Se muere cuando se soslaya el recuerdo.

“En los días de fieles difuntos se refresca la ausencia física del ser querido, pero que siempre está vigente en el corazón de uno por habernos dado su amor y apoyo, eso es trascender” Manolo

Recordamos hoy a nuestros difuntos. La celebración, con el paso de los años, ha adquirido un carácter cultural, rodeado de manifestaciones diversas, todas conmemorativas y, no obstante calaveras y disfraces, respetuosa de quienes ya han fallecido. Los altares de muertos, en su colorido y creatividad, demuestran esa veneración que sentimos hacia quienes amamos en vida y seguimos ligados aún después de su muerte. Pero me llama la atención una iniciativa reciente, que busca celebrar a las mujeres muertas, asesinadas. 2. A través de la plataforma Change.org, organizaciones y personalidades, como Elena Poniatowska y Juan Villoro, sugieren el establecimiento del Día de Muertas, que se propone celebrar cada 3 de noviembre. Afirman los convocantes que así se llamaría la atención a todo el mundo, y se exigirían resultados al Gobierno mexicano sobre el fenómeno del feminicidio, tan extendido en el país. En México cada día mueren asesinadas siete mujeres, y de 10 casos solo en uno hay sentencia condenatoria.
3. Pero hay un problema en la propuesta: el que su vecindad cronológica con el Día de Muertos, apenas una jornada anterior, la haga aparecer como una celebración también inserta en nuestra cultura, una tradición que merece disfrutar de un día para su memorial. No. Estamos ante fenómenos muy diferentes. Una cosa es recordar a mi abuelito que falleció por complicaciones propias de su edad… 4. … y otra muy distinta es protestar frente a Palacio de Gobierno con la imagen de mi compañera de trabajo, vejada y asesinada al salir de la oficina. El recuerdo sosegado y nostálgico del primer ejemplo no puede compararse con la rabia y el grito justiciero del segundo. El problema se agrava porque la misma clasificación de feminicidio es difícil, y no faltan juristas que objetan la palabra al no existir una semejante para el asesinato de varones. De ahí que, para que un asesinato de mujer pueda tipificarse como feminicidio necesita cumplir con… 5. … las siguientes características: que la víctima haya sido asesinada por un varón; que haya sufrido privación de la libertad y violencia física y/o sexual; que el cuerpo haya sido desmembrado y/o arrojado a la vía pública, con el objeto de exponerlo de manera denigrante, en una clara intención de mostrar el cuerpo de una mujer como objeto. Debe constar que el asesinato se llevó a cabo por cuestiones de género. No obstante tales requisitos,
. 6. Asesinar de esa manera es la mayor expresión de la violencia machista en contra de la mujer. Y el problema se agrava cuando la mayor parte de las asesinadas son pobres, todavía más vulnerables de quienes no lo son. Hay que luchar contra el flagelo desde todas las trincheras. Pero más que una conmemoración como la sugerida, en la que se corre el riesgo de considerar ese tipo de asesinato como algo cultural, que se está volviendo costumbre, se necesita prevención y la acción de las autoridades.
Al final de la vida, las personas se quedan solo con momentos que podrían ser recuerdos agradables o tristes por las acciones que se hicieron o se dejaron de hacer. Solo la conciencia de cada persona es la que determinará si se actuó por el bien de los demás o con egoísmo pensando en uno mismo. Se dice que en los momentos finales, comienza a pasar una película de segundos de todo lo vivido. En ese momento, no se está ante nadie y por más poderoso o rico, el tiempo transcurre y el momento final llegará. El mundo podrá decir que la persona que se adelantó en el camino tuvo éxito; sin embargo, el mejor balance es el que se lleva a la tumba el ser humano, el que no se publicita, el que solo queda entre el yo y el propio yo. Chandra Choubey, escritor, analista de, talento asegura que el peor problema de los seres humanos es juzgar a los demás. “No juzgues. Cuando juzgas, humillas y ofendes; cuando ofendes, la gente te deja de querer y después… se deja de querer”,
Sin querer, al final de la vida se juzga a las personas, se intenta hacer un balance de lo que hizo o dejó de hacer. Algunas veces, el balance será positivo pero, en otras ocasiones, aparecerá una deuda que jamás podrá cobrarse. Depende de cada quien, dejar ir a ese ser o mantenerlo en el recuerdo de las deudas. La mejor herencia que te dejan los seres queridos que se adelantaron no son bienes materiales sino los recuerdos. No importa el mausoleo o el montón de flores en una tumba, sino los momentos guardados. Al final, el recuerdo de los que se adelantaron está presente en nuestros corazones y todo será en vano si esas enseñanzas no se transmiten de generación en generación. Una oración por todos nuestros difuntos. Se muere cuando se soslaya el recuerdo.
Jugadas de la Vida
El tejocote, la caña, la flor de cempasúchil, el mole negro,  el mezcal, la calaca, los fieles difuntos, el pan de muerto, el chocolate, el murmullo de las oraciones, la borrachera en el cementerio y las lágrimas por los ausentes entusiasman a miles de mexicanos.
Twitter: @ldojuanmanuel

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