Oaxaca, semillero de cultura y alimentos

Es muy alentador para Oaxaca y otras entidades de nuestro país que tengamos la presencia muy estimulante del investigador social brasileño Sebastiao Pinheyro, quien tiene una trayectoria basada  en hechos y resultados, de que es posible volver al campo y sean los campesinos quienes produzcan los alimentos de alta calidad nutritiva que necesitamos para los niños y jóvenes, para personas de las diferentes edades, en lugar de estar consumiendo productos alterados y vacíos de nutrientes.

Invitado por organizaciones civiles y campesinas estuvo trabajando intensamente en estos días con más de 300 personas, entre técnicos y campesinos en la villa de Etla, San Miguel Suchixtepec y Guelatao de Juárez, donde compartió sus conocimientos y experiencias de lo que se ha logrado en su país y en otras partes de Latinoamérica para volver a ser autosuficientes, como lo fueron nuestros antepasados.
Después de haber estado en dichas comunidades y convivido con las mujeres y hombres del campo, comer con ellos  y observar juntos la riqueza natural existente, dio una conferencia el martes pasado en el Centro Cultural San Pablo, donde mostró su optimismo de que en Oaxaca y México podemos dar un gran salto para convertirnos en productores directos de alimentos sanos que lleguen a nuestras mesas sin correr el riesgo de enfermarnos, de seguir engrosando el número de niños y jóvenes obesos, solo porque comemos aquello que no conviene a nuestra salud.
El hecho de que en nuestro país tengamos propiedades ejidal y comunal nos abren las posibilidades de emprender proyectos de grandes magnitudes que pueden cambiar la economía y la salud de los habitantes, como sucede en Brasil donde los alimentos que consume la población proceden de los campos, por ejemplo, el arroz orgánico que se produce en 45 mil hectáreas.


El campesino produce alimento natural, lleno de energía, de vitalidad, en contraposición de lo que generan los grandes agronegocios con los plaguicidas que afectan el suelo y sus nutrientes, y consecuentemente el producto final, intoxicado, destinado a la alimentación, que ya no es como tal. Es más, la industria de alimentos transforma los productos del campesino y nos lo vende caro.
Advirtió que el riesgo del uso de los plaguicidas es peor que el riesgo de las explosiones nucleares que ha tenido la humanidad. En cambio, en el campesinado hay sudor, trabajo y compromiso con los demás; le da valor cultural a la comida que en la tradición indígena tiene un profundo significado. Se pronunció por la restauración del biopoder campesino con valores de respeto a la espiritualidad campesina, a las historias de las raíces culturales y los conocimientos de 11 mil años.

El largo camino recorrido por ingeniero agrónomo Sebastiao Pinheyro – es la quinta ocasión que visita Oaxaca — le hace asegurar que es posible empoderar al campesino, que se puede hacer agroecología con todo éxito, sin que esto signifique una vía fácil, libre de obstáculos, pero la realidad nos llama a la acción, a la creatividad, a vivir en sintonía con la naturaleza, a cuidar el aire, el suelo, los ríos, la flora y la fauna para garantizar la vida humana.
Su encuentro con las mujeres y hombres del campo en estos días confirman lo que tenemos potencialmente, lo que está en la memoria colectiva, y el hecho de que en los talleres y diálogos realizados hayan participado técnicos calificados, algunos de ellos con estudios de postgrado, y campesinos de las diferentes comunidades, indica el interés colectivo que hay por salvar lo nuestro ante la embestida de las grandes empresas trasnacionales.
Dice Pinheyro que si el campesino tiene políticas públicas y respaldo de la sociedad podemos seguir teniendo la esperanza de una calidad de vida, de lo contrario todo será en vano y eso no es bueno para la humanidad. La tendencia que los medios de comunicación propagan sobre el envejecimiento del campesino y de que el campo no sea atractivo para el niño y el joven es un juego perverso que se puede revertir, como se está logrando en varios países de Latinoamérica.
Desde luego, es condenable lo que hacen las grandes empresas que controlan la producción masiva de alimentos alterados en el mundo, que actúan en contubernio con los gobiernos de cada país y el nuestro no se salva, menos cuando tenemos al coloso del norte como vecino, cuyo presidente nos habla a veces bonito, suave, y en ocasiones fuerte solo para que entendamos quién es el poderoso. 
A las trasnacionales no les interesa la salud humana y de la naturaleza, y peor aun cuando los gobernantes permiten intoxicar a sus gobernados, en lugar de promover el cultivo de alimentos sanos. Vivimos en una sociedad que debería ser más fraterna y más humana, consideró el ponente.
Pero qué bueno que hay organizaciones de personas conscientes que están velando por el bienestar de la humanidad y la vigencia de los valores, y que grandes promotores como Sebastiao Pinheyro compartan lo que saben y lo que se está logrando en otras partes del mundo para que nosotros hagamos lo nuestro y nos esforcemos por ser autosuficientes, que puede parecer un sueño inalcanzable, pero eso es posible.
Pinheyro expresó estar muy contento en la cuna de muchas semillas que alimentan ahora a la humanidad; que Oaxaca es tierra de cultura y belleza extraordinarias, donde cada pueblo tiene una realidad distinta con un objetivo común: su bienestar. Recomendó a los estudiantes visitar el Jardín Etnobotánico de la ciudad y valoren lo que hay ahí rescatado; que retornen a los pueblos en busca de la sabiduría de los ancianos para volver a hacer agricultura.
Hay una tendencia mundial de volver al campo y eso es bueno, hay que estimularlo, pidió.

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