El General de la Guardia Nacional de AMLO

Héctor Torres Maubert


Parte de Novedades 

Andrés Manuel López Obrador designó a un militar en proceso de retiro para estar al frente de la Guardia Nacional, un nuevo cuerpo destinado a prevenir y combatir los delitos en un país con altos índice de violencia.

La designación del General de Brigada Luis Rodríguez Bucio causó polémica porque se había establecido que la Guardia Nacional debería tener un mando civil.

Aunque la creación de esta Guardia ya fue aprobada por una modificación a la Constitución que permite que el Ejército y la Marina hagan tareas de seguridad pública, aún falta que se aprueben las leyes secundarias que la hagan operativa.

Luis Rodríguez Bucio es General de Brigada Diplomado Estado Mayor, con 46 años de servicio en el Instituto Armado, inició su carrera militar en 1973 como cadete del Heroico Colegio Militar se graduó como subteniente en 1977.

Es más antiguo (mayor generación) que el actual secretario de la Defensa Luis Crecencio Sandoval, y fue su segundo en el Colegio Militar, solo que el secretario es del Arma de Caballería y Rodríguez Bucio es de Infantería.

Es en las aulas militares del templo del honor, como se le llama al Heroico Colegio Militar, donde el general secretario conoce al primer comandante de la Guardia Nacional.

Después de dos años como subteniente, Rodríguez Bucio ascendió a teniente, y fue transferido al Segundo Batallón de Guardias Presidenciales, dicha unidad se encontraba sobre la avenida Tlalpan, a unos cuantos metros del metro Viaducto.

El batallón pertenecía al hoy desaparecido Estado Mayor Presidencial y su misión era la protección de áreas estratégicas del Estado mexicano, la casa presidencial “Los Pinos” y recibir y hacer guardias de honor a los mandatarios o ministros de otros países cuando realizaban vistas oficiales al país.

Estando comisionado muy poco tiempo en el Batallón de Guardias Presidenciales, el joven oficial Rodríguez Bucio fue enviado al complejo militar llamado Fort Gulick, donde se encontraba el Octavo Grupo de Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos, en los años 80 la conocida “Escuela de las Américas” (SOA, sus siglas en inglés).

Se convirtió en el lugar más importante para el adiestramiento de militares latinoamericanos para que ante una supuesta amenaza comunista, Estados Unidos no perdiera el control sobre su llamado “patio trasero”.

“Estabilidad militar” era la única doctrina de los gringos de aquel entonces. Al contrario, “Escuela de Asesinos” fue el apodo que le dio al complejo los medios de comunicación de ese momento.

Casi toda la élite militar latinoamericana pasó por la Escuela de las Américas, El general D’Aubuisson de El Salvador, Manuel Noriega, Augusto Pinochet, los generales Galtieri y Viola de Argentina, el boliviano Hugo Banzer, el presidente Ríos Montt de Guatemala, miembros de cúpulas militares, que luego fueron dictaduras durante aquellos años.

Cuando Estados Unidos trasladó la academia a su país en 1984, el complejo quedó abandonado durante 17 años. Hoy esta convertido en un lujoso Hotel de cinco estrellas y la gran mayoría de sus huéspedes son estadounidenses. Ahí el hoy comandante de la Guardia Nacional se especializo en el estudio de grupos armados, narcotráfico y tomo el curso de patrullas de combate.

Posteriormente pasó a formar parte del Centro de Seguridad Nacional (CISEN), donde coordinó los grupos interinstitucionales en materia de seguridad nacional. 

Rodríguez Bucio desempeñó en diferentes cargos, como el de comandante del Segundo Batallón de Fuerzas Especiales en Temamatla, Estado de México, cuando tenía el grado de Teniente Coronel, fue enviado con su unidad a los estados de Tamaulipas, Durango y Sinaloa para combatir al narcotráfico y destrucción de los plantíos de mariguana y amapola; después de un año, pasó ser director del Centro de Investigación y Desarrollo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.

Formó parte de la Fuerza de Tarea Marte, como subjefe del Estado Mayor, que combatía el narcotráfico y erradicaba plantíos de enervantes en el conocido Triángulo Dorado donde se juntan los estados Sinaloa, Durango y Chihuahua.

Comandante de la Guarnición Militar de Cancún, una de las plazas más difíciles y complicadas por la penetración del crimen organizado y que durante su estancia como comandante disminuyo los enfrentamientos y distribución de la cocaína.

Ocupó cargos de subjefe y jefe de estado mayor de diferentes zonas militares en el país.

Fue Agregado Militar y Aéreo en la Embajada de México ante la República Federal de Alemania, con sede en la ciudad de Berlín. Durante su comisión temporal en Alemania, estuvo instalado en una Brigada de Infantería del ejército alemán, donde tomo un curso de Estado Mayor y del idioma alemán. Y en la Embajada de México ante la República Federal de Polonia, con sede en Varsovia.

