Oaxaca, Oax.- Tan acostumbrados estamos en Oaxaca a las marchas y las protestas, que ya se han vuelto un lugar común y, sin importar los daños a terceros, casi de manera cotidiana tenemos bloqueos carreteros, toma de oficinas, cierre de calles, gritos y exigencias por cualquier asunto, así sean personales.

El asunto ha tomado un cariz delicado, pues ahora hasta los temas de justicia se han politizado y en muchos casos se pretende torcer la ley u obtener beneficios, a base de chantaje y presiones.

Desde luego, estas son expresiones a todas luces condenables pues en ninguna parte del mundo se lucra con la ley o se obliga a tomar una determinación judicial o ministerial a través de movilizaciones.

El caso más reciente es el que ocurrió el jueves y este domingo, en que médicos y estudiantes protagonizaron dos marchas, para exigir justicia y para intentar exhibir a las autoridades, en aras de presionar a una respuesta rápida.

Se trata del caso del oftalmólogo Gerardo Demián Cabrera, que desapareció el pasado 17 de octubre de la colonia Reforma y fue hallado el sábado debajo de un puente de la supercarretera Oaxaca-Cuacnopalan, en jurisdicción de Tepelmeme, Coixtlahuaca.

Desde el jueves, bajo la coordinación de la Fiscalía General del Estado, se intensificaron las indagatorias, que habían iniciado el mismo día de la denuncia; no obstante, hasta ahora no hay indicios de secuestro o exigencia de recompensa, tampoco se ha revelado que haya sido un crimen, homicidio, y todo apunta a que son asuntos personales, lo que las autoridades se encargarán de precisar.

Sin embargo, eso ha originado un linchamiento hacia la Fiscalía, culpando de no hacer el trabajo debido e incluso dando un tinte político al tema.

Estas presiones en contra del órgano de procuración de justicia no son nuevos pero de alguna manera extraña se han intensificado, pese a que las distintas áreas de la Fiscalía realizan las labores de investigación correspondientes.

Otro ejemplo de ello son las protestas y bloqueos que realizan miembros de la Codedi, una organización social radical con sede en Huatulco, a quien le asesinaron a un integrante el pasado jueves, en Barra de la Cruz, Santiago Astata.

Sin esperar los tiempos que llevan una investigación, la liberación de una orden de aprehensión, el armado de un expediente para ponerlo a disposición de un juez y el juicio respectivo, que con el sistema de juicio oral los tiempos se han acortado, la beligerante organización decidió cerrar el lunes el crucero al aeropuerto de Huatulco.

Un caso más es el de la Sección 22, que reclama la defensa de una profesora desaparecida el 22 de octubre y cuyo cuerpo de una mujer, con características de la desaparecida fue hallada el domingo.

Justo ese domingo un grupo reducido del magisterio protestó en el zócalo, después acudió el lunes al Instituto Forense, en Santa María Coyotepec, para exigir que les dieran información del caso.

Con sobrada razón, la Fiscalía General les respondió que esa respuesta pericial se le dará únicamente a la familia que además no ha autorizado a terceros que pidan informes de la identidad de la profesora.

El caso es que la Sección 22 ya tomó otra bandera de lucha, sin importarle que la víctima sea su propia compañera de trabajo.

Como esas, hay muchas prácticas lamentables, en el caso de justicia; no vamos más lejos con el caso de las tres personas asesinadas en Juchitán el pasado 2 de junio, y tras la detención de un probable responsable, iniciaron los bloqueos carreteros en el Istmo y después en la Ciudad Judicial.

Evidentemente que no estamos diciendo que la gente no proteste ni que se acaben las marchas o las movilizaciones; es un derecho social válido, pero siempre deberá ser con causas justificadas y con respeto a los demás.

En NSSOAXACA hemos dado voz a auténticos grupos sociales cuando abanderan legítimas demandas, como la petición de obras o la denuncia de negligencia gubernamental, pero también hemos denunciado cuando ciertos líderes sociales lucran con los movimientos para conseguir beneficios sociales.

Lo que precisamos es que la justicia no es moneda de cambio, no se aplica o no se deberá aplicar con base en chantajes o presiones, con bloqueos o protestas.

Tampoco somos defensores a ultranza de la Fiscalía General del Estado, pues pese a los grandes esfuerzos de su titular, Rubén Vasconcelos Méndez, enfrenta aún una serie de carencias, empezando por la presupuestal y la de personal.

También, estamos ciertos de la lentitud con que actúa muchas veces el Ministerio Público para recibir una denuncia; o los constantes señalamientos hacia los elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones, que bajo el pretexto de no contar con recursos para moverse en las indagatorias, piden dinero a los familiares de las víctimas.

Lo que se debe acabar de tajo, y por supuesto denunciar continuamente, es la insana costumbre de querer resolver asuntos de procuración y administración de justicia a través de las presiones. La ley es la ley y no se cambia ni se debería cambiar por nada, así sean temas políticos. Los grupos u organizaciones como la Sección 22 deberán entender que es respetable su derecho a la defensa de sus agremiados, pero eso no cambiará a su favor o en su contra un dictamen o una resolución judicial. Basta ya de perjudicar a terceros en aras de exigir favores extralegales.

NIMIEDADES

1.- El Congreso va por el edil de Santa Lucía del Camino, Raúl Cruz

El aún presidente municipal de Santa Lucía del Camino, RAÚL CRUZ, estaría a un paso de la cárcel, una vez que el tribunal respectivo reactive la orden de detención en su contra, por diversas denuncias. Sin embargo, eso no preocupa al presidente municipal que prefiere las francachelas con “amigas”, como lo denunció recientemente su esposa vía redes sociales. Lamentablemente Santa Lucía sigue siendo una caja chica para varios políticos y fuente de saqueo para los ediles, que al llegar al poder se olvidan de sus gobernados y se hinchan de dinero, además de caer en múltiples vicios que los lleva a perder el piso y amenazar a quienes los critican. Lamentable.

2.- La crisis de los migrantes centroamericanos y el olvido de nuestros paisanos

Muy aplaudida por las organizaciones sociales y muy exigentes para que se le brinde la atención a miles de centroamericanos que cruzan de manera ilegal por México para intentar llegar a los Estados Unidos de Norteamérica. No se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa porque pegan el grito en el cielo. Pero ¿cuándo se han acordado de nuestros migrantes oaxaqueños que se van al norte del país o también a los Estados Unidos? ¿Cuándo han defendido a los mexicanos que son vejados, asesinados, criminalizados y odiados por los norteamericanos? Eso sí, veo la paja en el ojo ajeno, pero no en el nuestro, ¿o no padre ALEJANDRO SOLALINDE GUERRA? (por cierto, ex funcionario en el gobierno de Gabino Cué, en la Comisión de la Verdad, donde cobró altísimos sueldos).