Grave, terrible la inseguridad; urge golpe de timón
* Sindicatos otra vez, a desquiciar la capital del estado
* Las incongruencias del senador Salomón Jara
Apenas hace una semana festejábamos, todos los oaxaqueños, de todos los partidos políticos, que por primera vez de manera unánime, es decir los 42 diputados, el Congreso había aprobado sin mayores discusiones el presupuesto 2019, y que además había crecido en un siete por ciento en comparación con el año anterior.
Pero no disfrutábamos aún ese logro de la civilidad política, ese acuerdo entre Legislativo y Ejecutivo estatal, entre gobierno estatal y federal, cuando empezó una serie de ataques violentos.
El 1 de enero ocurrió un ataque armado en contra de militantes del Partido Morena en Tlaxiaco, donde fallecieron el presidente municipal Alejandro Aparicio y el síndico Perfecto Hernández; el 3 de enero, fue asesinado otro morenista, Cutberto Porcayo, y este domingo fue atacado a balazos Pedro Navarrete, que presuntamente también milita en el partido que llevó al poder a Andrés Manuel López Obrador.
Y en los tres primeros casos, de manera lamentable, se impuso la politiquería, no la política; la política es de acuerdos, de consenso, de respeto mutuo, de diálogo y de entendimiento; la politiquería es marrullería, chisme de bajo nivel, grilla barata con ganas de fregar.
Con marrullería justamente han actuado, de manera lamentable reiteramos, algunos dirigentes del Partido Morena, como Yeidckol Polevnsky a nivel nacional y Salomón Jara a nivel estatal, por poner dos ejemplos.
Pero son dos muestras de que a toda costa se intensa partidizar, politizar, asuntos meramente delictivos y del orden de la justicia.
¿Por qué no se esperaron o se esperan a los dictámenes periciales y a la determinación de un juez para no emitir juicios a priori y desprestigiar a las autoridades?
Hay que recordar que la procuración y la administración de justicia son entes netamente de aplicación de la ley, alejadas de intereses personales o partidista; la Fiscalía General del Estado recaba pruebas y pone ante un juez a un probable delincuente; ese juez, del Poder Judicial, valora las pruebas, le inicia proceso y sigue en curso un juicio, que ahora, bajo la nueva modalidad del sistema de justicia penal, tarda escasos meses.
Sin embargo, esa dinámica no la entienden aquellos que gustan de medrar con la política para victimizarse. Tatiana Clohutier, Flavio Sosa Villavicencio, Ericel Gómez Nucamendi (delegado especial de Morena), por mencionar algunos, son quienes atizan el fuego y pareciera que quieren reventar un proceso judicial, apostar al fracaso, para que ellos ganen rentabilidad política.
Como han informado las autoridades, en este caso la Fiscalía General del Estado, desde el primer momento se iniciaron las investigaciones de los tres casos; en uno de ellos se siguen líneas de investigación sobre asuntos personales o disputa de terrenos, en otro se descarta de manera preliminar que el asesinado sea de algún partido político.
En el caso de Tlaxiaco, hasta ahora, a más de una semana de los hechos, no se tiene absolutamente ningún indicio de que el atentado haya sido con fines políticos, electorales o partidistas.
¿Entonces por qué lucrar con la tragedia humana? Suponemos que el Partido Morena está urgido de mantener a sus adeptos a su causa, como lo fue durante el pasado proceso electoral.
Pero se les olvida que son gobierno; los militantes de ese partido, desde el presidente López Obrador, hasta la mayoría en los congresos federales como en Oaxaca, ganaron bajo el sello morenista  y son gobierno.
Entonces debieran ser más cautos en sus declaraciones y permitir que las investigaciones
En redes sociales han circulado distintas críticas a esas mismas autoridades morenistas, de que en lugar de ver la paja en el ojo ajeno, se quitaran la viga, y ponen de ejemplo a Veracruz, donde gobierna un militante de ese partido y donde la ola criminal va a la alza.
O en el caso de Oaxaca, por poner ejemplos de autoridades morenistas, como Tehuantepec, Juchitán y Salina Cruz, donde el crimen está a la alza y los ejemplos abundan.
Entonces, lo que hay que hacer, lo que debemos hacer, es esperar la resolución de las autoridades. Sí, nadie coarta libertades de expresión y exigencias; nadie le está diciendo a los políticos que se callen ante los crímenes. Sí, es necesario condenarlos y exigir justicia, pero no politizarlos, de ninguna manera; no medrar con los casos para ganar rentabilidad política; eso es absolutamente reprobable aquí y en China.
NIMIEDADES
1.- La lamentable ola de inseguridad de la que hablamos es general por ahora en Oaxaca, y no está ceñida a algún partido político; lo decimos porque la inseguridad pega a las familias, cala hondo y urge ya un golpe de timón en las políticas como en los funcionarios. En reiteradas ocasiones hemos dicho que a dos años, el tamaulipeco JOSÉ RAYMUNDO TUÑÓN JÁUREGUI nada más no ha podido con el cargo; para colmo, a cada momento se filtran sus asuntos personales, lo que ha dejado a un funcionario débil moralmente e institucionalmente. En breve se podría dar ese golpe de timón.
2.- Con el inicio de enero, también comienza el caos que imponen los sindicatos, que piden el oro y el moro, como si el estado estuviera en jauja. Ya viene el STEUABJO, que como acostumbra su dirigente FERNANDO CRUZ LÓPEZ, pondrá a Oaxaca capital de cabeza, todo por exigir para empezar, 50 por ciento de aumento salarial y una serie de prebendas, que se sumarán a los privilegios que ya de por sí gozan. Esos sindicatos ya deberían cambiar de estrategia, pues solamente provocan repudio.
3.- Hablando de SALOMÓN JARA Cruz, es lamentable que muy pronto ya haya sacado el cobre y haya olvidado la máxima de su jefe político Andrés Manuel López Obrador: “no mentir, no robar y no engañar al pueblo”; Jara mintió pues jamás informó, como lo debe hacer, que colocó a su hija Bidxho, sin experiencia en materia de seguridad, como responsable federal de enlace en ese rubro con el gobierno de Oaxaca; por supuesto que engañó al pueblo al imponer a su hija, cuando pudiera haber cuadros más valiosos y con capacidad y conocimientos, sin menospreciar a su hija; y está robando literalmente porque poner a alguien a desempeñar un papel  que no sabe y ganar un alto sueldo, es algo deshonroso.