“Ulises Ruiz es un cadáver político y repudiado por Oaxaca”, dice la Sección 22

Juan Martínez Ferra
Ante su llegada por enésima ocasión a Oaxaca, en busca de dirigir al PRI nacional, pese a sus negativos antecedentes, la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) calificó a Ulises Ruiz Ortiz como “un cadáver político y repudiado en Oaxaca”.

El ex gobernador estuvo en la ciudad de Oaxaca ayer y se reunió con algunos políticos y representantes de medios de comunicación afines a él, donde reiteró que busca dirigir el Revolucionario Institucional.

Sin embargo, de inmediato la Sección 22 respondió:

“En su ambición de poder, el cadáver político de Ulises Ruiz Ortiz merodea por suelos Oaxaqueños haciendo señalamientos hacia los maestros de este combativo estado sin tener la calidad moral y política para descalificar a un movimiento que enfrentó la política de represión y asesinatos de su Gobierno.
“Hoy, con todo descaro navega con bandera de idealista cobijado en un discurso de anticorrupción cuando su gestión gubernamental estuvo caracterizada por haber instalado elefantes blancos en todo el Estado y beneficiarse del erario público.

“A más de 12 años de la represión contra el movimiento magisterial y popular, el carnicero de Antequera Ulises Ruiz Ortiz sigue diciendo “Yo no maté a nadie” auto justificando su gobierno corrupto y criminal.

“Esta tarde, URO se presentó en la ciudad de Oaxaca para hablar con algunos medios de comunicación de su ambiciosa carrera por la representación de un partido político que demostró con Peña Nieto al frente, su obediencia a los proyectos neoliberales.

“La obsesión por la dirigencia ha provocado que el asesino sufra de amnesia al manifestar que en el 2006 su fallido desalojo no tuvo muertos. Es necesario señalarle que su política de criminalización de la protesta social provocó graves consecuencias al pueblo de Oaxaca dejando daños psicológicos a muchas familias mediante la operación de las caravanas de la muerte”, manifestó la gremial conformada por más de 80 mil maestros.
“Por varios años, a través de megamarchas y mítines hemos evidenciado la culpabilidad de Ulises Ruiz Ortiz y sus cómplices en los asesinatos del 2006, así como el alto grado de corrupción que implementó para debilitar el movimiento social y sus desvíos de recursos en la implementación de políticas públicas, como en materia de salud, el gran negocio de su gubernatura.

“La cuenta está pendiente, aunque rechace las muertes y sangre que corrió en el 2006, los hechos demuestran lo contrario. Cárcel al asesino”, indicó en su boletín.