El Taller de Jacobo y María Ángeles, ubicado en San Martín Tilcajete, Oaxaca, celebra este año cinco lustros de vida y lo hace con la exposición Tonas y tallas zapotecas: expresión de un pueblo, de figuras en madera, pintura y escultura en el recibidor de un conocido hotel capitalino. El taller, que es sustentable, está integrado por representantes de 15 pueblos circunvecinos y un total de 160 personas.

Para la artesana María Mendoza de Ángeles, este “proyecto de vida es más que la elaboración o dar forma a un pedazo de madera. Es un proyecto de formar vida con todos los jóvenes que están allí.

Trabajamos un sistema llamado comunalidad, que se basa en la palabra guelaguetza, que en Oaxaca es eso precisamente. Sin embargo, su significado en zapoteco es enseñar lo que sabes, compartir lo que tienes. Muchas veces compartimos también nuestro sufrimiento. Cuando alguien muere o padece lo ayudamos. Contribuimos con nuestro pueblo con siete años de topileo, con tequio, con faenas. Este concepto se lleva al taller y es una forma en que enseño a los jóvenes, explica el artesano y escultor zapoteco Jacobo Ángeles.

Actualmente existen 200 talleres de este tipo en San Martín Tilcajete, sin embargo, todos tienen una inspiración del nuestro, porque ha conservado la identidad, la iconografía y la calidad, asegura el entrevistado.

Sustentabilidad

La madera que se utiliza proviene del árbol de copal. Ya que el Taller se preocupa por su materia prima, a lo largo de su existencia ha plantado más de 100 mil arbolitos de forma comunal, y de forma particular, más de 15 mil cada año a lo largo de tres lustros. Aparte del árbol del copal también se han enfocado en la producción, siembra y cosecha del maíz criollo, porque ha llegado el híbrido para despojarnos de ello. Hemos motivado a las personas a que siga sembrando este grano.

El proceso de producción de las piezas en madera de copal es complejo. Primero se talla la madera; una vez tallado y lijado se deja reposar de uno a 16 meses para que la madera seque por completo. Posteriormente, viene una segunda etapa de resanado y lijado para alistarla para ser pintada. Cada pieza es ciento por ciento original y realizada por unas ocho personas.

Jacobo Ángeles, quien también hace escultura con diferentes maderas, señala que en Tilcajete, desde la época prehispánica, se han tallado los instrumentos del campo como los yugos, arados y hasta platos. En años recientes hemos desarrollado nuestras tonas y nahuales, es decir, nuestros animales espirituales. Para nosotros, cargar nuestra tona es nuestra protección. Los armadillos, por ejemplo, simbolizan sabiduría y paciencia, mientras la mariposa la fertilidad.

“Tilcajete tenía una rica escritura prehispánica antes de que los españoles llegaran. Mi trabajo ha sido preservarla, trasladarla a nuestras piezas y difundirla en el mundo. Hemos sido el taller que ha pasado de un souvenir a obra de arte.”

Tonas y tallas zapotecas: expresión de un pueblo permanecerá hasta el 10 de junio en Campos Elíseos 218, colonia Chapultepec Polanco.

La Jornada