“Sí tengo de qué arrepentirme”:

Mons. Arturo Lona Reyes

¿Hay algo de lo que se arrepienta o algo que le quede por cumplir?

“Sí tengo de qué arrepentirme, que pude hacer más y no lo hice, de eso sí me arrepiento; y quiero corregir el camino por lo que todavía me espera, saber sonreír de veras, entregarme de veras a los pobres, saber comer con ellos, ir a convivir con ellos, llevarlos al mar; Tehuantepec queda a 18 km y en una ocasión en la catequesis le dije a los niños de la colonia más pobre de Tehuantepec, levanten la mano los que no conocen el mar y todos levantaron la mano; les pedí que me llevaran un papelito con el permiso y los llevé al mar. Y ahí está lo excepcional, una niña, me dijo: ‘Padrecito si me entretengo un poquito, espérame, porque voy a buscar una botella vacía en mi casa, para traerle a mi mamá agua del mar, porque tampoco conoce el mar’; ¡Diosito Santo!, yo creí que estaba exagerando, pero no, ahí va la niña con su botellita, los demás luego se hicieron amigos del mar y ella con su botellita; al regresar a Tehuantepec le dije a la niñita: ‘espérame, voy a ir a tu casa’; pero ella me decía: ‘no vayas Padre’, no quería porque su papá estaba borracho, en la hamaca, vomitado, ¡un espectáculo!, la mujer desgreñada, con el vestido lleno de aceite, y como estaba criando, pues en el piso una caquita aquí, otra allá, como carrera de obstáculos; pensé que estaba por demás hablarle al borracho, le dije a la mujer: ‘dile a tu viejo que mañana vengo por él y que si no está yo conozco todas las cantinas de Tehuantepec y lo voy a sacar’; al otro día estaba esperándome, todo tembloroso, lo llevé a alcohólicos anónimos, porque también estoy allá con ellos y al otro día también fui por él, hasta que me dijo: ‘Padre, ya no vengas por mí, ya me convencí que esto era lo que me faltaba’; dos tres meses después fui a visitar su casa y vi limpio el piso, los cuadros de las paredes bien arregladitos, la mujer aquella bañadita, limpia, ‘oye’, le dije, ‘¡pues si no eres fea! ¿y tu viejo?’, ‘aquí está, acabando de bañarse’, me respondió; lo vi rasurado y todo, y le dije: ‘¿qué pasó?’; ‘voy al grupo Padre’, me dijo; ¡todo cambia!; por eso vale la pena estar cerca.

Ya entiendo por qué Cristo comía con los borrachos, los pecadores, los publicanos, porque eran los que recibían la Palabra y la vivían. No son los sanos los que necesitan al médico, somos los enfermos y a eso ha venido; ¿te fijas, cuando Cristo acepta ir con los ricos a un banquete, la friega que les ponía, no? y nunca da nombres, en cambio cuando trataba a un pobre, como Lázaro, sí lo mencionaba.

Medios de comunicación como este, despiertan mucha esperanza; salúdalos de mi parte, diles que sigan trabajando para el Reino, porque es para mí un momento oportuno. En estos días estuvo López Obrador en Tehuantepec ¿y qué crees? le dijo a una periodista: ‘quiero hablar con Lona Reyes, por favor si puedes llevarlo a Ixtepec’; porque (López Obrador) anda en vuelos comerciales; sí fui y ahí llegó con Alejandro, el Gobernador, lo acapararon a un lado con todos los políticos, pero le dijo la señorita: ‘ahí está Lona Reyes que usted quería ver’; dejó a todos y fue a verme y me quedé sólo platicando con él; me dijo: ‘en estos Obispos sí creo’. Yo también tengo muchas cosas negativas, pero trato de corregirlas y le pido a Dios nunca dar un escándalo y menos a un niño; los jóvenes también necesitan testimonio, un ejemplo; les doy este consejo: no desaprovechen este tiempo, después de tanta tontera que hay, es momento de ustedes, aprovéchenlo, no se van a arrepentir. ¡Ándenle!”.

Así concluye esta entrevista con el Obispo Emérito de Tehuantepec, agradezco a las personas que hicieron posible esta charla con Mons. Lona Reyes y pedimos a Dios que siga brindándole salud, que le conserve esa claridad de pensamiento y esa determinación de acción; y, si no es mucho pedir, que nos mande más Obispos de esa madera: sencillos, cercanos a la gente, con olor a oveja. ¡Que así sea!

LUBIA ESPERANZA AMADOR.