Caminos del sur

De todos los estados que conforman la zona sur-sureste del país, quizá el que más requiere una “intervención quirúrgica” urgente es Guerrero. Sus elevados niveles de pobreza, baja escolaridad y violencia extrema provocada por las mafias del crimen organizado hacen imperiosa la necesidad de un “rescate” a fondo por parte de la Federación, como ya lo está haciendo el nuevo gobierno con entidades como Oaxaca, Chiapas, Campeche y Yucatán.

Para nadie es un secreto que Guerrero es el mejor ejemplo de un Estado fallido en el que sus gobiernos, tanto estatal como municipales, han fracasado en su trabajo de garantizar el Estado de derecho y de Bienestar de sus más de tres y medio millones de habitantes (Inegi, 2015). Lamentablemente, en varios casos, sus autoridades se han coludido con los criminales y han dejado “a la deriva” a la sociedad guerrerense.

Ya como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador visitó la entidad (Acapulco) el 3 de octubre, donde declaró que “los mexicanos queremos la paz por lo que la palabra guerra quedará descartada por completo”.
Desafortunadamente, las condiciones en las que está Guerrero no se resuelven, de ninguna manera, con base en declaraciones políticas.

Para ello, el Presidente ya en funciones prometió en aquella ocasión cuatro nuevas universidades del sistema Benito Juárez anunciadas al inicio de su administración, como parte del Plan de Bienestar para Guerrero “a fin de mejorar las condiciones de vida y de trabajo, para enfrentar el problema serio de la marginación, la pobreza, la inseguridad y la violencia” que vive el estado.

Prometió, además, apoyo al sector agropecuario golpeado por la crisis de seguridad que vive esa región del país. Sin embargo, hacen falta obras que detonen el desarrollo económico de Guerrero y de ello no se ha dado a conocer ningún programa en grande, como ya sucedió en Chiapas, Campeche y Yucatán con la construcción del Tren Maya que arranca en 2019.
El pasado fin de semana, López Obrador estuvo en Oaxaca y volvió a reunirse, por enésima ocasión, con el joven y activo gobernador Alejandro Murat, donde aprovechó para presentar en Salina Cruz el Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec que plantea conectar las costas del Golfo de México con el Pacífico, a través de un sistema multidimensional que incluya mejorar los puertos, el ferrocarril, las carreteras y el sistema aeroportuario. Aseguró que se hará una zona franca para bajar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Sobre la Renta (ISR) en la región del Istmo.

Sin duda, una magna obra que, de llevarse a cabo, “detonará” no sólo la economía del estado, sino, también que impactará al desarrollo de todo el sur del territorio nacional. Son ocho mil millones de pesos comprometidos. Ante integrantes de su gabinete, el gobernador de Oaxaca e invitados especiales, dijo que será un trabajo intenso para lograr desarrollar la zona en los próximos dos años.
“Va porque va, y lo vamos a hacer entre todos y me van a ayudar para hacerlo rápido, porque yo no me voy a reelegir, yo soy partidario del sufragio efectivo y la no reelección y sólo tengo seis años, incluso ya, en la nueva reforma constitucional ya me mocharon dos meses; por eso tenemos apenas el tiempo para consolidar esta obra que es parte de la historia como aquí se ha dicho”, dijo Andrés Manuel López Obrador. Sin duda, una buena noticia para los oaxaqueños y para todo el país.
Más allá de las diferencias políticas, lo que ha sucedido entre el nuevo gobierno y los principales gobernadores de los estados del sur-sureste es ejemplo de que puede haber coordinación política y generosidad de los gobernantes para trabajar a favor de la gente que lo requiere.

Martin Espinoza
*Excelsior

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