La movilización perpetua

DE PARADOJAS Y UTOPÍAS

1.- La cultura del chantaje

Ni en los días de Muertos y Fieles Difuntos estuvimos a salvo de movilizaciones y bloqueos. Oaxaca registra una estadística sin precedentes en protesta social. No hay parangón en el país. Asemeja un Estado de malestar –lo contrario del welfare-state o Estado de bienestar del que hablan los economistas- en el que nadie está satisfecho con nada. En lo que va del año se han registrado cerca de 2 mil movilizaciones, al menos la tercera parte traducida en bloqueos. Pero, ¿cuál es el quid de esta tragedia para la economía y la paz social; la estabilidad política y la gobernanza? Hay cuatro factores que inciden en que la movilización de maestros, sindicatos, organizaciones o grupos de presión, sea perpetua en el estado: 1).- La institucionalización de la cultura del chantaje y la presión, como método eficaz para obtener dinero fresco, canonjías y prebendas; 2.- La carencia de operadores políticos, que conozcan las entrañas de dichos grupos de presión, sus dirigentes y su Talón de Aquiles; 3.- La nula capacidad oficial para resolver demandas y de respuesta ante una presión constante y, 4).- La impunidad para grupos y dirigentes, responsables de montar bloqueos carreteros, cierre de oficinas públicas, secuestro de servidores públicos, toma de casetas de cobro, etc. Es, en otras palabras, la nula vigencia del Estado de Derecho.

2.- La casta divina de dirigentes

Aunque generalizada y recurrente, esta protesta jamás se ha traducido en un verdadero movimiento social. En éste, la dirigencia es horizontal, colectiva y colegiada. “La desconfianza espontánea de los militantes impide delegar el poder en uno solo” (M. Castells, Redes de indignación y esperanza, Alianza Editorial, Madrid, 2013, p. 215). Por ello, el conflicto del 2006 jamás permeó a nivel nacional. Fue un movimiento localista. Ajuste de cuentas entre mafias priistas; mentores convenencieros y entre sicarios de una falsa lucha social, personalizados en dos o tres hampones. Cada grupo, organización, sindicato, colectivo o como quiera llamársele, protesta sólo para lograr demandas de corte pecuniario. Y la tajada mayor es para los dirigentes. Pero las disfrazan con el ropaje de obras de beneficio social y hasta demandas de otra naturaleza: reconstrucción de escuelas, créditos para el campo, obras de infraestructura, becas, exigencia de recursos de los Ramos 28 y 33, litigios postelectorales y hasta aniversarios luctuosos, como el de Catarino Torres Pereda, de CODECI o Beto Pazos, de API/MULT/PUP, hace un par de semanas. Más dinero público, en tanto más temeraria es la protesta. De ese tamaño es la rapacidad.

3.- Movilización vs erario empobrecido

La nueva casta “fifí” en el poder estatal desconoce de grupos de presión, organizaciones o sindicatos. Ignora que es eje de la gobernanza mantenerlos, contenerlos, disuadirlos o desactivarlos. Los “refifís” son como párvulos en temas como la negociación y el arreglo debajo de la mesa. Por su parte, las más de 350 organizaciones sociales y quienes las cilindrean, no desconocen la situación financiera del estado. Pero de esa miseria quieren llevarse el pellejo. Seguir mamando de la ubre, porque ésa es su naturaleza. Así han vivido y bien durante muchos años. La protesta se ha exacerbado porque los tiempos de bonanza pasaron. Los líderes han enloquecido, en proporción directa a su ilimitada voracidad. Sólo había que revisar el pliego de peticiones de la COCEI hace al menos un mes, incluidas en el mismo miles de concesiones de taxis. Han lucrado a placer con dinero público, en paralelo a la pusilanimidad, complacencia o complicidad de funcionarios y gobiernos timoratos. Es una casta maldita de presión, chantaje, conveniencia y rapacidad. He ahí el quid de este infierno cotidiano en que vivimos los oaxaqueños.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

No sólo el fantasma de la frivolidad asoma en algunos de los “yupies” que rodean al ejecutivo estatal, sino también el de los excesos y el alcohol. ¿Quién será el funcionario a quien han tenido que sacar prácticamente “de aguilita”, completamente ebrio, de un antro de reciente cuño, para más señas propiedad de uno de sus cercanos, llamado “Barba Rosa”, ubicado en Hidalgo, a dos cuadras del zócalo? Quienes lo conocen dicen que vive “como divo en un eterno carnaval” o como el petróleo: “si no crudo, refinado”. Esto es, sopla vidrio que da envidia.

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