El acuerdo trilateral, ¿otro espejismo?

Sólo cambiaron los personajes, pero el sonido de las matracas es el mismo. Hace más de dos décadas Salinas de Gortari, Bush y Mulroney firmaron el Tratado de Libre Comercio. México –fue la promesa en medio de fanfarrias– igualaría a las economías de sus socios en los siguientes años. Sin embargo, esos años se caracterizaron porque se estancó la economía mexicana, los jóvenes que vivían en la pobreza ahora son viejos y siguen pobres, y la riqueza aumentó, pero sólo en poder de un millar de familias. De pilón, Trump ya no quiere más bad hombres en su territorio. ¿Qué podemos esperar del nuevo acuerdo? Ya no deberíamos engañarnos otra vez. Si queremos que México prospere –como se ha dicho más de un billón de veces– debe ser por nuestros propios medios; la magia no llegará de Estados Unidos ni de Canadá.

* La Jornada / Dinero / Enrique Galván Ochoa /

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