Una semana difícil y compleja para el país y el gobierno que encabeza el
Presidente López Obrador que enfrenta el sistemático reto verbal del Presidente
Trump que ha transitado en su campaña para obtener el cargo y de reelección que
se aproxima en los problemas migratorios, economía, delincuencia y drogas que
pone a cargo de los mexicanos como causantes de los vicios y males que han
aquejado por años a la sociedad estadounidense, mismas que utiliza, no solo con
fines políticos sino como parte de una praxis de ese país para mantener su
hegemonía en la región y mantener la dependencia de México derivada de sus
relaciones de comerció.

Las amenazas del gobernante de los Estados Unidos ponen a flote, de manera
objetiva, el sentido imperialista que ha caracterizado a ese país durante largo
tiempo hacia Latinoamérica que, a su vez, ha tenido respuestas radicales como
sucedió con Cuba, Bolivia y Venezuela que, con razón o sin razón, han sido un
frente que pone en duda la estrategia de estrangular economías para beneficiar la
penetración desproporcionada de las empresas trasnacionales y el control de los
alcances de los sistemas democráticos que aduce impulsar con la intervención
forzada.

México a través de su historia demuestra que fue objeto de los embates de esa
política de penetración y control de los movimientos revolucionarios en la lucha del
pueblo por ser una auténtica República Representativa Federal, conducida por un
gobierno sustentado en la democracia y soberanía popular que ahora se
encuentra, al menos en el discurso y algunos postulados, en la etapa de la cuarta
transformación.

Me parece, de acuerdo al recado del Presidente Trump, que busca hace sentir el
poderío de su país, respaldado en la dependencia de la economía mexicana para
provocar efectos negativos, en la moneda mexicana y en la bolsa de valores que
acusan los efectos y excitaron la acción y respuesta inmediata del del Gobierno
del República en el orden político ajustado a las relaciones internacionales que
implican dialogo y concertación para resolver mediante concesiones mutuas,
aunque no parejas, la problemática planteada.

La respuesta del Presidente López Obrador, al margen de los juegos políticos
económicos internos de los grupos de poder e interés, me parece sensata, seria y
de no sumisión, es decir equilibrada en este momento, sustentada en una
estrategia que le permite no agotar los motivos de recrudecimiento de la réplica
para guardar otros argumentos en el caso de que la próxima reunión de la
comisión diplomática que encabeza Marcelo Ebrad no alcance resultados
positivos.

El mensaje del Presidente López Obrador es adecuado, fija su posición personal
cuando señala que “ No soy cobarde ni timorato, pero no quiero confrontación”;
puntualiza el programa vinculado al conflicto sobre la emigración que preocupa al
presidente norteamericano y le pone a su consideración la solución consistente en
“hacer un esfuerzo por avanzar integralmente en las áreas sustantivas en las que
está la esencia de la relación bilateral: el comercio, la migración, desarrollo y
seguridad. Desde luego, existen otras áreas muy relevantes en nuestro futuro,
pero considero que es necesario encontrar un camino común en estos cuatro
temas para poder avanzar en otros puntos de la relación bilateral.”, cuestión que
es estable con la política mexicana en el rubro de derechos humanos y política
exterior de desarrollo y creación de empleos en la región.

Por otra parte, le hace sabe que “México, señor presidente Trump, es el hogar
para el mayor número de estadounidenses que viven fuera de la Unión Americana.
De la misma forma, Estados Unidos es el hogar más grande de mexicanos fuera
de nuestras fronteras. Considero que el entendimiento que le propongo en esta
carta nos debería conducir a un trato digno y respetuoso de estas comunidades”
Situación que es real y permite que ese fenómeno compartido de convivencia que
se ha sustentado también en la desproporción del trato, pues es obvio que los
americanos que re4siden en México, lo hacen en condiciones debida que no
tienen muchos mexicanos en los Estados Unidos, lo cual resalta en las cuestiones
loas actividades de trabajo.

Me parece relevante el objetivo que señala en cuanto a que “debo comentar que el
propósito más esencial de mi gobierno será lograr que los mexicanos no tengan
que migrar por pobreza o violencia. Procuraremos que la emigración sea optativa
y no necesaria. Nos esforzaremos en lograr que las personas encuentren trabajo y
bienestar en sus lugares de origen, donde estás sus familiares, sus costumbres y
sus culturas. Para lograr este propósito fundamental, el gobierno entrante llevará a
cabo el más grande esfuerzo que se haya realizado nunca en México.” Esto es
una medida que de materializarse como lo menciona el Presidente López Obrador,
disminuirá el flujo de migrantes mexicanos ya que contaran con oportunidades de
mejores ingresos que ahora, es el anzuelo para buscarlas en el otro país.

El desarrollo económico regional se plantea por el Presidente Mexicano como una
responsabilidad compartida que se entiende busca disminuir la penetración
controladora de los aspectos trasnacionales que implican esos programas de
manera proporcionalmente compartida por los países centroamericanos
receptores de los mismos que impida se aprovecha como instrumento de control e
intervención en los regímenes internos de gobierno que han provocado la
corrupción y las dictaduras, basadas en la corrupción e impunidad y daño a la
población.

En lo que toca a Oaxaca, el presidente resalta la importancia de la zona
económica del Istmo que, desde luego, ve con la misma óptica de involucra a las
comunidades, dueñas de las tierras en que se pretende llevar adelante este
proyecto, como asociadas a fin de que compartan con los inversionistas los

beneficios y retos que ello implica, pero que a su vez los convierte en
corresponsables del desarrollo de México y de nuestro Estado, lo cual muchos
esperamos que se haga realidad porque la medida propuesta en esa forma,
disminuirá el impacto de los afanes de lideres formados en la extorsión y la
corrupción que han obstaculizado esas acciones.

Creo que la respuesta presidencial, aun con la perturbación que han ocasionado
estos eventos, ha propiciado la posibilidad de que en un corto plazo se alcancen
los entendimientos necesarios entre ambos países, con ello se agilice la firma del
tratado pendiente de carácter trilateral que vinculado a la reforma laboral
favorecerá, de acuerdo con las condiciones fijas en el tratado, una mejora
substancial en los ingresos por actividades productivas compuestas por el capital y el trabajo.

jfranco_jimenez@hotmail.com