Carlos Hermosillo (Cerro Azul, 1964) no se ve como un judas, sino como un redentor. Sus primeros años los jugó en el América, el club más opulento del fútbol de México. Ganó cinco de los 12 campeonatos que presume el equipo en sus vitrinas. Pese a eso, decidió jugar con uno de sus máximos oponentes, el Cruz Azul. Se decantó por el equipo que veía triunfar en los setentas y al que se apodó La Máquina. En 1997, Hermosillo y compañía ganaron el octavo título de Liga, el último que han conseguido desde entonces. A partir de ese momento han escrito todo un instructivo de cómo perder finales.

Ese último gran triunfo de Cruz Azul, hace 21 años, es atesorado por los hinchas por la forma en cómo lo ganaron: Hermosillo, como un soldado, jugó con las costillas fracturadas. Y, en los últimos minutos, el portero rival, Ángel Comizzo, le clavó los tachones en el pómulo izquierdo. Con el rostro cubierto en sangre cobró el penalti que significó la gloria y épica del equipo. Ese día desterró de su vida todo su pasado como jugador de América. Este jueves 13 y domingo 16 sus dos equipos definen la Liga mexicana.

Pregunta. ¿Cómo puede explicar que el máximo ídolo de Cruz Azul salió del América y que allí fue multicampeón?

Respuesta. No fue un tema tan fácil como parece. Me fui de América a Bélgica [con el Standard de Lieja]. Regresé por seis meses y luego viví en Monterrey y de ahí me compró Cruz Azul. No se le olvide que en la temporada 1988-89 yo jugaba con América y fuimos campeones contra Cruz Azul y con un gol mío… Pensé que no iba a tener problemas, pero sí los tuve. La afición no me aceptaba y me los fui ganando con goles. Era la única manera para acallar rumores o malos comentarios. Les he demostrado que soy totalmente Cruz Azul, tenía que manifestarme, porque mucha gente no se manifiesta porque quieren quedar bien con todo el mundo. Me he manifestado completamente azul, a lo mejor muchos me dirán ‘qué tonto eres, te vas a cerrar la puerta para ser directivo en algún equipo’. Soy azul, pero fui tan profesional que en cualquier equipo en el que estuve di lo mejor de mí.

P. ¿Escuchó muchos abucheos en sus primeros años en Cruz Azul?

R. Sí, claro. La porra me enfrentó y me dijo que no me querían, que me fuera de Cruz Azul, que yo les había quitado un campeonato. Pero las palabras salen sobrando. En la cancha les demostré la lealtad.

P. ¿No es paradójico que usted le haya ganado un título al Cruz Azul y luego le diera otro como su futbolista?

R. Imagine cómo lo contaría Figo al irse del Barcelona al Real Madrid. Aquí nosotros [los futbolistas] lo que hacemos es representar instituciones. Represento a una institución y me debo entregar al 100 por ciento. Que yo le vaya a un equipo… Pues sí. ¡Todos tenemos un equipo! Eso es lo más importante. Tuve la fortuna de ser campeón con el equipo al que le voy desde chiquito. Desde Miguel Marín [Uno de los grandes porteros de Cruz Azul]. Si alguien me cuestiona, le puedo hablar de la historia del equipo. Soy cruzazulino desde chavo.

P. Dicen que no hay persona más fiel en México que un hincha de Cruz Azul, ¿qué opina de eso?

R. ¡Pues es la realidad! Nosotros hemos estado desde hace mucho tiempo esperando. Primero fueron 17 años, cuando yo jugaba, sin ser campeón. Ahora han sido 21 años de espera y qué mejor que sea contra América. Hay buenas aficiones, leales como las de Chivas y América, pero Cruz Azul siempre está ahí.

P. Usted enamoró al hincha de Cruz Azul con goles y con sangre. ¿Le recuerdan mucho esa final de 1997?

R. Fui campeón de goleo con Cruz Azul, jugamos una final que perdimos con Necaxa, jugamos unas semifinales y perdimos con León. Ganamos una final [contra León]… Hay muchas cosas que se conjugan. ¿Quién se hubiese operado de las costillas y perderse la final? ¿Quién me dice que íbamos a estar a una final? En ese momento no pensé en perder el ojo, no pensé en la magnitud, hasta que vi la repetición. Fue una jugada muy ruin de parte de Comizzo. Viéndolo bien hay muchas cosas que agradecerle: “¡Gracias! Me diste la oportunidad de que me pudiera consagrarme con Cruz Azul”.

