¿'Wasap' mejor que whatsapp? ¿todos o todes?: RAE y el cuidado de la palabra en su nuevo libro de estilo

El Libro de estilo de la lengua española, presentado por la Real Academia Española (RAE) y publicado especialmente para los escritores digitales, servirá de guía en interrogantes y variaciones con relación a la Nueva Gramática, incluida la Fonética y la Ortografía basado en la norma panhispánica.

La norma panhispánica tiene un carácter policéntrico, es decir, significa el reconocimiento de las variedades lingüísticas de cada región que se integran en la armonía de la unidad del idioma.

La idea del manual nació en 2001, en el II Congreso Internacional de la Lengua Española por el académico Francisco Rico, pero antes se debieron cerrar grandes códigos como la gramática, el Panhispánico de dudas, la ortografía y la fonética.

Años más tarde, se planteó que hay un plano coloquial de comunicación en Internet, un ecosistema de redes sociales, correos electrónicos y wasap (mejor así escrito que guasap o whatsapp) con sus propias reglas.

El director de la RAE, Víctor García de la Concha, aseguró que las nuevas tecnologías “están cambiando el mundo y la escritura, lo que suscita muchas dudas” cuando se trata de decidir qué palabras emplear para comunicarnos.

El manual se realizó en conjunto con las 23 instituciones que forman la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale). El secretario general de Asale, Francisco Javier Pérez, subrayó que “ningún país es titular” del español y que este es un libro que “plantea usos, no impone ni pontifica, sino que recomienda y alerta de imprecisiones, pero sin dogmatismos”.

A continuación, te presentamos algunas de las recomendaciones para el uso correcto del idioma en nuevos contextos (digitales) de comunicación en un apartado subtitulado con la coletilla de “según la norma panhispánica”:

Es “admisible, aunque no se recomienda, prescindir de los signos de apertura, siempre que quede claro dónde comienza la interrogación o exclamación”.

El volumen admite las palabras tuit, yutubero o wasap, así como la abreviación ‘tqm’ (te quiero mucho), e incluso aconseja poner un asterisco a continuación de una palabra mal escrita, para aclarar: “¿Bamos a comer?” *vamos.

Si se desea remarcar una idea -por ejemplo: ¡¡¡Apúrate!!!- es válido repetir los signos, siempre que sean los mismos al principio y al final, pero no deben llevar más de tres.

En el capítulo Cuestiones gramaticales, que se abre con el asunto de los géneros gramaticales, el volumen hace énfasis en abandonar la idea de la inclusión de doble género como “todos y todas”, “todxs”, “todes” o “tod@s”. Además, deja en claro que el género masculino puede abarcar al femenino en ciertos contextos.

El Libro de estilo de la lengua española rechazó el uso de los términos “todes”, “tod@s” y “todxs para sustituir “todos y todas”, ya que la RAE consideró que que la “e”, la “x” o “@” son innecesarios.

“El masculino, por ser el no marcado, puede abarcar el femenino en ciertos contextos. No hay razón para pensar que el género masculino excluya a las mujeres en tales situaciones”, se asegura.

Rechaza entonces ejemplos como “los españoles y las españolas”, tan de uso en políticos. “No hace falta forzar para duplicar, no hablamos así”.

RAE especifica que no debería confundirse el machismo con las reglas gramaticales. Dependerá de la forma y el tono en que una persona ponga en práctica el lenguaje.

Por primera vez en el conjunto de las publicaciones académicas se dedica un capítulo extenso a la Ortotipografía, que el Diccionario define como Conjunto de usos y convenciones particulares por las que se rige en cada lengua la escritura mediante signos tipográficos.

Aparece también el capítulo de Escritura y comunicación digital, en el que tras analizar elementos de apoyo, emoticonos y otros reflejos de la oralidad, así como los neologismos y extranjerismos, se estudian en detalle el correo electrónico, las páginas web, el periodismo digital, los chats, los guasaps y el complejo fenómeno de las redes sociales.

Al final del libro se encontrará un Glosario de 138 páginas, donde se explican términos técnicos empleados a lo largo de la obra, y se recogen las voces y locuciones más significativas en el léxico español contemporáneo.

Este volumen, de 504 páginas y con una tirada inicial de 10 mil ejemplares, aunque está pensado para los escritores digitales, por ahora no tiene versión en la red, “aunque estará”, apuntó Ana Rosa Semprún, directora de Espasa, la editorial que se ha hecho cargo de la publicación.

 

El Financiero