Indígenas entregan a AMLO Bastón de Mando en el Zócalo

La mujer que entregó el Bastón de Mando al presidente de México, tiene uno de los trabajos más peligrosos del país.

El 1 de diciembre, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se convirtió en el primer presidente en recibir el Bastón de Mando de los pueblos indígenas de todo el país.

Esta distinción se le entrega a las autoridades de los pueblos originarios en el momento en que toman posesión de sus cargos.

Es símbolo de que la persona que lo recibe está llamada a servir a su pueblo con entrega, humildad y compromiso.

El bastón fue hecho a mano por varias comunidades mixes de Oaxaca, más específicamente, del pueblo Ayuukjä’äy. Se hace de madera de ahuehuete, árbol con un valor ceremonial muy profundo.

En el evento que celebró Obrador en el Zócalo capitalino, la directora de la organización Flor y Canto, que defiende a comunidades originarias que ven su agua y su tierra amenazadas por los proyectos de grandes mineras, se acercó a López Obrador para darle el Bastón de Mando.

Esta mujer es Carmen Santiago y en representación de los pueblos originarios de todo México, le pidió al presidente “que tome en cuenta a los indígenas en los planes que tenga durante los próximos seis años”.

Se considera que el trabajo de Santiago es de los más peligrosos del país porque consiste en defender el agua de los pueblos indígenas de grandes empresas extranjera o incluso de gobiernos locales.

Esta luchadora lleva más de 12 años defendiendo el derecho de las comunidades zapotecas de cuidar el agua, ya que sin ella, su supervivencia estaría en juego.

Es muy respetada en los Valles Centrales de Oaxaca y entre los logros más grandes de su organización, destaca la expulsión del pueblo zapoteco Magdalena Teitipac, a la minera Plata Real, filial de la firma canadiense Linear Gold Corporation, en 2013.

Las actividades de esta minera contaminaban el río y los mantos freáticos de los que dependía el pueblo, con sustancias tan letales como el mercurio, el arsénico y el cianuro.

Según la organización Global Witness, en 2017, al menos 207 defensores de la tierra y el agua han sido asesinados, por lo que la labor de Carmen Santiago y sus compañeros de Flor y Canto A.C., es de las más peligrosas del país.

Santiago ha recibido amenazas, robos, intimidaciones e incluso ataques, pero nunca se ha detenido en defender los recursos naturales de las comunidades zapotecas.

Por ejemplo, tras su victoria sobre Plata Real, la minera usó sus recursos legales para incriminar a los líderes del movimiento en defensa de los recursos naturales de los pueblos indígenas de la zona, para que fueran arrestados.

No obstante, Carmen Santiago y su equipo lograron demostrar que se trataba de cargos falsos (muchos eran incluso de homicidio), creados como una forma de represalia en contra de quienes luchan por los derechos de los pueblos originarios a tener una vida digna.

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