¿Cuándo y cómo terminará esta luna de miel?

Juan Manuel López García.
“Es explicable que con un gobierno y un presidente como el actual en México se exacerbe la narrativa del éxito; requiere de contrapesos y que en su equipo como en el pueblo sabio que aduce,  propicie la libertad para opinar” Manolo.

López Obrador como persona es perspicaz, como político es enigmático. Su visión maniquea de la historia, su idea simplista del mundo, su percepción patrimonialista lo hace sentirse dueño de México (González Pedrero definió “país de un solo hombre” la época de Santa Anna) y su forma demagógica, intolerante y autoritaria de ejercer el poder provocan confusión y recelo. El presidente está embriagado de poder, los cócteles que prepara cada mañana hablando ante cámaras y micrófonos de manera risueña, burlona, despreciativa, taimada o amenazante lo muestran en su esplendor; desde ese trono decide qué es bueno y malo; se asume como un iluminado, seductor de la patria, redentor de los pobres y amigo del pueblo (seguramente de niño escuchó la radio novela Felipe Reyes), y está convencido que basta hablar para gobernar, así es como manda, así es como los súbditos deben acatar lo que dicte.

En su discurso de cien días de gobierno asoman algunos rasgos de su personalidad. Triunfalista: “Informo… sobre lo conseguido hasta ahora por el gobierno democrático para hacer realidad la Cuarta Transformación”. Humilde: “A diferencia de lo ocurrido con las otras tres transformaciones –la Independencia, la Reforma, la Revolución- la Cuarta Transformación no ha requerido de una nueva Constitución”. ¿No ha requerido, la va a requerir? Falaz: “La presidencia de la República no tiene partido ni privilegia a dirigentes o representantes de sindicatos, organismos sociales o grupos de intereses creados”. ¿A quién pretende engañar con este embuste? Bromista: “Es importante decir que, en serio, sin retórica o demagogia, existe la determinación de mandar obedeciendo”. Lo dijo para justificar las absurdas consultas que ha convocado, y que pretende seguir realizando. Cándido: “En materia económica estamos aplicando la fórmula de acabar con la corrupción y con la impunidad para liberar fondos que puedan ser destinados al desarrollo y bienestar del pueblo. En eso consiste nuestro plan económico, en esencia, en acabar con la corrupción, con los privilegios y liberar fondos de esta forma para el desarrollo”. Si ese es su plan económico deberíamos rezar, no criticar. Ufano: “En este periodo (cien días) el peso ha ganado valor… la inflación ha bajado… la confianza del consumidor ha aumentado… y la recaudación ha sido mayor en términos reales”. Felicidades y a tratar de mantener esas variables. Mago: “…no hay ni asomo de recesión como quisieran nuestros adversarios conservadores o como pronostican con mala fe sus analistas. Se van a quedar con las ganas”.

Muchas frases del discurso carecen de seriedad y rigor, ésta excedió los límites, el presidente no puede festinar de manera tan frívola, irresponsable e inconsciente que la economía no va entrar en recesión, menos burlarse de los expertos que advierten riesgos de una desaceleración global. Ojalá no haya recesión. Obcecado: “En abril se publicará la convocatoria para la construcción del Tren Maya que implica construir mil 500 kilómetros de nuevas vías férreas… la inversión se calcula entre 120 y 150mil millones de pesos… se crearán alrededor de 300 mil empleos directos en cuatro años, una vez terminada podrá trasladar a tres millones de visitantes al año”. Éste, su proyecto personal del sexenio, ha sido muy cuestionado, igual que el de la construcción de la nueva refinería Dos Bocas. Raudo: “… el 1º. de diciembre hice cien compromisos con el pueblo de México, repasándolos al día de hoy ya 62 de esos cien compromisos se han convertido en hechos y 38 están en proceso de cumplirse”. Si en cien días cumplió dos terceras partes de sus compromisos, y si en los próximos noventa días cumpliera la otra tercera parte, ¿qué hará el presidente en los restantes 2,000 días del sexenio?

Iluso: “La violencia, como lo hemos dicho tantas veces, no se debe enfrentar con violencia, sino haciendo el bien. El mal no se puede enfrentar con el mal, el mal se enfrenta con el bien”. Si con estas beatificas admoniciones instruirá a la Guardia Nacional difícilmente se reducirán los índices delictivos. Historiador: “Este año estará dedicado a conmemorar… el centenario del asesinato de Emiliano Zapata, así como los 500 años de la primera gran resistencia indígena frente al invasor español”. El presidente pretende reescribir la historia por decreto. Que el nieto de un español que vino a hacer las Américas recientemente pretenda lucrar con el tema de la conquista es, para decir lo menos, una contradicción. Omiso: Nada dijo el presidente sobre problemas, dificultades, conflictos internos, errores cometidos o decisiones equivocadas de su gobierno. Eso sí, algunos de sus colaboradores –modestamente- autocalificaron su trabajo con diez y nota. El presidente ha dicho que su objetivo es la felicidad del pueblo, y como él está feliz ejerciendo el poder, la felicidad presidencial debe ser la felicidad de los mexicanos. ¿Cuándo y cómo terminará esta luna de miel?
Jugadas de la Vida.

En Japón, las autoridades pusieron focos que dan una tonalidad azul en el alumbrado público y los hechos delictivos bajaron drásticamente, ya que ese color es relajante. Ahora Escocia los usa también
Twitter: @ldojuanmanuel

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