Durante casi un año en el país europeo, regreso a México donde el alto mando lo trasladó al Estado Mayor de la Defensa Nacional como jefe fundador del Grupo de Análisis e Información de Narcotráfico, donde tenía el intercambio de información de algunos movimientos del crimen organizado con Estados Unidos, dicho grupo sustituyó al Centro de Inteligencia Antinarcóticos, al desaparecerlo por la infiltración del narcotráfico.

Siendo ya General de Brigada realizó ese mismo tipo de tareas en la Cuarta Región Militar, con sede en Monterrey, de 2001 a 2013, donde estaba a cargo de operaciones contra el narcotráfico en Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí. En esos años irrumpieron el Cártel del Golfo y Los Zetas, que se extendieron hacia el sur de Tamaulipas y San Luis Potosí, y los hermanos Beltrán Leyva, primero como parte del Cártel del Pacífico y luego como una organización independiente, controlaban Monterrey.

Años después, en esa región militar también estuvo comisionado el actual secretario de la Defensa, el general Sandoval, primero como comandante de la Octava Zona Militar en Reynosa Tamaulipas, siendo general de brigada y posteriormente como comandante en jefe de la Región Militar en Monterrey Nuevo León ya teniendo el grado de general de división.

El infante Rodríguez Bucio realizó la Maestría en Seguridad y Defensa Nacionales en el Colegio de Defensa Nacional, en Popotla, Ciudad de México, integrando la XXII Antigüedad.

El título de su tesis fue “Capacidad de los grupos armados que han surgido en el país y su efecto en la Seguridad Nacional”.

Y más tarde el doctorado en Defensa y Seguridad Nacional en el Centro de Estudios Superiores Navales de la Armada de México. Pocos generales de su generación o tal vez sea el único en tenerlo. En su tesis de 294 páginas aporta conocimiento e información sobre los militares durante el sexenio de Felipe Calderón.

Hay que mencionar que Rodríguez Bucio a pesar que es infante nunca fue comándate de algún batallón de esa arma, siendo que en el Ejército Mexicano, las unidades militares que más predominan son las de infantería, existen más de 100 batallones distribuidos en cada una de las 12 regiones militares organizadas en todo el país.

Y tampoco fue comandante de alguna Zona Militar, dato que hay que recalcar, ya que son condiciones y una hoja de servicios implacable para que un general de brigada dos estrellas, llegue a obtener la tercera estrella.

Su antigüedad como se le dice a las generaciones egresadas del Instituto armado, son generales de División, grado que Rodríguez Bucio no alcanzo a obtenerlo, y que muchas veces es una gran frustración de los generales de Brigada que llegan a la edad límite sin obtener la tercera estrella de General de División. A unos meses de su retiro del ejército, se le otorgara el grado inmediato (la tercera estrella), de general de división. Aunque a él le hubiera gustado ser divisionario todavía en activo, no en retiro.

Hasta su designación como comandante de la Guardia Nacional, el general Rodríguez Bucio era el presidente de la Junta Interamericana de Defensa, una entidad que asesora a la Organización de Estados Americanos (OEA) en temas de seguridad.

Nombrado en 2017 con el apoyo de los ex secretarios de Defensa y Marina, general Salvador Cienfuegos y almirante Vidal Francisco Soberon Sáenz, el general Rodríguez, fue el primer militar mexicano en dirigir ese organismo continental, el cual el Ejército Mexicano estuvo alejado durante décadas.

Actualmente está en proceso de retiro, que llegará en agosto. Según los tiempos, la Guardia Nacional comenzará a operar por esas mismas fechas.

Entre sus condecoraciones resaltan las del Mérito en la Campaña contra el Narcotráfico y la Legión de Honor Mexicana.

El general Rodríguez Bucio es una persona muy capaz, un militar no convencional con manejo de relaciones internacionales. Como se comento estudió en Alemania un curso de Estado Mayor y es uno de los pocos generales del Ejército Mexicano que habla inglés.

Conoce bien las experiencias de las policías militarizadas europeas de rango intermedio que es lo que se quiere seguir aquí con la Guardia Nacional.

Su expediente es “muy limpio y profesional”, lo que pudo haber influido en su designación. No se le conoce ningún tipo de antecedente o posibilidad de ser acusado de una violación los derechos humanos.

Esto es importante porque el gobierno de México ha firmado un acuerdo para que la ONU asista en el proceso de conformación de la Guardia Nacional para garantizar el respeto a los derechos humanos.

Los cuerpos armados internacionales similares a la Guardia tienen una administración civil y sumando la experiencia militar y siempre han sido exitosos.

Seguramente con una hoja de servicio profesional, destacada y su entrega a la nación, el general Rodríguez Bucio impondrá sus conocimientos, disciplina militar y la experiencia ha este modelo de Guardia Nacional para que sea un éxito.

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