Hemos dicho que la Cuarta Transformación es una manera específica de interpretar la historia de México, es una manera de mirarla, de ponerle sus límites, sus contornos. Esta interpretación tiene una  base, fondo e instrumento. La base es desde donde la interpretamos que implica una posición teórica. Desde luego, se entiende que la base tiene un fondo, que es todo aquello que somos. El instrumento es el conjunto de acciones para regenerar lo perdido.

La formulación teórica de la Cuarta Transformación tiene que partir desde lo que somos, sino se hace de esta manera, el desvío de la acción va por senderos equivocados. Las distintas transformaciones sociales, las tres anteriores, han hecho este ejercicio, han regenerado los distintos desvíos de lo que somos.
La Independencia fue una regeneración de lo producido por la Colonia, la Reforma una regeneración de lo producido por el  conservadurismo, la Revolución fue regeneración de lo producido por el porfirismo y la Cuarta Transformación la regeneración de los desvíos del neoliberalismo.

En realidad, las transformaciones son regeneraciones. ¿Qué regeneramos? Lo que hemos perdido a partir de lo que somos. No de lo que hemos sido, ni de lo que seremos, sino de lo que somos. Por eso se necesita de una verdadera conciencia de lo que somos.

En la Primera Transformación al cuestionar seriamente la Colonia fue posible ver nuestro fondo, así, descubrimos a México. Somos México porque nos reconocimos de lo que éramos, así de sencillo. Las transformaciones no son búsquedas por tanto, los que buscaron, como el neoliberalismo, se desviaron de nuestro fondo, de lo que somos.  En cada Transformación existe un proceso de reconocimiento, un reconocer de lo que somos. La transformación es un regresar a la forma de lo que es propio, de lo que somos.

Los desvíos como la colonia, el conservadurismo, el porfirismo y el neoliberalismo fueron desvíos de lo que somos, formas diferentes de ver el fondo, de lo que somos. Fueron formas distorsionadas de lo que es México, de mirarnos, de entendernos. Los mexicanos no nos podemos reconocer en estos procesos. La Cuarta Transformación es un reconocimiento verdadero de lo que somos, se está en el cimiento de la profundidad de nuestra historia.

La historia son encuentros y desencuentros entre las distintas miradas fue brutal, dolorosa, hubo guerras civiles y revoluciones. La Segunda Transformación fue una afirmación de lo que somos. La Primera Transformación fue un descubrimiento, la Segunda Transformación fue una  reconfirmación de lo que somos, abrevamos el mundo e hicimos una síntesis, eso fue la Reforma con Juárez a la cabeza, a pesar de la pérdida de la mitad del territorio.

El porfirismo fue un desvío de la reconfirmación de la Reforma, se miró por otros lares, se trató de dejar de ser México, por eso Octavio Paz diría de la Revolución que fue el abrazo de un mexicano con otro mexicano. La Tercera Transformación fue una recuperación de lo que somos, nuestro fondo se alimenta de las corrientes nuevas, de una nueva realidad, el fondo también se alimenta, es constante de un hacer y un tener.

Sin embargo, la Tercera Transformación comienza a ser negada, desviada, se plantea una nueva mirada para México, nos perdemos, no nos reconocemos, miramos hacia afuera, el neoliberalismo es el nuevo desvío. El nuevo reconocimiento es un nuevo proyecto que se impone desde afuera.

La Cuarta Transformación es un recuentro entre los mexicanos, somos pueblo y no jerarquizaciones sociales, una reconstrucción de nuestra identidad perdida, no hay necesidad de búsqueda puesto que ya somos, ya sabemos lo que somos. No se quiere cambiar puesto que ya somos, es confirmación, reconocimiento, regeneración. Por esa la Cuarta Transformación no es un regreso, es una inmersión hacia nuestra esencia. No es búsqueda fuera de lo que somos, es rencuentro para ser porque sabemos lo que somos.

En la Cuarta Transformación no hay olvido de lo que somos, los olvidos han sido la colonia, el conservadurismo, el porfirismo y el neoliberalismo. La Cuarta Transformación es la gran síntesis de nuestros fondos, un sinfín de contradicciones, de fines, de dolores, de culturas, esta diversidad se tiene que transformar en un solo proyecto. Darle forma a México para reconocernos, para aceptarnos, para valorarnos, de aquí la idea de la transformación. Es una afirmación y no una negación. Es reconciliación por la diversidad de lo que somos, aceptarnos es básico.

Un rencuentro, una regeneración, un volver a mirar desde nuestro fondo, una nueva transformación, esta teoría, esta base,  le es indispensable un líder con características fundamentales, un hombre que vea a México desde el fondo, desde nuestra esencia, no desde lo que queremos ser sino desde lo que somos, desde un devenir, es decir, un venir, que haga posible el encuentro entre los mexicanos, porque ha sido un cúmulo de desencuentros, esa es la tarea de este líder (sigue).