Estos son nuestros pastores

Mons. Arturo Lona Reyes: Un Pastor con olor a oveja

En septiembre pasado, previo a la toma de posesión de Mons. Crispín Ojeda como Obispo de Tehuantepec, y gracias al apoyo de los Párrocos de San Dionisio Ocotepec y de Santo Domingo Nejapa, tuvimos la dicha de entrevistar a Mons. Arturo Lona Reyes, Obispo Emérito de Tehuantepec, quien expresó su esperanza ante la toma de posesión de Mons. Ojeda, y su deseo de que sea un Obispo cercano a la gente, sobre todo a los pobres.

Un tema que siempre le ha preocupado, Mons. Lona: los pobres, los indígenas, ¿por qué esa opción preferencial por ellos? Es que me puse a leer el Evangelio y ahí en el Sermón de la Montaña, Mateo capítulos 5, 6 y 7 que es como la síntesis del discurso de Jesús y se inicia precisamente con las bienaventuranzas, lo primero: los pobres, es la elección de Jesús, los pobres, los pecadores y publicanos; me puse a leer, lo tomé en serio. Siendo yo originario de Aguascalientes, ahí estudié 7 años en el Seminario y se me ocurrió, con el permiso de mi Obispo de Aguascalientes, elegir una Diócesis de pobres en la Huasteca, la sede es Huejutla, Hidalgo, pero cuando llegué el servicio era para las tres Huastecas (la Hidalguense, la Potosina y la Veracruzana); ahí me convencí de que los pobres eran quienes necesitaban ser escuchados, no solamente yo hablarles a ellos, sino dejarlos hablar; y de verdad cuánta amargura hay, cuánta desilusión, porque nadie les hacía caso; y me acordaba del Acontecimiento Guadalupano, a Juan Dieguito no le fue muy bien con el Obispo Juan de Zumárraga, lo hacía esperar y esperar, y se quejaba Juan Dieguito con la Virgen: “mira me envías a donde no me hacen caso, manda a uno de los principales”, y eso me ha llegado mucho, porque efectivamente los grandes del mundo no le hacen caso a los pobres.

Hay una cosa que me acaba de pasar hace poco, después del sismo me dediqué a ver todas las comunidades más golpeadas por este acontecimiento natural, me dediqué no a solucionar sus problemas, que son muchísimos, y ojalá que esto llegue a oídos del Sr. Gobernador, que se rodee de gente que sea sensible al dolor, porque de verdad es terrible, por eso se dice: no oyes el río de lágrimas porque no has llorado, no sabes lo que es ayunar porque nunca has ayunado; el Sr. Gobernador en la campaña me escuchó, pero te digo, se rodeó de gente insensible a los problemas tan fuertes que tenemos en el Istmo; lo acabo de ver ahora que nos visitó AMLO (López Obrador), y me dijo: usted es mi padrino, yo le dije: sí Alejandro, espero que nos visites más seguido. Pues la cosa que me pasó hace poco es algo que me llegó al corazón, yo iba a llevar unas cobijas a la parte más altas de la Diócesis, que es Quiegolani, pues en invierno estamos bajo cero y conseguí unas cobijas nuevas; pasando un pueblo que se llama San Bartolo Yautepec, me perdí del camino, y vi venir un viejecito, lo tradicional, con su burrito con leña y que le pregunto en zapoteco, se me quedó mirando, como a metro y medio, y ¿qué crees que me dijo?: “¡Arturo, mi Obispo!”, ah, caray, no pude hablar, no sé qué sentí, como diciendo “mira Arturo, no estás equivocado en haber elegido a los que te reconocen como Obispo” y con el nombre.

La próxima semana, Dios mediante, seguimos con esta entrevista a Mons. Lona Reyes; no sin antes, invitarte a que, sin distinciones por credo religioso o por doctrina política, oremos a Dios por nuestro país, para que el nuevo gobierno sea un verdadero instrumento que, junto con el pueblo, edifique la nación unida, segura, justa y próspera que tanto anhelamos. ¡Que así sea!

LUBIA ESPERANZA AMADOR.
lubia_ea@hotmail.com

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