Estos son nuestros pastores

Padrecitos, opten por los pobres, no se van a arrepentir”: Mons. Arturo Lona Reyes

Oaxaca, Oax.- ¿Qué han dejado en su corazón 3 décadas al servicio de la Diócesis de Tehuantepec?

“Han dejado tanta alegría, porque mira mi alegría y felicidad es hacer feliz a otros, no te imaginas cómo gozo cuando los niños van a comer su paletita después de Misa, que si no me dan estipendio, no importa; el hacer feliz a otro esa es mi felicidad, visitar enfermos, ir a las comunidades lejanas, ahí está mi felicidad; ya te digo, ir a la parte alta y hasta comerme un banquete, ‘pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo’; cuando voy a una comunidad llego a la cocina, veo que la señora está haciendo tortillas de mano, se empieza a inflar y le digo: yo quiero esa tortilla, con frijoles de la olla, con una salsita y pa’ dentro, ese es mi banquete”.

¿Qué sugerencia le da a las nuevas generaciones de Sacerdotes y de Obispos? “Ay Padrecitos o futuros Padrecitos: opten por los pobres, no se van a arrepentir, se los digo con la experiencia que tengo de convivir con ellos, no se van a arrepentir. Imagínense, si yo como Obispo, inclusive cuando empecé a ser Sacerdote, yo no tenía un sólo centavo en mi bolsa; desgraciadamente después ya tenía centavos y billetes en mi bolsa, eso no lo vayan a hacer, vivan la pobreza evangélica con alegría, como dice Santa Teresa de Calcuta: ‘sonrían a la gente’. Y cuando vean un enfermo déjenlos hablar, porque a veces vamos como Padrecitos a ver a un enfermo y sólo habla el que fue a visitar al enfermo y el enfermo se quedó diciendo: ‘¿y a qué vino ese Padrecito?, a visitar, pero no me dejó decirle lo que yo quería’; cuando vayan a ver un enfermo déjenlos hablar, es un privilegio saber escuchar, y quedan contentos. Eso es lo que les digo, opten por los pobres y no se van a arrepentir”.

Y a los fieles católicos ¿qué nos hace falta? “Profundizar la palabra de Dios y vivirla. ‘No el que me diga Señor, Señor, entrará en el Reino, sino el que hace la voluntad de mi Padre, ese es mi mandato, ámense como yo los he amado’; ahí está toda la solución. Yo me acuerdo de aquella película de Cantinflas “Su Excelencia”, aquél discurso que dice en la ONU con mucha seriedad, como diplomático: ‘Hubo un Hombre que vivió hace dos mil años, le decían el Hijo del carpintero, y Él nos dejó un mandamiento, el amor, ámense los unos a los otros, pero nosotros desgraciadamente lo hemos entendido mal, ahora se dice ármense los unos contra los otros’; y esa es nuestra desgracia actual. Amar es entregarse, servir con alegría a los que más lo necesitan, hacer sonreír al que está desesperado en la vida y volverlo al camino: cuando me canse amigo, yo no te pido que me hables, dame la mano, ponme en marcha otra vez”.

Todavía hay más que compartir de esta entrevista con Mons. Arturo Lona Reyes, si Dios permite la próxima semana. Por otra parte, no olvidemos despedir este año 2018 agradeciendo a Dios tantas bendiciones que nos da a diario y pidiéndole que el Año Nuevo también nos vea con su infinita misericordia.
¡Que así sea!

LUBIA ESPERANZA AMADOR.
lubia_ea@hotmail.com

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