El filósofo e historiador holandés Johan Huizinga decía que, periodizar y definir épocas es siempre una asunto complicado y seguramente criticable. Se trata afirmaba, de la no siempre fácil acción de estructurar el pasado a través de los conocimientos del presente.
Cronológicamente se designa como Edad Media, al lapso comprendido entre los siglos V y XV. Situado entre la Antigüedad y el Renacimiento, es una etapa en el mundo objeto de diversos análisis que la señalan como un periodo oscuro, en donde el conocimiento, especialmente el científico, era inexistente o se limitaba a una versión muy escuálida de la ciencia griega. El académico italiano Francesco Petrarca acuñó precisamente la frase Edad Oscura en la década de los treinta del siglo XIV, para describir lo que consideró como una disminución en la calidad de la literatura latina desde la época de los antiguos griegos y romanos.
En esta etapa histórica, hay que mencionar necesariamente a la peste negra que, sin duda, cambió la visión de aquel mundo. En un planeta medieval en donde todo se relacionaba con la religión, con castigos divinos, con furias celestiales; el ser humano buscó múltiples respuestas porque, las de la iglesia no le satisficieron y, los de la ciencia en pañales por el mismo freno de la propia religión no les alcanzaron. Para entender el impacto de aquel terrible mal, simplifiquemos: nadie sabía su origen y, mucho menos su cura.
Periodo oscuro o no, en la Edad Media la iglesia reemplazó al Imperio Romano como la fuerza más poderosa de Europa, redefiniendo la propia relación entre la misma religión, y el Estado. Los asuntos relacionados con la fe, impregnaron toda esta época en la que, el ser humano es una criatura de Dios; y, en donde la iglesia es la que según los parámetros divinos controla la propia vida, las relaciones con los demás, el conocimiento del mundo, lo visible y lo invisible, el sentido del tiempo y, hasta el significado de la muerte.
Con la caída del Imperio Romano de Occidente, el mundo pierde el orden propio y quedó sumido en la incertidumbre; los mercaderes de la fe, sustituyeron al poder de Roma para convertirse en el único punto de estabilidad y con ello, adquirir un poderío incluso mayor que el romano. Con este colapso, la mentalidad social se fue alejando del conformismo temeroso que enseñó durante 10 siglos una todavía poderosa Iglesia católica. Después, las novedades que trajo el Renacimiento representan innegablemente la génesis de la Edad Moderna. El Medievo fue una época en donde la religión y la guerra tuvieron un papel determinante y, también los enfrentamientos entre los reinos cristianos de la Europa medieval con el mundo musulmán.
El historiador y profesor británico Ernst Josef Gombrich, marcó el fin de la edad medieval en 1492 con el casual descubrimiento de América por Cristóbal Colón; sin embargo, desde la visión de otros autores, este colapso se dio con la toma de Constantinopla por los turcos otomanos, marcando con ello al mismo tiempo, el derrumbe del Imperio Bizantino.
El debate es continuo; sea una u otra razón la causa de este cambió histórico de época; lo cierto es que, este periodo medieval es fundamental para entender los sucesos ocurridos durante mil años en la historia de la humanidad; impregnados tal vez de oscuridad pero, definitorios para el entendimiento de la secuencia de hechos que sobrevinieron con su colapso en las fronteras del tiempo marcadas desde distintas visiones y concepciones historiográficas.

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