Consulta: Entre botín y fuego amigo

1.- Una visión arcaica

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador fracasó una vez más con su famosa consulta a las comunidades. Populismo acartonado. Cumplir con el Convenio 169 de la OIT. Ninguna le ha funcionado. O sí, pero amañadas y tendenciosas, como las del NAIM y la Termoeléctrica. Está demostrado que en las famosas consultas siempre habrá quienes accedan, quienes se opongan y los clásicos mercenarios, que bogan en dos aguas. Bailan en dos pistas. Dirigentes sociales, alfiles de MORENA y ministros religiosos que prevarican: aquí muestran resistencia y la defensa de “sus ovejas”; por abajo del agua reciben palmadas o negocios. En Oaxaca eso es clásico. Es una institución. Sobornos subrepticios, contratos de obras, favores oficiales, son una cara oculta. Marchas, bloqueos, sermones –con o sin sotana- y una soterrada oposición, es la otra.

Por otro lado son las consignas de membretes, como el denominado Consejo Nacional Indígena (CNI), que representa a todos y a nadie. Ahora hasta el EZLN. O son los amparos ante la SCJN, como los anti-eólicos istmeños o las recomendaciones de la CNDH, condicionando las consultas. En el horizonte, el sobado rollo de la entrega al capital trasnacional. Ahí están los grupos y organizaciones que dicen defender el territorio y la cultura indígenas. Se opusieron a todo en el gobierno priista; se oponen igual con el de la 4T. Es decir, a quien convoque, de todos modos se la arman de pedo. Ya saben el caminito.  

2.- Proyecto Transístmico

La sobada consulta sobre el Proyecto Transístmico fracasó. En política nada es ocasional. ¿A poco creen que fueron fortuitas las reuniones y cabildeo el fin de semana pasado, del Obispo Emérito de Tehuantepec, Arturo Lona; del padre Romualdo Wilfrido Francisco Mayrén Peláez, “Uvi” y sus operadores de la DDHPO? Obviamente no. Y no es que zapotecos, huaves, zoques y chontales no se hayan puesto de acuerdo, aunque cada quien tiene su propia visión de las cosas; su particular cosmovisión dijeran los etnólogos. No. Sino porque sus manejadores ya vislumbraron aquello que K. Marx le sugirió a Kugelman: “sólo se trata de meter ruido”. Y no su Consejo de Ancianos, Tatamandones, Shuanas o principales, sino quienes manejan el pandero. Éstos exigirán las Perlas de la Virgen, la Corona perdida de Mamá Chole o el Ayate de Juan Diego, antes de pedirle permiso públicamente a “la Madre Tierra” y en privado, a sus particulares intereses.

Y es el sobado rollo de los pueblos originarios y la defensa del territorio, de la identidad y la lengua indígenas. Más ahora, con el nacionalismo e indigenismo trasnochados en el gobierno federal. Entonces, proyectos ¿para qué? En el Istmo han hecho ver susuerte a las empresas que generan energía eólica, pero no los presuntos indígenas, sino los dirigentes de organizaciones, que aprovechan el discurso indigenista y lucran con la ignorancia de comuneros y hablantes del zapoteco. El tren Salina Cruz-Coatzacoalcos ya existe, pero –en la torpe postura de estos chantajistas y la ignorancia de los operadores de AMLO- el proyecto transístmico puede esperar otra generación. Es decir, que sigamos jodidos como hasta hoy.

3.- Indigenistas y chairos

Para el titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Regino, indígena ayuuk, la consulta fue “algo inédito”. Para los opositores al Proyecto Transístmico, fue un teatro mal orquestado. La pregunta es: ¿Cuál es su postura como mixe o como un chairo más, que aplaude las ocurrencias y dislates de AMLO? ¿Acusará a sus hermanos de retrógradas, ignorantes, atrasados y reacios al desarrollo que propone el gobierno de la 4T? Si esta consulta hubiera sido hace un año, armada por los corruptos y “La Mafia del Poder”, se habría perfilado un férreo opositor. De eso no hay duda. Cuestión de enfoques o la diferencia entre “estar en el ajo” o “fuera de él”.

Sin agraviar a nadie, ¿por qué la consulta sólo a los miembros de grupos étnicos y no a la población abierta, en un entorno en donde la propiedad es comunal y no sólo pertenece a los “del color de la tierra”? El mestizaje dejó la huella indígena en cada uno de nosotros. No somos una invención alienígena, sino una realidad de mezcla de razas. Pero tal parece que aquí no existimos. La segregación y discriminación, pero al revés.

4.- La confrontación, parte de la identidad

Los 417 municipios que se rigen por sistemas normativos internos no son eminentemente indígenas. Hay de todo. Si en elecciones de autoridades no se ponen de acuerdo, ¿esperamos que todos al unísono votarán a favor de los proyectos de AMLO? San Mateo y Santa María del Mar tienen años que no superan sus diferencias. Son de la misma etnia huave (ikoots). Pero aquí mueve el pandero COMUNA, franquicia de Flavio Sosa. El ayuntamiento de San Francisco del Mar, otro pueblo huave, no puede contener los enfrentamientos entre sus agencias: Pueblo Nuevo y Pueblo Viejo. Ésta es la realidad y no otra. Los grupos étnicos que viven en Oaxaca no son homogéneos. Sólo hay que ver el exterminio inter-étnico entre los triquis. Ahí están los desplazados de San Juan Copala, aunque sean falsos. El famoso indigenismo, y lo asumo como sociólogo, es sólo un espejismo y hoy, una moda vulgar.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

¡Vaya, amenaza de la CNTE y su brazo golpeador, el Cártel 22! “Podemos quedaros otro sexenio en la calle”. Por supuesto que no es novedad. Han estado en la calle –y no en el aula- desde hace 39 años.

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