Oaxaca. El septiembre pasado, dos de los hermanos Luis Villaseca que aún manejaban el Sindicato Libertad, se “saltaron las trancas” al intentar poner contra la pared al gobierno estatal provocando algunos actos de evidente terrorismo. El gobernador Alejandro Murat actuó con energía y declaró: no hay ningún acuerdo, hay órdenes de aprehensión y se van a ejecutar por parte de la Fiscalía contra los hermanos Villaseca. No ha habido ninguna negociación”.

       Fue una actitud que aplaudió la sociedad harta de las acciones delincuenciales que promovían los capos del citado sindicato en su intento por imponer su ley.

       Hoy, lamentablemente, seguimos viendo acciones similares del llamado “Catem” (Central Autónoma de Trabajadores y Empleados de México). También abusos de la misma manera por parte de porros movidos por la CTM y otros sindicatos que aglutinan transportistas. Todos se mueven con la misma conducta delincuencial del chantaje y la violencia.

       El Catem es un sindicato nacional, recién creado por el partido Morena con la intención de arrebatar clientela a la que fue la poderosa central obrera CTM. Nada bueno podemos avizorar en estos dos aparatos cuando sus intenciones son las mismas: aglutinar a las masas obreras para los fines clientelares de sus respectivos partidos políticos.

       Lo lamentable es que en la consecución de sus metas no les importa provocar enfrentamientos violentos. Así ha pasado en Oaxaca. Días de terror vivimos con los de CNP convertido luego en Libertad que provocó fuertes pugnas con la CTM y ahora con Catem. La debacle de la mayoría de sus líderes ocurrió por ligarse al narcotráfico.

                              CATEM

       Después de la operación de “limpieza” surge Catem que llega a Oaxaca con la misma estrategia de arrebatar afiliados a los otros sindicatos. Esta central apenas toma fuerza y ya sufre el primer tropezón en Oaxaca. La fuerza política de su líder nacional Pedro Haces Barba, se basaba en la Senaduría que le “prestó” el ex dirigente del PAN y luego furibundo Morenista, Germán Martínez. Hoy que este renunció como director del IMSS, se prevé que reclamará su escaño y aunque el líder de la Catem ha dicho que en este caso se hará “lo que ordene AMLO”, tendrá que hacerse a un lado. Es decir, devolverá la Senaduría al exdirigente nacional del PAN que ganó el escaño con las siglas del Morena.

          La pérdida de la Senaduría repercutirá en Oaxaca en perjuicio del dirigente estatal del Catem. Jaime Paz cuya fuerza política también se debilitará con todo y que éste presuma parentesco con el Fiscal General, Rubén Vasconcelos.

       A reserva de confirmar la relación familiar que Paz presume con el alto funcionario, lo que despierta suspicacias es que al Catem brinquen porros con antecedentes. Es el caso de Carlos Abraham Ríos Suárez “El Oaxaco“. Este individuo sirvió a la CTM y otros sindicatos y ahora está en Catem. Es la misma situación de “El Junior”.

       Que estos individuos operen acciones para arrebatar a otros sindicatos a sus afiliados es válido. Lo que no debe permitir la autoridad es que, como en el caso de otros líderes hoy desconocidos, recurran a acciones delincuenciales en la disputa de la clientela política.

                      SUEÑOS GUAJIROS

       En aras del triunfo, el hoy presidente AMLO hizo alianzas con lo más execrable de la política. Con la renuncia de Germán Martínez al IMSS, seguramente lamenta, por ejemplo, haber convenido con un exdirigente nacional del PAN un partido antítesis del Morena, que hoy le demuestra su carencia de principios.

       La misma traición puede darse pronto en la figura del siniestro chilango traído de Michoacán, Benjamín Robles Montoya, alias “cara sucia”. Brincando de partido en partido llegó al Morena con las siglas del PT. Su audacia característica le permitió con la alianza en las pasadas elecciones ser uno de los grandes beneficiarios del efecto Peje al tener tres diputaciones a la vez: la suya, la de su esposa Maribel y la de su hijo putativo Cesar Morales Niño. Tres curules en una sola mano. Increíble.

       Pero todo indica que la suerte se le acaba al famoso “cara sucia”. Para empezar, anda desesperado porque, según él, en la adelantada campaña por la gubernatura le lleva delantera el senador Salomón Jara.

       Eso calcula el “cara sucia” pero la realidad es otra. El PT, por ser un partido de líderes con actitudes verdaderamente rampantes (todo se llevan al vuelo), el presidente AMLO ha empezado a perderles confianza. Entre más se aleje Morena de su aliado, el PT, los sueños guajiros del “cara sucia”, detonarán.

       Uno de los dirigentes del PT y también diputado federal, Oscar González Yáñez ha confirmado que “con el presidente López hay coincidencias, pero con su partido se han atravesado algunas diferencias”.