“Honestos, lo que se dice Honestos, no creo sea verdad. En cambio, oportunistas, mentirosos y hasta cínicos, de esos hay muchos y en todos los partidos políticos”. Manolo 

Muchas personas creen que la pérdida de la solemnidad en el ejercicio de una función altamente representativa como la presidencia es buena, porque pone al pueblo en contacto con su Ejecutivo y así se mantiene una cordial relación. Yo no coincido con esa tesis, porque la forma es el fondo (Reyes Heroles) y porque lo solemne es parte del proceso del respeto mutuo. Uno debe respetar a sus padres, porque si no, se pierde la estructura familiar y también debe respetar a su pareja, porque si no, se vuelve complejo el estatus marital, y por supuesto, el ejemplo del respeto mutuo es fundamental para la educación de los niños, pues éstos deben saber que existe un entorno social y normas y procedimientos con los cuales las personas conviven, porque de otra manera nos convertiríamos en seres biológicos, habitando una selva en donde el más fuerte es el que predomina.  

Con estas consideraciones me da “pena ajena” que el presidente López Obrador insulte a alguien, con la excusa de que él defiende su derecho a la réplica y que pierda solemnidad en su trato personal, porque aunque parezca una figura totémica, o sea de un ídolo, la verdad es que la suya es solo una responsabilidad tradicional que permite la dialéctica sana, constructiva y racional que se pierde cuando hay insultos, pues ahí entra la parte cerebral de la emoción y el metodológico se desbarata.

Insultar a la Guardia Nacional que él mismo creó o a los antecedentes de la misma es un terrible error, porque si alguien debe actuar con respeto, disciplina y buen trato es aquél que se encarga del máximo estatus que un estado debe defender, que es el de la seguridad.

En toda historia con más de dos protagonistas, siempre habrá dos versiones, y depende a quien le creamos, es con la que al final nos quedamos. