Negociación inequitativa. Dependencia. Migración y Economía

Jorge E. Franco Jiménez.
Una etapa agitada en la relación bilateral de México y los Estados Unidos reflejada en los contrastes discursivos de los presidentes Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, uno con la agresividad que lo ha distinguido en cuanto a la política migratoria y la dependencia de la economía de nuestro país con la del norte,  aprovechada esta última, para imponer medidas restrictivas a la política migratoria del gobierno federal; movimiento convertido en un verdadero problema para ambas naciones, por la repercusión que tiene al interior y exterior de ambos países, al convertir, al territorio nacional, en una vía de acceso a la frontera de ingreso a los Estados Unidos, no solo de centroamericanos, sino de otras nacionalidades.}

Lo contradictorio de las posiciones de los mandatarios es evidente pues el caudal de posibilidades de respuestas reciprocas que propicien una negociación de pares en situación de igualdad, no favorece a México que no cuenta con las armas del calibre que se requiere para doblegar, o al menos impactar al presidente Trump en el ámbito económico, pues su expresión al respecto es concluyente, cuando afirma: “México nos necesita nosotros no”; términos que describen con claridad la realidad del entorno del dialogo que mantuvo la Delegación de México, en Washington, encabezada por Marcelo Ebrad.

De ahí que el Presidente López Obrador responda con cara amable (pone la otra mejilla) frente a las bravatas del mandatario estadounidense, con la visión de la amistad y sana relación entre ambos mandatarios que se réplica por los representantes estadounidenses en el dialogo que sostuvieron con los de México, para arribar a una solución transitoria, antes del sábado  que era la fecha límite que tenía, el gobierno de los Estados Unidos, para poner en vigencia el acuerdo sobre la aplicación de arancelas, plazo que ha impulso el inició (señal) de acciones por parte de México en la frontera sur con la asignación de la Guardia Nacional para limitar el flujo migratorio hacia la frontera norte.

La táctica discursiva, en lo que toca a México, se aprecia vacía, contrario a lo que sucede con las de Estados Unidos que tienen contenido y efectos. La cuestión arancelaria perturbó ya a la economía de los mexicanos, a pesar de la actitud optimista del Presidente López Obrador, que quizás se refiera a las finanzas del gobierno con optimismo; pensar que nuestro país puede tomar medidas de la misma naturaleza respecto de los productos de los Estados Unidos que se importan, aquejaría igualmente al bolsillo del pueblo; en ambas casos el daño trasciende a la población y la industria nacional, al incrementarse el costo de los bienes, con deterioro del poder adquisitivo de los que trabajamos, no de los funcionarios del gobierno.

Este pronóstico se sustenta en que en esta dualidad de eventos los gobiernos no se necesiten entre sí, pero el poder adquisitivo de los mexicanos, del pueblo, sí los precisa, al estar relacionado con la pequeña, mediana y grandes empresas nacionales que, por una razón lógica, tendrían que ajustar sus costos y el número de empleos al contexto económico que se les presente; las unidades económicas que realizan actividades trasnacionales como la de comunicación, seguramente lo compensarían con operaciones en el extranjero y las previsiones que hayan tomado respecto a sus capitales en pesos, de manera tal, que estos sectores no sufren deterioro, en la misma proporción, que el bolso de los mexicanos y mexicanas, cuando adquieren bienes de primera necesidad, vivienda o actividades recreativas constitucionalmente previstas.

Por lo pronto, fue posible que se abriera el espacio que permitió evitar indefinidamente (no definitivamente) la aplicación de las medidas anunciadas por el presidente Trump, mediante las acciones de buena voluntad del gobierno Mexicano, que ordenó la participación de la Guardia Nacional para inhibir el flujo migratorio a la frontera con el vecino del norte  y el proyecto que ha propalado sobre ampliación de los espacios de permanencia de los migrantes mientras se resuelve su legal estancia en la República o, en su caso, son retornados a su país de origen, acciones conjuntadas con la detención de los líderes que promueven y lucran con este fenómeno .
México también ha propuesto al gobierno de los Estados Unidos, según lo ha difundido el canciller Marcelo Ebrad, un programa de desarrollo económico para los países centroamericanos que permita abrir el espacio de mayores fuentes de trabajo productivo en el orden regional que propicie el arraigo de los nacionales de esos países y no tengan que ir en busca de condiciones de vida digna en los Estados Unidos o en México, máxime que el pueblo Mexicano, también requiere de opciones que hagan realidad los postulados constitucionales que le garanticen el acceso a los servicios de salud de calidad, educación, seguridad pública, empleo y remuneración apropiada.

Las palabras y el discurso del Presidente López Obrador en las entrevistas mañaneras, atraen y concentran la atención de los mexicanos, pero no son suficientes para resolver los problemas que se están presentando y agudizando en el país que repercuten directamente en el pueblo, como lo es la inseguridad, la falta de atención en materia de salud, la economía que parece ir en picada y se refleja en los indicadores financieros, a pesar de lo que se diga en contrario, que hace objetivo el sentir de un sector de empresarios que piden que cesen las acciones de distracción, como califican a la cita presidencial de la “unidad” y “amistad” en Tijuana, que ahora será para festejar la difusión de un convenio mediante el cual no se aplicarán los aranceles anunciados por Trump al quedar “suspendidos” indefinidamente.

Todo indica que los Estados Unidos obtuvieron lo que perseguían, que México endureciera la aplicación de las leyes migratorias, aplicara acciones inmediatas para inhabilitar el tránsito de los migrantes hacia su frontera y recibir temporalmente a los migrantes que se introdujeron en el país del norte, mientras su gobierno resuelve o niega su acceso, dejando sobre la mesa, a voluntad del presidente Trump, la temporalidad de la aplicación de aranceles, con lo que se evidenció que las condiciones en que se desplegó “el dialogo” no fueron equitativas para México.

En la política interna la repercusión mediática destacada es la participación del canciller Marcelo Ebrad quien ya empieza a abonar a su figura una ventaja sobre otros políticos, para sus futuras aspiraciones.
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