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*Convertido en un chiquero, el PT cobija a cerdos como Jorge Oropeza y usan de su títere a Saúl Cruz Jiménez 

Por Alejandro Moguel

Para el Partido del Trabajo, ser periodista es sinónimo de delinquir. Tener un medio de comunicación es sinónimo de corrupción. ¿Dónde quedó el respeto al ejercicio periodístico? En nada, para Benjamín Robles y su séquito de trúhanes el trabajo periodístico debe exterminarse. 

En vez de procurar un contexto sin violencia y con las condiciones necesarias para el ejercicio periodístico, el PT busca ahora aniquilar a los medios a través de la supresión arbitraria de recursos públicos. Una cosa es la austeridad y la legalidad y otra muy distinta la pretensión de este grupo de bandidos.

La semana que termina, el PT presentó una propuesta totalmente cuestionable, desde los términos mismos en que está redactada. Mención aparte merece la falta de técnica jurídica, pues el texto de su iniciativa presenta serias inconsistencias.

La iniciativa con proyecto de decreto por el que se expide la Ley de Comunicación Social y Publicidad Oficial para el Estado de Oaxaca propone reducir al 0.1% el presupuesto, que no gasto, en comunicación social. Según su corta visión, la relación entre la prensa y el gobierno es maliciosa por el flujo de dinero.

Establece un juicio a priori. Acusa sin fundamento, pues el hecho de que una empresa legalmente establecida que se dedique al giro de la comunicación es totalmente lícito al igual que las operaciones que realiza con el gobierno del estado o cualquier ente público. Desconoce el legislador de marras que los medios de comunicación subsisten no sólo del recurso público. Y que al igual un médico, un arquitecto, un contador o hasta un abogado como él, quienes nos dedicamos a la comunicación podemos ejercer la profesión de manera lícita sin que ello deba ser sujeto de persecuciones o señalamientos.

Pero dicen que cada quien habla como le va en la feria y como el ejemplo primero que tienen de corrupción es Jorge Oropeza. Como creen que todos son igual de cerdos, creen que todos son como Jorge Oropeza, quien es el ejemplo de esa corrupción que dicen combatir. Como jefe de prensa del IEEPO, Oropeza manejó a su arbitrio recursos públicos, de los cuales no entregó cuentas nadie. Y hoy resulta que el señor es millonario y puede promoverse en espectaculares que paga con dinero de dudosa procedencia. Como dice el dicho: sacristán que vende cera y no tiene cerería, de dónde la sacaría?

Jorge Oropeza salió con las alforjas llenas de dinero público de una de las oficinas de comunicación social que procuró solo para sus fines personales. Al igual que otras instancias que han servido de financiación a este grupo que sembró en Oaxaca el tristemente célebre Javier Corral. Su odio contra los medios casi enfermizo ha hecho que personajes como Magdalena López Rocha sean el Pepe Grillo de estas iniciativas en contra de los medios.

El trasfondo de esta iniciativa es avieso. Son rencores y resentimientos en contra de los medios por la frustración que sienten de no poder ellos tener uno. En vez de procurar una empresa, como las que ahora buscan exterminar, prefirieron la comodidad del escritorio y del dinero público para hacerse de sus fortunas.

Esa corrupción que señalan la prohijaron ellos y no los medios como dicen. Si su pretensión fuera armonizar la ley que se aprobó a nivel federal, están demás los señalamientos de corrupción que criminalizan la labor periodística. Pero su objetivo es ese. Denostar a las empresas periodísticas que han procurado empleos y por supuesto, contrario a lo que opina el legislador de marras Saúl Cruz, contribuido al ejercicio democrático. Decir lo contrario es ignorancia plena. En Oaxaca hay reglas claras para la asignación de recursos públicos en el área de comunicación social, y ahora buscan la duplicidad de esquemas que sólo tienen el claro objetivo de perjudicar a los medios. La reducción misma representa un agravio a los medios ya que si bien no se depende de esto para la subsistencia, es insistimos, totalmente lícito.

En el presupuesto 2019, muchos medios fueron perjudicados por los legisladores. Recortaron 44 millones de pesos que se repartieron entre ellos. ¿A dónde fue a parar ese recurso? Al bolsillo de los diputados rapaces que se distribuyeron ese presupuesto. Corresponderá al Ejecutivo defender el presupuesto. ¿Qué pasó en los medios? Pregúntele a los diputados cuántos medios han cerrado o tenido que reducir personal. No les importa. Por supuesto que la merma de publicidad implica una reestructuración interna de los medios, pero como sólo han sido vividores de la política y no saben cómo funciona una empresa. Las empresas periodísticas en Oaxaca no son fantasmas, como las que han operado Jorge Oropeza o Magdalena para justificar la aplicación de recursos públicos. Estos medios son reales, existen y dan trabajo a personas que sostienen a sus familias.

Benjamín Robles y sus títeres pretenden el exterminio de los medios de comunicación. Como son mayoría, seguramente pasará su iniciativa. Lamentable que se instituya así una denostación pública hacia los medios y se tome por asentado que ejercer esta actividad es casi un ilícito.