LA JORNADA

La poeta zapoteca Natalia Toledo participó en el inicio de los festejos por el Año Internacional de las Lenguas Indígenas.

Las mujeres en Juchitán “crecimos con mucha libertad”, dijo la poeta Natalia Toledo, quien ayer participó en la lectura de poesía La invención del amor para iniciar las celebraciones por el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, declarado por la Unesco.

La escritora oaxaqueña leyó páginas de su poemario bilingüe El dorso del cangrejo, publicado por Almadía: “Quiérete como se quiere al sol y a la lluvia, quiérete como se quiere a la poesía recién hecha. No esperes de nadie. Todo lo que puedes querer y apreciar de esta tierra, está dentro de ti”.

En el acto en la tienda del Fonart, en la colonia Mixcoac, también hubo participación musical del trío huasteco Noxtli, con temas de son huasteco. Una hora más tarde participó el poeta mazateco Juan Gregorio Regino, también director del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali), quien buscó versos de amor y pasión, aunque aclaró que en su cultura aún es difícil hablar de estos temas, pues “expresar estos sentimientos tan profundos es como una forma de soltar el espíritu”.

Más tarde, la también titular de la Subsecretaría de Diversidad Cultural, al ser entrevistada por su declaración patrimonial, pues días antes se cuestionó si la había realizado, explicó que “lo que pasó es que mi nombre de pila es Natalia López de Paz. Yo sabía que para trabajar en la presente administración había un término para poder hacer tu declaración, todos teníamos la obligación. Y lo hice en tiempo y forma”.

Agregó, “no tengo nada que esconder. Yo vengo de una familia que trabaja mucho. La constelación de mujeres que me antecede hemos trabajado mucho, no tenemos tanto, pero sí algo de patrimonio. Yo soy transparente y está todo público”.

Autora de diversos poemarios bilingües, también ha destacado por su labor en el rescate y difusión de la lengua zapoteca, como ha hecho en su natal Juchitán con el taller El camino de la Iguana, proyecto que encabezó al lado de Víctor Cata.

“Yo estudié en la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y tengo una trayectoria como escritora. Hay muchas formas de ser y aprender. Yo vengo de una comunidad indígena. Mi abuela era monolingüe y no me siento para nada apenada por esa razón. Me enseñó un mundo que no está escrito y que no se enseña en las escuelas, así es que yo respeto cada camino, el conocimiento”, expresó la funcionaria de la Secretaría de Cultura.

“Los pueblos originarios tenemos nuestra primera fuente en la oralidad, la memoria histórica de la oralidad. Por su puesto que los libros han sido importantes y me han acompañado siempre. Vengo de una familia de artistas. Tengo la fortuna de venir de un pueblo muy artistíco, donde yo escuché la música de trovadores zapotecas y con pintores locales, con una indumentaria, con una lengua. Esa es mi cultura”.

Uno de los poemas que recitó fue:

Dxiibi / Pánico

Daaya daaya gudxi naa

xi neza gunaaze’ xheela’.

Naa nanna’ birá bi sti’ ca beleguí gunaxhieenia’ lii.

Zaqueca nanna’ saa bisiasineu ladxidua’ya’ ma

bigani.

Yanna ti sumpirunisa rixubi sudi lu guiigu’

ne ti biguidi’ ruxhale’ ndaga xhiaa ne ridi’di’

laaga ni.

Guendarigani bizegu’ guibá’ gupa lálu’.

Pánico

Mantis mantis dime por

dónde se fue mi esposo.

Yo sé que el aliento de las estrellas con que te amé se

terminó.

Sé también que la música con que dormías mi

corazón ha callado.

Ahora una libélula roza con su enagua el río

y una mariposa abre de par en par sus alas y lo

cruza.

El silencio hizo que el cielo que tenía tu nombre se

cerrara.