Las Islas Marías y la 4a Transformación

                                    Carlos Morales

“Los muros de Agua” de José Revueltas llegó a mis manos a los 12 años y vi “Islas Marías” con Pedro Infante en plena adolescencia.
Yo también pensé, en mí no tan lejana adolescencia, que el Archipiélago de las Islas María Madre era el infierno en la tierra como “la isla de los hombres solos” de José León Sánchez. La vida me demostró que no.
El único centro en el país en el que funciona la reinserción era éste. Las Islas Marías es un centro de reclusión sin rejas con todo un sistema de libertad supervisada. Con talleres semi industriales: torno, carpintería, actividades agrícolas, reproducción de especies, cultivo de camarón, entre otras. El único centro de donde los internos podían disfrutar de los atardeceres y de ejercicios al aire libre.  Hasta 500 internos comen en las galeras al mismo tiempo. Incluso se estableció un juzgado federal y un defensor ahí. Todo es propicio para la reinserción ahí.
Ahora el centro de reclusión se volverá un centro turístico que suena más a ocurrencia que a diseño institucional. la quietud de la Isla que es una reserva natural protegida se verá rota por la presencia de turistas de resort y amantes del todo incluido. Se esperan cientos de amparos que impedirá que la traslación de internos a otros centros penitenciarios, estos si, universidades del crimen.
Además, ahí va una pista: el titular del Ejecutivo no está facultado para quitar al archipiélago el destino que el Congreso Federal de 1939 confirió a través del Estatuto de las Islas Marías que es un acto formal y materialmente legislativo. No fue tata Lazaro quien convirtió en cárcel la Isla, fue el congreso federal.
Vendrán en cascadas los amparos. Yo se los dije.

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