A la izquierda de la izquierda, Rosario Robles

Oaxaca, Oax.- Hasta hace algún tiempo Rosario Robles no fue feminista y mucho menos priista o de derecha. Durante sus primeros años en la UNAM se consideraba una mujer de izquierda, feminista no; pero su discurso cambió y en 2008 en una entrevista que concedió a CIMAC Noticias Rosario afirmó ser “de izquierda, laica, militante, feminista y sindicalista”, en 2012 tras su presentación como Secretaria de Desarrollo Social del gobierno de Enrique Peña Nieto, dijo: “lo cierto es que yo estoy aquí, con los que ganaron”.

La mujer que dirigió el programa social más ambicioso del sexenio de Peña nació en las entrañas de la izquierda de la UNAM, donde se inclinó por la izquierda antielectoral que al final la llevaría a unirse a Cuauhtémoc Cárdenas en la fundación del PRD en 1989. Maestra en Desarrollo Rural por la UAM, Rosario Robles obtuvo una diputación federal por vía plurinominal en 1994, y desde la tribuna confrontó a Carlos Salinas de Gortari a quien acusaba de haber dividido al país, de hipotecarlo, de ser un hijo de Harvard.

En 1999 una vez que Cárdenas decidiera buscar nuevamente la Presidencia del país, Rosario Robles fungió como Jefa interina del Gobierno del Distrito Federal y el 5 de diciembre tras el proceso electoral local, entregó a Andrés Manuel López Obrador el control de la capital del país y esperó hasta convertirse en Presidenta del PRD.

Rosario soñó, suspiró, aspiró como pocas o como muchas, se volvió popular, una amenaza, una posible candidata, un sueño, su sueño… ser Presidenta. Su paso por la presidencia del PRD resultó más infructuoso que sus anteriores cargos, ahí se derrumbó todo, el partido se fraccionó, Andrés Manuel se enfrentó a ella, Carlos Ahumada apareció en escena y en un tumulto digno de telenovela, Robles fue rebasada y abandonada por los mismos que antes solían reconocer sus logros y aportaciones.

Tras descubrirse la deuda millonaria del PRD y el video escándalo de Bejarano, Robles se convirtió en una paria política. Señalada hasta el cansancio, puesta en evidencia por la relación sentimental que mantuvo con Ahumada, criticada por sus supuestos nexos con Carlos Salinas de Gortari (a quién acudió buscando salvar al PRD de la bancarrota), repudiada por la izquierda y enfrentada con el virtual candidato a la presidencia de la república del partido, Robles Berlanga renunció al PRD en 2004 y se alejó de la escena pública.

En el libro “Una lección para todas” Patricia Mercado cuenta que Robles “era una mujer muy fuerte, muy líder. Rosario Robles se confrontaba conmigo por feminista, como también Olimpia Flores Ortiz. Éramos “las feministas” y ellas <<las mujeres de izquierda>>. Decían “Ay, qué horror”. Para ellas éramos <<pequeño burguesas>>,”

Pero la mujer de izquierda había sido derrotada… o eso creímos. Muchos dimos por sentado que Robles Berlanga se había convertido en consultora política y nada más, que su exilio sería eterno, que nadie se atrevería a revivir a la mujer que manejó la huelga de la UNAM con mano firme y que había pasado a la historia como la primera mujer que gobernó la capital del país.

En 2012 Enrique Peña Nieto llegó a la Presidencia acompañado de tres mujeres en su gabinete: Mercedes Juan López, Claudia Ruiz Massieu y Rosario Robles, a ella se le entregó la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), dependencia que ha contribuido a fortalecer y controlar la base clientelar del PRI y que impulsó uno de los programas más ambiciosos del sexenio: La Cruzada Nacional Contra El Hambre.

Hace unos días Rosario Robles compareció ante el Congreso de la Unión, a diferencia de hace 24 años, esta vez no ocupó la tribuna para acusar al Presidente saliente sino para defenderse e informar de las acciones que la dependencia a su cargo ha efectuado durante el último año. La Secretaria fue cuestionada por los desvíos de recursos que la Auditoria Superior de la Federación detectó durante la gestión de Robles en SEDESOL y SEDATU. 

Rosario reviró las acusaciones: “Que hagan su trabajo los medios y las autoridades competentes, no hay una sola prueba que vincule a los funcionarios de SEDATU y SEDESOL” “¿Por qué se tomó la decisión editorial de poner la cara de una mujer en esa investigación? Eso se llama violencia política de género” dijo y Martha Tagle respondió: “la condición de género no nos exime, no nos exime de asumir nuestras responsabilidades en el cargo público y de ser señaladas por actos de corrupción”.

Atrás han quedado los años en que Rosario Robles le generaba terror a Patricia Mercado, el auditorio Ho Chi Minh es solo un recuerdo, la lucha contra la corrupción es hoy enemiga de Rosario, los cuartos rosas de Robles no pasarán a la historia como una de las grandes políticas públicas del sexenio la Cruzada Nacional contra el Hambre ejemplifica hoy más que nunca la corrupción de un gobierno.

En agosto de 2018 en entrevista para Sara Lovera, Rosario Robles afirmó que “es una mujer de izquierda, comprometida con una visión progresista, defensora del estado laico, convencida de la trascendencia de la participación social y la justicia para las mujeres.”

Sí, tal vez su corazón aun late a la izquierda… pero sus ambiciones, sus acciones, ella misma, viró hacia el lado más oscuro del priismo y ahí, tal vez, empezó a cavar su tumba.

Elizabeth Castro
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