No puedo decir que me arrepiento de los caminos que he tomado, porque definitivamente cada paso dado ha resultado lo que hoy soy, y estoy segura no estaría escribiendo este artículo en este justo preciso momento si no hubiera vivido lo que he pasado.

Las personas no podemos cambiar lo que ya pasó, pero estemos seguras que si podemos hacer mucho para cambiar lo que vendrá.

He escuchado decir que desde el nacimiento cada persona trae su marca personal. Con varias alertas de aborto y siete meses al nacer la vida me hizo una guerrera dispuesta a luchar cualquier batalla. 

Hace algunos, muchos años atrás, fui a visitar a una Señora con fama de ser bastante acertada leyendo cartas, en un ambiente rodeado de velas, una pequeña mesa, dos sillas y mucho incienso olor a canela (aún recuerdo ese olor), la señora me tiro las cartas. 

Inicio la lectura afirmando que pasaba por momentos algo complicados. Entre otras cosas, recuerdo que también me habló de un viaje, de que aparecería en mi vida un buen hombre de gran corazón y procrearía una niña. 

El caso es solo un ejemplo de diversos acontecimientos de muchas mujeres y hombres que se preguntan ¿existe el destino? ¿las cosas pasan porque ya están escritas en algún lugar?

Lo cierto es que en la vida uno toma decisiones cada segundo que pasa. Lo importante es estar consciente de aquellas que consideremos muy importantes, las debemos pensar con mayor detenimiento como: escoger que estudiar o dónde trabajar. Renunciar y buscar otro trabajo. Con quien casarnos y cuantos hijos queremos tener. Con quien queremos tener una relación de noviazgo, y a quien entregarle nuestro corazón. Pero también existen decisiones cotidianas como salir a comer, entrar a las redes sociales, lavar tu carro, leer este artículo. 

Cada amanecer tenemos la fortuna de decidir entre muchos miles de caminos para elegir. No te ha pasado que decimos “sino hubiera tomado, no me hubiera accidentado”, “sino hubiera ido a esa reunión no hubiera conocido a esa persona”, “sino me hubiera enamorado no tendría a mis hijos”.

De miles de caminos para elegir, escogimos sólo ese. Entonces, si el destino existe ¿nunca decidimos?

Se cree que todo lo que pasa ya está escrito, otros que uno mismo lo decide. Sea cual fuese la verdad pienso y la clave es que si tenemos la oportunidad de tomar decisiones en cada momento de nuestra vida es muy importante pensar en las consecuencias –positivas o negativas- de cada una de éstas. 

Cada uno va construyendo su camino según las decisiones que vamos tomando a cada instante. Si no te gusta tu trabajo, cámbialo. Si no eres feliz con tu pareja, déjalo. Si quieres comprar un carro, ahorra. Si no te aman, ámate tú. Se lee y se dice fácil. Sabes que te impide tomar decisiones: el miedo. 

Querido lector en todas las cosas existen riesgos. Éxito y fracaso, Amor y Desamor, Ilusión y decepción. Pero detrás del miedo está la gloria. Que tanto es tantito. Dejen que la emoción los invada. Porque de lo contrario: No comen porque engorda. No lo intentan porque fracasan. No aman porque duele. Entonces mejor no vivan porque se mueren. 

Aprendamos a ser verdaderos guerreros y guerreras a luchar por la vida misma, y te sorprenderás de los resultados, entendamos que cada segundo que pasa no volverá. No caigas, aprende. Ríete hasta con el alma rota. Aquí estamos respiramos y sentimos, tengamos fe en nosotros. Conozco al igual tuyo los momentos de dificultad, pero la vida es corta y se va. No todo es perfecto, pero debemos creer en las decisiones que tomamos, creamos en nosotros. Ten fe. Alimentemos nuestro espíritu y nuestro amor propio, cada experiencia vivida es aprendizaje puro y escrito está para ayudarnos a ser mejores personas. Mi primera bendición del día es despertar y decir gracias por lo bueno y lo malo.

Valoremos y agradezcamos por lo que tenemos, nunca se sabe cuándo es el último abrazo, el último beso, el último día. Por eso hay que hacer siempre lo que nos hace felices. Seamos honestos con nosotros mismos, no lastimemos al prójimo, la vida tampoco es perfecta, y no nos va a dar todo lo que pidamos, alégrate por eso porque a veces lo que pedimos no es para nuestro bien. Brillemos alto, volemos alto, libres para soñar. Y solo entonces como dice el principito vas a entender, que algunas historias terminan, para que otras mejores puedan empezar. La vida siempre nos ofrece otra oportunidad se llama: HOY.