió atención por parte de voluntarios y el 4.4% mencionaron haber recibido atención en consultorios e instituciones privadas y que los gastos corrieron por su cuenta.

El estudio muestra que las personas que habitan en Ciudad de México continúan con malestares emocionales derivados de la emergencia del año pasado, que van desde síntomas físicos como dolor de cabeza pasando por signos conductuales como sobresaltarse ante cualquier sonido de alarma, hasta sufrimiento psíquico como revivir escenas de la emergencia.

Las expertas concuerdan en que las personas que reaccionaron al sismo de manera exacerbada pudieron haber revivido traumas pasados, no necesariamente ligados a un evento de esa magnitud. “La falta de psicoeducación en México ha hecho que las personas vean a la salud mental como algo malo y no como una forma de vivir en bienestar”, comentó Balderas.

“También tenemos que tomar la responsabilidad de vivir en una zona sísmica. Estar preparados mentalmente es indispensable”, agregó.

Recomendaciones para estar preparado:
Permitir sentirte todas las emociones
Estar abiertos a escuchar a otras personas
No negar lo que le pasa al otro (“si alguien llega y te dice ‘estoy triste’ no responderle ‘tranquilo, todo va a estar bien’, sino “a ver, dime, cómo te sientes, te escucho”)

Tomar conciencia en cómo te sientes física y emocionalmente

Identificar las emociones que más se han presentado después del sismo para poder trabajarlas.

La “Guía Práctica de Salud Mental en Situaciones de Desastres” de la Organización Mundial de la Salud, estipula que la mayoría de las personas superarán el trauma ocasionado con el paso de los años de manera natural, dependiendo de la situación que vivió. Sin embargo, para lograr una pronta recuperación y saber si los sentimientos que tienes en la actualidad no están ligados al trauma generado por el sismo, es necesario acudir a terapia para que se trabaje el trauma con ayuda de un experto o experta.

*Huffington Post