ANIMAL POLITICO

La baja en la calificación crediticia de Fitch Ratings a Petróleos Mexicanos (Pemex) tendrá efectos en sus finanzas en el corto plazo, por lo que analistas señalan medidas concretas que la empresa productiva debe implementar.

Solo para 2019, la baja calificación podría costarle a Pemex  372 millones de dólares por tres vencimientos de pago. Y el escenario se complica para los próximos dos años, de acuerdo con el consultor en sector energético Gonzalo Monroy.

“Este golpe no se recupera tan rápidamente, se va a tener que mostrar una disciplina financiera, cambiar incluso el tono del lenguaje, los mensajes que está transmitiendo el presidente, los secretarios de Estado, el director de Pemex y subsecuentes. Tienen que mostrar una facha de credibilidad, soltura, de sobriedad, de capacidad que al día de hoy están muy en entredicho”, explicó el especialista.

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El consultor independiente en sector energético Dwight Dyer alertó que los planes de negocio que la empresa productiva del Estado ha anunciado son un factor importante en el caso, pues con el nuevo gobierno se anunciaron grandes inversiones en en negocios que el especialista considera poco rentables, como el proyecto de la nueva refinería de Dos Bocas, en Tabasco.

“El problema de Pemex aquí es que al anunciar que quiere construir una nueva refinería y dejar de vender petróleo en el mercado internacional, los mensajes que está mandando son apostar a menos negocios de los cuales Pemex tiene márgenes positivos, es meterle dinero bueno al malo”, detalló el especialista consultado por Animal Político.

En su reporte, Fitch Ratings destacó ocho factores clave como el estrecho vínculo de Pemex con el gobierno, debido a las aportaciones de entre 25 y 30 % que genera a las finanzas públicas; la distribución “excesiva” de fondos a la administración; la dependencia a la compañía para el suministro de gasolina y diésel en el país, e incluso el grado de poder el presidente dentro de la estructura.

También señala el “moderado” apoyo económico que recibe de parte del gobierno mexicano; la reducción de inversiones y producción, las cuales considera “insuficientes” para reponer las reservas, así como una deuda total, que ascendió en el último año, por 106 mil millones de dólares.

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El presidente Andrés Manuel López Obrador consideró como “hipócrita”, la calificación de Fitch, lo cual fue respaldado por la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, quien insistió en que Pemex está “mejor que nunca”.

La funcionaria dijo no confiar en la nota de Fitch, e incluso afirmó que “hay economistas que le van a seguir el hilo a esta calificación y no van a coincidir. En el transcurso de la semana va a salir más datos”.

Nahle García cuestionó también “las intenciones” de la agencia calificadora y aseguró no entender su resolución sobre Pemex.

“Ellos pueden calificar y pueden decir, pero yo creo que las empresas, sus resultados y trabajos son los que van a dar la respuesta… No entiendo cómo hace unos meses no cambiaron la calificación y hoy, cuando se le está dando inversión, cuando hay proyectos, cuando se le va a flexibilizar su régimen, cuando la mezcla mexicana del petróleo está por arriba del West Texas, por Dios, o sea, es fácil nada más de ver ese asunto”, respondió.

Para Gonzalo Monroy, Pemex debe dar un cambio de timón y mantener las acciones que implicaba la reforma energética, como abrir más rondas de licitación, pese a que esto contradiga las promesas y el discurso de la actual administración.

“Si Pemex todavía al día de hoy mantiene el grado de inversión, te das cuenta de que depende de la línea de salvación que es el gobierno federal”, indicó el experto, quien advirtió que de continuar la tendencia, el deterioro  Pemex afectará también el grado de inversión del Estado mexicano.

¿Cuáles son los cambios que se requieren?
De acuerdo con Monroy, Pemex deberá restaurar un sentido de credibilidad en el corto plazo, por lo que deberá cambiar al director financiero de la compañía, Alberto Velázquez, tras una reunión con analistas e inversionistas en Nueva York, pues el especialista considera que no entiende el funcionamiento de la compañía.

También señala que Pemex debe cambiar su plan de negocios con el objetivo de restaurar su viabilidad financiera. Y esto pasa, dijo, por evitar proyectos en donde “no dan los números”, como el de la refinería de Dos Bocas, Tabasco.

“Se tiene que sepultar ese proyecto ya”, concluyó el consultor energético.

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El pasado 29 de enero, la Dirección de Estudios Económicos de Banamex, respondió a una serie acciones anunciadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para fortalecer la estrategia de inversión en nuevos proyectos de exploración y producción de Pemex.

Entre las medidas anunciadas por las autoridades, está el incrementar el límite para la deducción de los costos relacionados con extracción y exploración desde 2019 hasta 2024.

Sin embargo, Banamex concluye que estos esfuerzos “se quedan cortos para mejorar significativamente la situación financiera de Pemex”, pues considera que para satisfacer los planes de producción de López Obrador, la inversión solo para exploración y producción debería aumentar entre 4 y 5 mil millones de dólares por año, un monto mayor a los 75 mil millones de pesos presupuestados para Pemex en 2019.

“A la luz del estado en el que se encuentra Pemex actualmente, destinar recursos adicionales a la compañía podría implicar una exposición fiscal innecesaria para el gobierno”, advirtió el banco, el cual sugiere que las medidas anunciadas por Hacienda deben complementarse con un plan de negocios que reconsidere en sus planes las farm-outs (asociaciones estratégicas con empresas privadas), fortalecer la gobernanza interna, delinear medidas para incrementar la eficiencia e invertir en capital humano.

El especialista Dwight Dyer también coincidió en esta estrategia, pues considera que las asociaciones con el sector privado ayudan a Pemex a tener competencia en negocios eficientes y rentables.

“Por eso la importancia de las farm-outs, permiten que socios nacionales o internacionales, empresas con interés y capacidad probada de ser eficientes, se puedan hacer cargo de campos o activos particulares, a cambio de una lana, y aún así Pemex sale ganando porque no tiene la capacidad para operar estos campos con la eficiencia que podrían alcanzar. El asunto es que Pemex debe generar ingresos”, detalló el consultor.

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