Uno de los principales problemas para el aprendizaje de nuestra lengua, sin ninguna duda, es querer la acción antes que el conocimiento y la comprensión.

En las escuelas, en el nivel primario hasta el bachillerato, los maestros piden a los estudiantes la elaboración de cartas, entrevistas, crónicas y hasta ensayos, sin que la mayoría de las veces les expliquen correctamente la gramática, sintaxis, prosodia y ortografía, o se les den los elementos para lograr un buen resultado.

Habría que explicar primero el significado, origen y forma, luego en que consisten esos trabajos y después el uso adecuado de las palabras para su correcta expresión.

Lo que es muy simple de entender; desde niños aprendemos de escuchar, de participar en conversaciones, de responder preguntas, y esto que forma parte de nuestro conocimiento, hace presuponer a los maestros que ya sabemos comunicarnos, de manera oral y escrita, por lo tanto no ponen tanta atención en los contenidos de los programas de estudio.

Comparemos este proceso, con los hablantes de otro idioma, que quieren aprender la lengua española. En primer término aprenden un vocabulario, en seguida la gramática, por ejemplo construcción de oraciones y luego las florituras (retórica) con que plasmamos nuestras acciones, pensamientos y sentimientos. Este es el procedimiento adecuado para el aprendizaje de la lengua y se complementa con la práctica que es la cereza en el pastel.

Como conclusión podemos decir: conocimiento y comprensión, luego acción.

Elias B. Bautista Solis