La Cuarta Transformación es en realidad un proyecto de Regeneración Nacional. Es necesario regenerar lo degenerado, lo debilitado, lo extinguido, lo corrompido. El proyecto de la Revolución Mexicana fue lograr una sociedad igualitaria, a través de un fuerte y extenso nacionalismo acompañado de la democracia, en contexto de un Estado responsable y rector de la vida nacional y de una intensa política de la defensa de la soberanía nacional.

Lo anterior se degeneró en una sociedad desigual y de gran concentración de la riqueza, se entregó al extranjero la gran riqueza nacional debilitando la identidad nacional, la democracia popular se convirtió en asunto de élites partidistas y burocráticas, el Estado se transformó en instrumento de los poderosos de México para aumentar su riqueza, el Estado como apéndice de la economía. Lo peor, México se convierte en criatura del capital especulativo y sirviente del imperialismo mundial.

Todo lo anterior, bajo el signo de la teoría social, política, cultural y económica llamada: Neoliberalismo. Las ideas fundamentales que acompañan a este concepto nacen en contraposición al bolchevismo, al Estado burocrático ordenador de toda la sociedad desde el partido. Por esta razón, en sus inicios, el neoliberalismo tiene cierto reconocimiento por oponerse a un proyecto que ahoga a la sociedad, al final, en 1989 la historia le da la razón.

La línea fundamental del pensamiento neoliberal es que la economía se debe dar desde la competencia entre empresarios y no desde la planificación del Estado. Desde esta perspectiva los teóricos neoliberales argumentan la superioridad de la economía de mercado sobre las políticas estatistas. Los pensadores estadounidenses observan el neoliberalismo no sólo como políticas de mercado sino como un modo de vida, poniendo el acento en la persona, en el individuo y no lo colectivo o lo común.

Después de la segunda guerra mundial el neoliberalismo se convierte en una ideología (programa de acción a partir del encubrimiento de la realidad a partir de una doctrina de fe), en verdad absoluta, por ejemplo, la privatización de los recursos públicos se convirtió en artículo de fe y no una medida de operación política en ciertas circunstancias. El mercado es por tanto, la realidad absoluta y estar fuera de ella es vivir en el error y en el pecado de acción y de omisión. Por esta razón, la ideología neoliberal es un asunto de obispos y de sacerdotes que se impone como dogma en los Estados y gobiernos. Este tipo de funcionarios se formarán en los conventos, santuarios, iglesias, como lo son las universidades americanas e inglesas, los funcionarios mexicanos no serán la excepción. En México desde los años cuarenta se comienza a estudiar la ideología neoliberal ante “el sovietismo cardenista”.

Sin embargo, desde una perspectiva teórica se puede convenir con el neoliberalismo, como teoría de la competencia en el mercado, ante el gran fracaso del estatismo soviético, a decir verdad, la relación entre teoría y la práctica existe una distancia enorme. Los sujetos de la competencia, los empresarios, los hombres del dinero, no son “hermanitas de la caridad” a pesar de que pueden asistir a misa cada domingo, les gana su pasión por el dinero y hacen trampas y violan las propias leyes del mercado, en razón de ello, se necesita el ordenamiento del Estado.

Nos referimos el dominio casi absoluto de los capitales especulativos, que pueden arruinar a un país en cuestión de horas, que utilizan a sus Estados para la protección de sus ganancias, existe ya simbiosis entre poder económico y poder político. El Estado, sus instituciones, la democracia representativa, los ciudadanos, la población en general, son objetos de las políticas neoliberales. Véase el caso del Presidente americano Trump.

Hacer de la vida una simple relación mercantil, una relación de intercambio de valores mercantiles iguales, es el objetivo del neoliberalismo para la subsistencia del capitalismo. Todo es intercambiable, incluso en las relaciones amorosas se da la cuantificación. Si una pareja igualan la cantidad de amor que siente cada persona, seguramente existirá la perspectiva de un matrimonio, en caso de no existir igualdad, seguramente la cantina y un mezcal es el remedio ante tal desigualdad en el intercambio.

En todas nuestras relaciones sociales, políticas, económicas, el intercambio ha monopolizado la razón de estas existencias humanas, los demás valores humanos como la libertad de actuación, los sentimientos de solidaridad, de ver por los otros, la compasión, la bondad, el amor verdadero por los semejantes, por el eterno, simplemente se van desvaneciendo ante el mercantilismo. Se calcula que en 50 años habremos acabado con los valores que generamos en tres siglos de nuestra historia. Los grandes acontecimientos, las grandes teorías sociales, económicas y políticas se irán a la crítica roedora de los ratones como lo sostuvo Marx. Ante la avalancha degenerativa del neoliberalismo, el poder de Regeneración de los mexicanos.