¿Qué esperamos de AMLO?

DE PARADOJAS Y UTOPÍAS

1.- Del escepticismo a la realidad

En mi opinión estrictamente personal, deploro del fanatismo, de la quema de incienso, de mesianismos atolondrados y de populismos emergentes. Del culto a la personalidad y el presidencialismo, así sea con ropaje democrático y el voto de 30 millones. De súper héroes o súper hombres; de tabúes y arquetipos deificados; de ingenuos y soñadores; de una gerontocracia que, como “Los Científicos” del Porfiriato, ya se asentaron en sus oficinas, tambaleantes y acartonados, con los viejos moldes autoritarios que aprendieron en el PRI más ortodoxo y vertical. De quienes se asumen los salvadores de La Patria; de la reencarnación de la política casta, pura, sin mácula; de la doble moral y la mansedumbre legislativa, que tanto criticaron en el pasado. Deploro de quienes investidos de poder, pretenden inmolarse públicamente al trastocar el Pacto Federal –léase Félix Salgado o Ricardo Monreal-, y le rascan los tompiates al tigre, asumiendo que en México no tenemos memoria histórica. Un país devastado por la inseguridad y lacerado por la corrupción y la impunidad, no cambiará ni en seis ni en más años. Ésa es la herencia que recibe el presidente Andrés Manuel López Obrador.

2.- Ni héroes ni villanos

Deploro asimismo de la sentencia napoleónica:L´Etatcéstmoi o de pretender asumirse el cuasi “Padre de la Patria”. No hago apología de la “Cuarta Transformación” ni de las ocurrencias; de querer echarse el mar a buches o apagar el fuego con flatulencias. De un Congreso presto a validar nimiedades: el orden de los colores de la banda presidencial o modificar la Constitución para que un escritor –vulgar y soberbio- nacido en España, dirija el Fondo de Cultura Económica (FCE). De los panegiristas, que en lugar de Señor Presidente hubieran querido llamarle “Su Alteza Serenísima”. No se atisba un chispazo de congruencia ante una avalancha de intrascendencias, en una visión de maniqueísmo aldeano en donde los buenos están aquí, validados por MORENA y los malos allá, remanentes de “la mafia del poder”. Los corruptos perdonados por mandato divino, sin castigo, impunes. Los militares ya no a sus cuarteles sino a las calles, ahora disfrazados de Guardia Nacional. Un día una afirmación, lo contrario al día siguiente.

3.- El pueblo es el jodido

¿Quién pagará los platos rotos por la depreciación del peso ante el dólar? ¿De una posible fuga de capitales? ¿De la pérdida de confianza en los mercados internacionales y las inversiones, como anticipó The Wall Street Journal? ¿De una espiral inflacionaria? El pueblo. Aún así, los dislates y el protagonismo enfermizo han permeado desde el triunfo electoral del pasado mes de julio. Primero fue la propuesta de usar las reservas internacionales para fomentar el desarrollo social; luego la estatización de las AFORES. ¿No hay quien le enmiende la plana al diputado federal, Benjamín Robles, ante tantas barbaridades? ¿A qué intereses obedece? Este inicio pues –en mi concepto- no debe ser optimismo puro, más bien preocupación y el beneficio de la duda. Y no es que se ponga en tela de juicio el bono democrático, que AMLO ganó y de calle. No. Es la creencia burda de que México será otro por decreto; la reinvención de un país forjado en las instituciones, que dejará de serlo por mandato divino. La política después de las ilusiones, como dejó para la posteridad, Max Weber.

4.- ¿Qué esperamos de AMLO?

Han pasado cinco meses del triunfo electoral. Un largo preámbulo antes de asumir funciones de Estado, de primer mandatario, de traslape de poder y poner a la Constitución de espaldas. De consultas populares, de fanfarrias y bagaje democrático, preñado de “sospechosismo”. Pese a todo ello, como ciudadano oaxaqueño, espero que AMLO tenga la habilidad de instaurar un buen gobierno; de cumplir con las expectativas ciudadanas; de establecer políticas de equidad y beneficio a los más pobres. Y que Oaxaca –si se justifica el optimismo del gobernador Alejandro Murat- reciba un abono siquiera de la deuda histórica que tiene la Federación con los más marginados del país. Que se imponga la mesura y la tolerancia; la madurez y la institucionalidad. No más ocurrencias, no más tomadas de pelo. Si en realidad inicia la llamada “Cuarta Transformación”, que sea para bien y para salvar al país.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL: 

Del 4 al 7 de diciembre, el Teatro Macedonio Alcalá será sede del “XI Encuentro Internacional de Historiadores de la Prensa y el Periodismo en Iberoamérica”. Sin duda un evento de gran relevancia, organizado por dos de nuestros más reconocidos historiadores: Carlos Sánchez Silva y Paco Pepe Ruiz Cervantes.

Consulte nuestra página: www.oaxpress.info

y www.facebook.com/oaxpress.oficial

Twitter: @nathanoax

"Las opiniones expresadas aquí, no han sido sometidas a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con la de nuestro medio de comunicación o de nuestra empresa."