El valor del servicio comunitario

Ser autoridades municipales bajo el sistema normativo interno, más conocido como de usos y costumbres, tiene una gran trascendencia y un profundo significado en las comunidades indígenas y afromexicanas, porque quienes asumen sus funciones en ese ámbito se convierten en los representantes tutelares de cada uno de los habitantes del pueblo, además de aceptar las obligaciones y responsabilidades que confieren las leyes vigentes.
No omito la importancia que tiene la misma función en los sectores urbanos y semiurbanos, que tiene una gran relevancia social y política, sin embargo, no hay comparación alguna porque las autoridades del medio rural ejercen sus cargos bajo el hálito de las culturas y tradiciones propias de los pueblos.
El pasado 1 de enero presencié el cambio de autoridades en el municipio de Santiago Zacatepec Mixe. Primero en la cabecera donde tomó posesión el campesino José María Regino Romero y días después en las agencias municipales de san Juan Metaltepec y la Candelaria. Se trata de autoridades nombradas en asambleas públicas, sin influencia de partidos políticos, aunque éstos no dudan en hacer sus acciones de proselitismo.
En la tierra que visitaron el escritor Juan Rulfo y el fotógrafo alemán Walter Reuter, quienes imprimieron imágenes que le han dado la vuelta al mundo, y le cantó también el legendario autor istmeño Jesús “Chu” Rasgado, la transmisión de poderes y entrega de llaves se hicieron de manera tradicional con los honores a la Bandera Nacional ante la mirada de centenares de hombres y mujeres con sus hijos, así como de un sector de la población que es de vital importancia en los pueblos originarios: los principales o personas caracterizadas.
Por cierto, José María Regino es uno de los principales de la población que fue electo por sus paisanos, a pesar de su avanzada edad. Tiene a su lado como síndico a Isidro Cruz Cristóbal, también principal, un título que se concede a las personas que han servido a su comunidad tanto en el ámbito municipal como en el de la iglesia; alcanzan esa categoría y sirven en calidad de asesores, puntos de apoyo, para que las cosas públicas e internas marchen de la mejor manera.
En san Juan Metaltepec, Pablo Martínez Cruz dejó el cargo de agente municipal a Belarmino Aragón Reyes y en la Candelaria, Elías Reyes Reyes sucede a Sabás Velásquez Reyes, todos ellos hombres dedicados al campo, quienes dejan temporalmente sus labores para atender lo que les manda la asamblea del pueblo.
Lo que presencié en estas comunidades mixes es lo que se vive y se cumple en las diferentes partes de la entidad y del país donde hay población indígena y afromexicana que se rigen por el sistema normativo interno. Hay períodos de gestión por un año, año y medio, dos y tres años, dependiendo de la decisión comunitaria. La fuerza de las tradiciones es vigente en Oaxaca, donde el medio de comunicación social es la lengua originaria, independientemente de que se utilice la lengua castellana.
De la presidencia municipal se desprenden otros cargos que los habitantes desempeñan como un servicio, sin pago alguno. Sirven porque están conscientes de que nacieron en esos lugares y se benefician también de los bienes naturales; otros los pasan por alto y prefieren emigrar, o para que no escapen los encierran en las cárceles y de ahí los sacan para la toma de posesión. Hay tantas historias y anécdotas en torno a ello.
Hay muchos lugares donde servir. Lo hacen en los comisariados de bienes comunales y ejidales, en los comités de escuelas, del templo, de la banda de música, etcétera. La misma comunidad lleva un registro de quienes obedecen y dan su servicio; también de quienes desobedecen. Se entiende que el servicio es indispensable. Es una herencia que permanece.

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