P. ¿Le quedó una cicatriz?

R. ¡Una gran cicatriz! La más hermosa, es un campeonato.

P. ¿Cómo fue jugar con las costillas rotas?

R. ¡Con un chaleco antibalas! Me amarraron. Y así es la vida. A veces hay quienes estamos locos y nos lleva nuestra pasión a hacer lo que uno hace.

P. ¿No le parece similar la historia de 1997 con la actual: en ese momento eran 17 años sin ganar una Liga y ahora ya van casi 21?

R. Este equipo se armó en seis meses y ya está en la final. Nosotros nos tardamos algunos años en armar un equipo. Me gusta porque es un equipo similar, quizá sin tanto liderazgo, con el que nosotros fuimos campeones. Un equipo muy sólido. En la delantera tienen cosas interesantes.

P. ¿Cómo recuerda aquella final de 2013 entre América y Cruz Azul, cuando perdieron el campeonato en menos de dos minutos?

R. Estaba en el estadio. Trabajaba para una cadena de televisión y salí ocho minutos antes del estadio. Publiqué en mis redes: “Así te quiero, Cruz Azul campeón”. Y cuando llegué al estudio me di cuenta de que había cometido un gran error porque ya le habían dado vuelta [El América ganó en los penaltis]. Fui la burla de todo el mundo, soy una persona que no me importa lo que piense la gente. Sé que me equivoqué. Me criticaron y se acabó. Se burlaron de mí en el programa.

P. ¿Qué significa cruzazulear?

R. Para mí no significa nada, hombre. Para mí esto algún payaso la debió haber puesto. Es más fácil aprender de lo malo que de lo bueno. Hay quienes no tienen la fortuna ni de jugar una liguilla, olvídate de estar en una final. A mí me da igual.

P. ¿No cree que se exagera en esta mala racha de Cruz Azul sin ganar la Liga?

R. Acuérdate de que hay que vender, de tener rating. Hay que sacar lo más malo que se pueda. Esto es lo que vende. Ahora dicen que Cruz Azul ha tenido un gran campeonato, hablan bien.

P. ¿Cruz Azul debe verse en el espejo del América para encontrar el éxito? Lo encontró con usted. Ahora tienen como presidente deportivo a Ricardo Peláez, que era directivo de América en 2013. Hay tres exjugadores americanistas: Aldrete, Aguilar y Madueña

R. No lo veo así. A Ricardo Peláez lo corrieron por la puerta de atrás. De muy mala manera. Que hoy el licenciado Álvarez [dueño de Cruz Azul] haya tenido la visión de recuperarlo como hombre valioso. Escucho que “los americanistas tuvimos que mandarles a Peláez para que fueran campeones”. Nadie mandó nada. Hay que respetar el trabajo que ha hecho Cruz Azul

P. ¿Cómo le ha hecho para aguantar la burla y el acoso por los nulos triunfos de Cruz Azul?

R. No soy tan pasional, amigo. Soy una gente muy consciente. Si gana, seré feliz, pero si pierde, no pasa nada. Veo gente que llora, que se pelea, tenga un hijo que llora y que se burlan de él. Soy un cuate raro y reservado.

P. ¿No llora si su equipo pierde?

R. No. Cuando salimos campeones, di la vuelta y me fui al vestidor.

P. ¿En Cruz Azul se han hecho inmunes al dolor? Han vivido de todo…

R. No somos expertos en dolor. No estoy de acuerdo. Los que estamos en el equipo queremos a Cruz Azul.

P. ¿Qué pasará si Cruz Azul triunfa el domingo?

R. A ver, no me voy a adelantar. En nada.

P. ¿Se resiste a dar un pronóstico del partido?

R. Sí. Ya aprendí demasiado, prefiero reservarme.

 

El País