“En estos momentos es hora de volver a encontrar el equilibrio, levantar el sureste de México, la empresa es ardua y el reto más valiente, esencialmente justo”. Manolo.

En memoria de Luis Donaldo Colosio, liberal y sensible.

Cada año procuro asistir a la ceremonia del Aniversario del natalicio del prócer Benito Juárez, disfruto su carretera, paisaje boscoso, clima fresco, panes de la región, mermeladas caseras, rico chocolate, es para este relator un día de fiesta, que desde temprano preparo mi viaje, siempre gozo de la charla de quien me acompañe, y en esta ocasión no fue la excepción, cuyo amigo, tocayo, y colega, condujo su auto como Alain Prost rápido y seguro, la ventaja de ser él también coterráneo de la Sierra Norte; que en las primeras de cambio en la ascensión nos detuvimos en un restaurante a modo de cabaña, dentro de la cual estaban disfrutando de la comida: el presidente López Obrador, con el anfitrión, el gobernador Alejandro Murat, los senadores Susana Harp, Salomón Jara, Adelfo Regino director general del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas y otras personas más que no rebasaba la mesa de 7 comensales.

Sentándonos a escasos 10 metros de ellos, y escuchar la disertación de su interés de ayudar a los migrantes, generando empleos, con trabajo en sus comunidades, y evitar su salida del país, tema central de la comida, con un gobernador atento y aportador de datos e ideas sobre la materia, en diálogo cordial, quienes después de haber degustado un pescado horneado, de gran tamaño, lo compartió a quienes estábamos ahí, disfrutando con agua de horchata bastante rica y fría. Mismos que al terminar y dirigirse hacia la salida, saludó el presidente a unos comensales. Él en forma correcta educada, se despidió de los dueños del restaurante, expresándoles: “muchas gracias, muy rico todo y agradable lugar”

Hice  lo propio, permitiéndome el presidente acompañarlo de brazo hasta la camioneta que lo trasladaba. Vertiendo mi honda preocupación que: “este país y desde luego no era la excepción Oaxaca de inversión productiva, amén de la financiera que está impulsando en el país y dando resultados, la sustentada en papeles, y una elevada tasa de interés de capital importantes, a ello se debe la revaloración del peso, por tanto los que invierten en la construcción y “fierros” deben apostarle a largo plazo, y la confianza en la ciudadanía que ha generado era necesario seguir construyéndola, y voltear para ayudar al sureste mexicano era un acto precisamente de esencia Juarista”; rematando este cronista: ”Oaxaca, presidente está ávido de salir del marasmo”,  agradeciéndole haberme escuchado. Se acercó una persona, lo vio y llamó a un colaborador a quien le dio instrucciones: “habla con Julio Scherer y dile vea la fianza del asunto acá del abogado”.

Estando pocas personas esperándolo junto a la camioneta tipo suburban con placas de turismo, para saludarlo y tomarse selfies con él, ayudando este relator a todos los interesados a tomárselas de sus celulares, y así nos despedimos para seguir la ruta, diciéndome: “de ayudar a los oaxaqueños hablaré ahorita”.

Así nos dirigimos al acto vespertino, disfrutando de una caminata de 400 metros antes de Guelatao, por estar invadida la carretera de autos aparcados y la única forma eficaz y puntual era dejar el auto estacionado y llegar a pie. Siendo un ambiente de fiesta, suvenires de playeras, gorras, bolsas, muchas con la frase impresa: Me canso ganso.

El mitin inició con un discurso propio del gobernador, quien volvió a dar cátedra de oratoria, cuya fecha conoce perfectamente desde niño, y lo desarrolló con enjundia ante más de 3 mil personas. Haciendo gala de política de altura dijo: “Celebramos de tener aquí a un presidente de la república, a un presidente Juarista, un presidente que vuelve a poner en el centro de la historia a Guelatao, y que empuña su bastón de mando de frente al pueblo de México, Juárez fue estadista, no solamente  porque proyectó el futuro, sino porque cimentó la capacidad de construirlo, y así como alguna vez dijo Juárez la reacción jamás triunfará porque es moralmente imposible hoy presidente celebrarnos que se encuentre entre los oaxaqueños y oaxaqueños para festejar una vez más el natalicio de ese oaxaqueño formidable, de ese el más universal de los mexicanos…”

Así continuó: “Somos juaristas como usted señor presidente porque nos acompaña su ideario, lo llevamos en la palabra, pero especialmente en el quehacer político, somos juaristas porque entendemos el concepto de justicia en su más amplio sentido; tratar desigual a los desiguales, somos juaristas  porque rechazamos los excesos del poder…”

Somos juaristas como usted señor presidente porque vemos en el respeto al derecho ajeno el cimiento de la paz, porque rechazamos la violencia y siempre prevalece el derecho y la razón, por eso reconocemos y coincidimos con usted en abrogar la Reforma Educativa para reivindicar a los maestros de México para que sean agentes de cambio en la Constitución…”

“Hoy convoco a una alianza desde esta sierra norte oaxaqueña, para que los empresarios, los académicos, organismos sociales, caminemos codo a codo con el presidente López Obrador…” por razón de espacio acá le paro la pianola, y me quedo con su exordio inicial del gobernador: “Sordos, torpes, ciegos los que quisieron quitar a Juárez del corazón de la patria”.

Jugadas de la Vida.

Me pueden decir Peje, más no lagarto, porque le cumpliré a México, adujo López Obrador este veintiuno de marzo en  Guelatao.
Twitter: @ldojuanmanuel