Deterioro ambiental grave

Hernán Merolea

Un número considerable de comunidades indígenas de la zona Mixe-Choapam ha decidido tomar las riendas para el cuidado de sus recursos naturales y recuperación de cultivos tradicionales, antes de que se sigan deteriorando más por diversas causas. Se reúne cada segundo día miércoles del mes en un lugar calendarizado previamente, a solicitud de alguna autoridad comunal o municipal y así interactúan abordando temas que les son comunes.
Se han integrado en el llamado Comité Regional de Recursos Naturales Mixe-Choapam, cuyos principios rectores son la organización, la complementariedad y el respeto. Su representante, José Guadalupe Diego Diaz, puntualiza que se trata de un órgano voluntario donde cada comunidad define sus tiempos de participación; no persigue ningún fin político, no tiene tinte partidista ni religioso, pero sí un posicionamiento claro y público: una de sus exigencias es que en la política pública que se aplique en la región se tome en cuenta el sentir de la población.
Más allá del formato, señala, lo que necesitamos los habitantes de la región es diseñar un esquema de atención a las necesidades del campo con una visión integral, de acuerdo con las comunidades, porque al final de cuentas los recursos naturales están bajo el cuidado de las propias comunidades y no se puede actuar con medidas y acciones impositivas.
Y no puede ser de otra manera porque el pueblo mixe como las demás culturas y etnias existentes en el estado, el país y el mundo interactúan con sus recursos naturales, con los bienes naturales: hay plantas medicinales y ornamentales, centros de adoración, etcétera. Es decir, la manifestación biocultural está inmersa en todo un esquema de vida humana, donde están la agricultura, la diversidad de semillas y plantas, como el maíz, por poner solo un ejemplo y que difícilmente podrían desaparecer en el ámbito indígena.
El tema del maíz es preocupante porque aun cuando se cultiva hay problemas graves en el sistema de abasto, hay insuficiencia en la producción y estos son los vacíos que hay que atender. Por otro lado, la producción del café en la parte media de la zona mixe ya llegó a su límite con la incidencia de las plagas y no solamente porque haya habido un impacto fuerte del cambio climático, que desde luego fue determinante, pero previo a toda esta crisis que enfrentan ahora los campesinos muchas cosas se dejaron pasar y no se hicieron a tiempo, como el manejo de la sombra y poda, la replantación de nuevos cafetos, por lo que esas plantas se fueron haciendo viejas y ahora les exigimos que sigan dando lo mismo cuando su curva productiva fue superada.
Diego Díaz platica con el senderista sobre los encuentros que realizan los representantes agrarios con el fin de encontrar nuevas vías de solución a los problemas del medio ambiente y la producción alimentaria. Por fortuna, precisa, el pueblo mixe está situado en la zona de mayor importancia, en el contexto físico ambiental, por la presencia de un bosque mesófilo de montaña. La característica de esta vegetación es que se pueden encontrar numerosas especies de plantas y animales que dan origen a la biodiversidad, que como comunidad marca el referente de un contexto biocultural, por lo que se trata de poner en el análisis como un territorio que define la identidad de un pueblo.
En este caso, el pueblo mixe tiene una similitud que en este entorno ha dado origen a la expresión musical, a la vestimenta, a la lengua y un sistema culturalmente productivo, y es precisamente este aspecto fundamental objeto de las actividades de la organización campesina y en el cual participan activamente los representantes agrarios registrados en el comité.
El promotor mixe reconoce que hay un deterioro ambiental muy fuerte en el campo, producto de los sistemas agrícolas que en su momento fueron buenos, pero que ahora ya no funcionan, por lo que necesitamos adaptarnos a un nuevo contexto. La roza, tumba y quema fue un sistema de producción predominante que generó muchas cosas como una diversidad de plantas comestibles, la agricultura con bajo uso de insumos, por ejemplo. Sí funcionó, pero el costo ambiental ha sido muy alto y ahora resulta insostenible, ya no es recomendable.
Ahora para rozar una hectárea de monte, por ejemplo, implica un costo ambiental que difícilmente se puede recuperar en corto tiempo. Perdemos suelo y agua y el problema se agrava aún más con el crecimiento de la población que genera más pobreza, bajos ingresos, migración.
La organización trabaja para potencializar acciones desde la conservación de suelos, prevención de incendios, combate a las plagas, capacitación en el uso de las semillas nativas del maíz y frijol, el mejoramiento del café. Realiza una gran acción cultural con una visión más integradora, porque muchas cosas están desarticuladas. Hay una gestión permanente de recursos, que se refleja ahora en los servicios ambientales. Cuando ha habido emergencias por causa de lluvias ha hecho acopio de herramientas que se han distribuido en las comunidades afectadas. No seremos el mejor modelo, pero marcamos un punto de partida, reflexiona Diego Díaz.

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