* Y se debe renunciar por dignidad, cuando como en el caso del Secretario General de Gobierno, Héctor Anuar Mafud, permanentemente es saboteado en su estratégico trabajo por los yupis.
* Por desmedida ambición económica los titulares y funcionarios del Registro Agrario Nacional (RAN), de la Procuraduría Agraria (PA) y de los tribunales agrarios incendian el campo oaxaqueño.

Uno de los  mayores activos personales, familiares, sociales y nacionales es el absoluto respeto al honor de la palabra empeñada. Su falta de cultivo ético ha dinamitado a la familia y al Estado todo.
El irrestricto respeto al honor de la palabra empeñada, es simiente del aumento o pérdida de la credibilidad y confianza. Es por ende, causa y origen de la buena o mala fama pública bien ganada.
Alcanzar el respeto de los demás, al ser considerada una persona honorable hasta como enemigo, requiere, pues, de contar con el indispensable activo intangible de la confianza y la credibilidad.
Como parte del triunfante éxito en la vida, con honor, el activo intangible de la confianza y la credibilidad, se construye. Esta ambiciosa meta se consigue como parte de la educación integral.
Y ello demanda una sólida formación humanística con principios y valores universales comunes a todos los pueblos: búsqueda y lucha por la verdad y la justicia, así como por el bien y la belleza.
No se trata única y exclusivamente de principios y valores morales y religiosos, sino ante todo éticos. Doloroso y lamentable que hoy los más honorables sean el crimen organizado y el narco.
Salvo deshonrosas excepciones, generalmente agreden y asesinan a quienes tienen que matar. Lo hacen, sobre todo, con los traidores y con aquellos que les roban dinero, drogas o a sus mujeres.
Desgraciadamente, no ocurre lo mismo, incluso, en las iglesias cristianas envueltas en escándalos por crímenes de pederastia y corrupción. Es más frecuente en gobiernos, partidos y empresarios.
Un elemento sustancial de la integridad, o sea, de la honestidad intelectual y material, y del estadio superior de la congruencia es, innegablemente, la dignidad y la valentía durante la vida.
Aprender a tomar decisiones de manera adecuada y oportuna, es una de las mayores satisfacciones para lograr el triunfante éxito en el desempeño de nuestras actividades humanas.
Lamentable que hoy en día de manera especial en la política en general y, particularmente en la administración pública, cada vez menos servidores públicos, se atrevan a renunciar por dignidad.
Y se debe renunciar por dignidad, cuando como en el caso del Secretario General de Gobierno, Héctor Anuar Mafud, permanentemente es saboteado en su estratégico trabajo por los yupis.
El porteño salinacrucense, de ascendencia egipcia, no tiene justificación alguna para permitirlo porque por tercera ocasión vive la invaluable oportunidad de servir a Oaxaca y a los oaxaqueños.
Pocos desconocen que desde que tomó posesión en sustitución de Alejandro Avilés Álvarez los yupis, que abusan de la amistad y confianza del Gobernador, ni siquiera le toman la llamada.
Mucho menos ministran los recursos presupuestales suficientes la Secretaría de Finanzas y menos todavía proporcionan los indispensables recursos humanos y materiales para garantizar su trabajo.
Sin demeritar la labor de los demás servidores públicos la tarea encomendada a Héctor Anuar Mafud, es la más compleja y complicada al ser responsable de la seguridad interior de Oaxaca.
A fuerza de tanto repetirlo frecuentemente no se dimensiona y menos aún se valora la trascendencia de garantizar la gobernabilidad y la gobernanza ante los intereses en disputa.
Si tuviera más apoyo financiero-económico, humano y material, seguramente el istmeño podría hacer mejor trabajo y en consecuencia entregar mejores resultados a su jefe y a los oaxaqueños.
El problema es que en la vida que vivimos en el mundo, no existe el tuviera y hubiera y menos en política como 3ª persona singular del pretérito imperfecto del subjuntivo de tener y de haber.
Es innegable que en estricto orden constitucional corresponde al Gobierno de la República atender y resolver los ancestrales conflictos agrarios mayoritariamente comunales en el Estado de Oaxaca.
No menos cierto es que hay omisión, negligencia y hasta complicidad de las autoridades federales del sector agrario en los conflictos generalmente limítrofes entre las comunidades y ejidos locales.
Es una verdad sabida que por desmedida ambición económica los titulares y funcionarios del Registro Agrario Nacional (RAN) y de la Procuraduría Agraria (PA) incendian el campo oaxaqueño.
Esta corrupción se hace extensiva a los magistrados de los tribunales agrarios que dividen y enfrentan a los pueblos y comunidades de Oaxaca con sus torpes resoluciones ajenas a la realidad.
El año pasado, el gobierno de Oaxaca lanzó un llamado al Tribunal Unitario Agrario (TUA) y a la Procuraduría Agraria (PA), para que se atiendan y desahoguen los 364 conflictos agrarios que persisten en Oaxaca, para que tengan una solución pacífica y definitiva.
El Secretario General de Gobierno, Héctor Anuar Mafud, afirmó que la violencia agraria tiene responsables, y éstos son los órganos jurisdiccionales en materia agraria, que en la última década han dilatado y retrasado la solución a más de 364 litigios agrarios, 34 de ellos de alta explosividad.
“La ley y la Constitución General de la República es clara y el Gobierno del Estado no tiene facultades en la repartición de tierra, sino que esta encomienda, al concluirse el reparto agrario en el año de 1995, la tienen los tribunales agrarios”, dijo.
“En consecuencia, exigimos a estas instancias actúen con diligencia y eficacia para dar fin a la problemática agraria de Oaxaca”, subrayó.
En los últimos años, ante el rezago en las resoluciones agrarias, por parte de la PA y el TUA, 58 comuneros fueron asesinados por presuntas reyertas por la disputa del territorio.
Según el reporte oficial, es la Sierra Sur donde más ataques y enfrentamientos entre comuneros se han registrado. Siguiendo la zona de la Mixteca y la Cuenca.
El comandante de la Octava Región Militar, general Alfonso Duarte Mújica, reconoció que aquellas zonas donde hay falta de certidumbre legal en la tenencia de la tierra, se convierten en terreno de cultivo de narcotraficantes, advirtiendo que en Oaxaca han encontrado la mayor parte de los cultivos de amapola en las zonas donde hay indefinición agraria.
Al enfrentamiento en Santiago Yaveo, Choapam, entre Jaltepec y Nuevo San Antonio, seguirá el de Santiago Yaitepec y Santa Catarina Juquila. No bastó la firma del acuerdo de paz y no agresión entre ambos municipios. Aún no hay paso en este tramo carretero, afectando a cientos de turistas y peregrinos.

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