¿Kakistocracia, oclocracia o democracia? El beneficio de la duda y la esperanza

Jorge T. PETO

Podemos ensayar miles de nuevos términos para intentar describir la realidad de la política mexicana de lo que llevamos de este siglo; pero, bastará echar un vistazo a la historia del pensamiento político a partir del ejercicio real del Poder -también político- para darnos cuenta de que “nada nuevo hay bajo el sol” o, en palabras parafraseadas de la ciencia, “el conocimiento y la experiencia de lo político, ni se crea ni se destruye, solo se transforma” (a pesar de Carlitos Marx).
Estamos comenzando un nuevo experimento, aunque ya no sabemos si de tipo de régimen, de forma de gobierno o de estilo personal de gobernar -Cosío Villegas dixit-. Razón le asiste a Norbert Lechner, cuando hablaba a propósito de las revoluciones en América Latina y sus efectos inmediatos en las transformaciones que implicaron y los fines que se fueron gradualmente estancando cuando bien, o de plano deformándose y hasta corrompiéndose (“La Conflictiva y nunca acabada construcción del orden deseado” Chile, 1984).
Anunciada una transformación más, la cuarta, a decir de sus “ideólogos”, y dadas las altísimas expectativas generadas a partir de la conquista del poder tantas veces negado a su líder, se esperan resultados sólidos, decisiones duras, cambios radicales. Las ilusiones están por los cielos, las esperanzas son casi poéticas -Lechner otra vez- y cómo no, si las promesas son realmente una panacea para una nueva era en la política nacional.  El riesgo es igualmente gigantesco: la Apocalipsis de la política mexicana, la confusión, el caos. Los opositores, la derecha ultraconservadora está deseando lo último; los más desean lo primero, incluido un buen sector del partido de casi siempre pues salvo su ala identificada con los diestros, la mayoría es cautelosa, sabe esperar, hace política a su manera, usa la prudencia o el colmillo según desde donde se le vea. En fin, que la política está dejando de ser solo una película que con poco público para convertirse en un espectáculo para todo mundo.
Ahora solo que da esperar a ver si pueden salvar el obstáculo de no caer en una degeneración, en una transformación hacia el retroceso como le ocurrió a la derecha panista que, en doce años de ensayo y error, pero sobre todo en su primer sexenio, anunciado como una maquinaria ética -moral mocha desde luego- con gobierno de los mejores, simplemente no dieron el ancho. Terminó exactamente al revés, convertido en la pésima república, una auténtica Kakistocracia, el gobierno de los peores (Bovero M.) 
La democracia anunciada, el anhelo de muchos países latinoamericanos, plasmada como forma de gobierno en la mayoría de las constituciones políticas del mundo, pero que en el ejercicio del poder no ha sido posible aun llevarla a un plano de realidad social; se ha quedado en letra y en el juego de los pesos y contrapesos, con poderes que han usurpado y abusado de la representatividad del pueblo. Sin embargo, un pueblo que no delibera y solo participa para legitimar decisiones tomadas en los cónclaves, puede terminar siendo una muchedumbre autómata que gobierna ilusoriamente, es decir, que puede terminar transformando la democracia en una Oclocracia, como llamó Polibio en su teoría de la anacyclosis a la “mala democracia” o mejor dicho en una “obscura democracia” y lo que no se ve, es solo tinieblas. Hoy queda participar, pero deliberando, la critica siempre será un equilibrio, las mentes y las voces argumentativamente disidentes siempre serán mejor que una disciplina e “servidumbre voluntaria” (La Boétie). Liberemos el espíritu justo como lo hizo siempre el más honrado y autocrítico de los servidores públicos, Ignacio Ramírez, el nigromante. El beneficio de la duda y el tiempo prudente – sin adelantarse ni desesperarse- pues si noventa años fueron pocos para algunos, seis años pueden ser nada. Nos leemos próximamente, mientras tanto, que haya paz y feliz inicio de “nuevos, aunque sea con los mismos de siempre, pero pintados de otro color”.  Comentarios, menciones y mentadas a nigromancias@gmail.com Twitter: @JTPETO

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