¿Sabe cuánto dinero perdió México el año pasado por el robo de combustible (huachicoleo)?

— 60 mil millones de pesos; en 2017, el costo fue de 30 mil millones de pesos y en 2016, 20 mil millones de pesos, según estimaciones de Pemex.

¿Sabe cuántas tomas clandestinas se han detectado en los últimos tres sexenios?

— 47 mil. Con Vicente Fox se registraron 887 tomas clandestinas, cuando se empezaron a encender las alertas; durante la administración de Felipe Calderón se ubicaron cuatro mil 701 perforaciones y con Enrique Peña Nieto, 41 mil 502 tomas ilegales.

¿Sabe cuántas perforaciones se realizan para robar el combustible?

— Ramses Pech, consultor de energía de Grupo Caraiva y Asociados, dijo a nuestra compañera reportera Nayeli González que existen tramos donde en sólo 10 metros se han llegado a contabilizar hasta 22 perforaciones ilegales, lo cual reduce la seguridad de la infraestructura, pues muchos de los ductos ya tienen hasta 30 años de vida. (Excélsior, 11 de enero).

¿Sabe cuántas pipas con combustible se robaban al día en el país?

— El promedio en diciembre de 2018 fue de 787 pipas por día. Según datos presentados por el presidente Andrés Manuel López Obrador, el 4 de diciembre se robaron 1,336 pipas y el 18 de diciembre desaparecieron 1,145, el resto de los días los asaltos fluctuaban entre mil, 800, 700, 600 y 500 pipas por día.

¿Sabe cuántas entidades se han visto afectadas en estos últimos días por el huachicoleo?

– 15. Chiapas, Chihuahua, Ciudad de México, Durango, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Sinaloa, Tabasco y Veracruz.

En esas entidades se concentró casi 90% (11 mil 464) de las 12 mil 581 tomas clandestinas registradas de enero a octubre de 2018, según las cifras de Petróleos Mexicanos, obtenidas por la periodista Claudia Solera (Excélsior, 9 de enero).

¿Sabe que este delito se comete en 25 estados del país?

— Y las entidades que encabezan el robo de combustible son Tamaulipas, Puebla y Guanajuato.

¿Ha escuchado del llamado “Triángulo rojo” en Puebla?

— Es ahí donde el crimen organizado tiene el control del robo de combustible: Palmar de Bravo, Acatzingo, Tepeaca y Tecamachalco.

Según investigaciones de Pemex y PGR, los grupos criminales de Los Zetas, el Cártel Jalisco Nueva Generación, el del Golfo y el del Pacífico controlan en diferentes plazas el huachicoleo.

En este robo de combustible participan empleados de Pemex, trabajadores sindicalizados y familias enteras de las regiones de Puebla, Tlaxcala y Guanajuato.

¿Qué es huachicolero? o ¿por qué se le llama así?

— Se les conoce así por el “huachicol”, que es una bebida alcohólica adulterada, clandestina, robada.

Otra razón es porque en el campo, con los arados se hace un “huacho”, un surco, una hendidura, que es el hoyo y la conexión que se hace a los ductos para chupar el combustible.

También la gasolina que se queda en las mangueras de la pipa a la estación de carga se le llama “huachicol” y se vende de manera clandestina.

¿Quiénes son cómplices?

— Los empleados de Pemex que dan el pitazo sobre los flujos, horarios y tipo de combustible que corre por los ductos, los trabajadores sindicalizados que informan a los delincuentes sobre las rutas de los autotanques, los ordeñadores de ductos, los que manejan las pipas con el combustible robado, las autoridades municipales que protegen esta práctica ilegal, los que llenan los bidones para su re venta, los que compran huachicol, incluidos los dueños de las gasolinerías que se beneficiaron con esas ganancias de dinero sucio, las familias y las comunidades que solapan y protegen ese robo.

Ahí están los datos duros del robo de combustible, el país pierde muchos millones de pesos con ese saqueo. Había que poner un remedio. La medicina está siendo amarga, molesta, incómoda, pero hay que empezar ¿o seguimos como estamos, en un país impune, omiso y corrupto?

Que no se avisó a la población, que la estrategia fue la equivocada, que faltó coordinación. Sí, pero pues ya inició el tratamiento, y ahora toca al Gobierno Federal cuidar que el remedio ataque de raíz el problema, congele las cuentas de los ladrones de cuello blanco del huachicol, los meta a la cárcel; que sancione y clausure las gasolinerías que se abastecían del huachicol (que hoy con el desabasto han quedado evidenciadas).

Ahora, como en todo tratamiento para erradicar una enfermedad infecciosa, se requiere terminarlo, no interrumpirlo, porque, de lo contrario, el virus o la bacteria sólo se hará más fuerte, ahorita, nomás está resistiendo la sacudida. Y lo peor, es que la factura sólo la pagará el pueblo bueno.

Twitter: @Fabiguarneros

 

Excélsior