Voluntad caprichosa…

 

Recientemente, el señor Presidente electo de México, se ha visto envuelto en infinidad de controversias públicas de las que han dado cuenta, todo género de medios, inclusive, internacionales. Se peleó con los hombres del dinero y los hombres de la Justicia.

Utilizando un subterfugio, cancela un proyecto de miles de millones de pesos, el nuevo aeropuerto; utilizando al congreso como se ha estilado desde siempre, dicta una Ley para bajarle los sueldos a todos, incluidos los señores de la Justicia, a quienes también, por favor, les quiere acomodar su Ley Orgánica al más puro estilo López Obrador.

Y asegura que no pasa nada, que no pasara nada; solo que los otros estén mancos. No hay enemigo pequeño. Lo primero que va a pasar es que los señores de la Justicia, apoyados por los señores del dinero, empiecen a conceder amparos, empiecen a conceder controversias, acciones de inconstitucionalidad, y todo género de audaces y novedosos criterios jurisprudenciales para reírse en su cara. Y ahí si va a funcionar el Estado de Derecho, ahí si van a hacerle valer la división de poderes y la independencia del Poder Judicial Federal.  A cumplir ejecutorias señor primer mandatario, aunque no sea su especialidad y le traigan malos recuerdos.

Me llama poderosamente la atención que el Presidente electo, quiera emular al Licenciado Benito Juárez, al Patricio, Benemérito de las Américas.

Bueno fuera. Lo primero que debe hacer, para empezar a seguir los pasos del mexicano ilustre, es respetar la Ley.

Es pertinente recordar las siguientes frases de Don Benito Juárez:

“El primer gobernante de una sociedad no debe tener más bandera que la Ley; la felicidad común debe ser su Norte, e iguales los hombres ante su presencia, como lo son ante la ley; solo debe distinguir al mérito y a la virtud para recompensarlos; al vicio y al crimen para procurar su castigo”

“Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos, no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. . .”

Resulta ser que, en el caso del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México, cuyo proyecto pretende cancelar, utiliza una ficción para imponer “el impulso de una voluntad caprichosa”. Es muy  posible que sea el atisbo primario de una negra noche sobre la Nación. “el primer gobernante de una sociedad no debe tener más bandera que la Ley. . .”

Independientemente de la decisión, que debe ser por supuesto de Estado, el método resulta ilegal, inconstitucional, caprichoso. Se advierte de inmediato un trasfondo de pleito personal, de revanchismo como sistema político, o será acaso la inauguración de la doctrina López-obrador, porque una decisión de ese tamaño, debido a las enormes e inimaginables consecuencias políticas y económicas, que traerán aparejadas, debió de ser tomada en su momento justo, cuando fuere Presidente Constitucional, como una decisión de Estado, propia de un estadista, sin medias tintas, en el ejercicio constitucional del poder que le confirió la nación, sin triquiñuelas, sin trampitas, sin aparentes tintes de una cuasi consulta ilegal. ¿Queremos emular a Juárez?, respetemos la Ley.

Evidentemente, la amañada decisión en comento, no procederá, legalmente y no tiene viabilidad, se cae por sí misma, y a ello va a colaborar eficientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con quienes, también por supuesto, ha empezado una guerra el señor Presidente Electo, al tocar sus ya conocidos intereses, dos: el bolsillo y otro tema DELICADO, sus intereses familiares, de pernada, de amantes y segundos frentes, secretarias con algo más que goce de sueldo, nepotismo insultante, toda la familia de muchos jueces y magistrados en la nómina, en una inmensa y gorda nómina que pagamos todos los mexicanos para que aiga justicia, aiga como aiga, nomás que no nos cumplen, nomás no hay justicia. La justicia federal en México, a últimas fechas es, cara…lenta…pero mala.

Luchar contra molinos de viento, está bien para el Quijote,  se queda en la obra maestra de Cervantes, pero la realidad es otra. El señor Presidente electo ya actúa como Presidente Constitucional, sin serlo, entendemos que de facto, ya lo es, sin embargo el uso de poderes facticos, es propio de los dictadores como lo es el desconocimiento del estado de derecho. Debiendo ocupar a los poderes facticos contra la corte y a la corte contra los poderes facticos, ósea, a los dueños del dinero aplicarles la Ley de un Juzgado, cuando no esté peleado con el juzgado, con el notificador, ejecutor, actuario, secretario, juez, magistrado y ministro, pasando por magistrados electorales y de justicia administrativa y demás hiervas de olor que son muchas, muchas, muchas. Los dueños del dinero van a entender de volada con quien y como cuadrarse. Al final solo les importa el dinero, no los seres humanos. ¿Usted cree que al dueño del proyecto del Naim y de los grandes negocios inmobiliarios que están detrás, les importa en algo al ser humano que es usted? Por favor, claro que no, si es banquero. Es tanto como esperar que a los Ministros de la Suprema Corte, Jueces y Magistrados les importara algo al ser humano que es usted, claro que no, si usted solo es un ser humano. La justicia es el pretexto para el ejercicio del poder factico y faccioso. De cuando acá los modernos Ministros, Jueces y Magistrados se llegan a preocupar por el ser humano de la calle, al que le deben de impartir justicia, si sólo es un pobre y miserable indio, preso, desposeído, mexicano, que se atreve a tocar las puertas de los tribunales federales para pedir justicia, por ejemplo, vía amparo. Pues bien, a esos señores de la justicia les abrió fuego el señor Presidente Electo. También a los señores dueños del dinero, que son banqueros por cierto e hijos del cedro del Libano. Bonita mancuerna para pelearse señor López! Por eso mi apreciación de que debe de hacerlo con la ley en la mano, bien hecho. Lo bien hecho no admite reclamación ni se reclama garantía, y menos se devuelve. 

En su “Espíritu de las Leyes” Montesquieu señalaba: “Los políticos griegos, que vivían en un gobierno popular, no reconocían más fuerza para sostenerlo que la virtud”  (Montesquieu 1984: 47). Así, la democracia ateniense ha de “sostenerse” a partir de una única “fuerza”, esto es, la virtud y, más exactamente, EN LA PRUDENCIA.

Eso es exactamente lo que le falta al Presidente electo, amén de menos de treinta días para ser constitucional y entonces, con el imperio de la Ley en la mano, ÉL tomar las decisiones de autoridad que correspondan, sin utilizar subterfugios y simulaciones, sin lavarse las manos cual moderno Pilatos.

Las consecuencias de las dos guerras iniciadas por el señor Presidente electo,   las vamos a pagar, como siempre, todos nosotros, sin embargo, aún no podemos distinguir con precisión, la grandeza catastrófica de las mismas, pues el hilo se rompe por lo más delgado, como siempre.

No podemos juzgar si la decisión de pelearse con los hombres del dinero y los hombres de negro, los de la Justicia, sea buena o sea mala, pero lo que sí es seguro es que rompe delicados equilibrios, y desde luego, le hace perder los controles.
En fin, a cada quien…

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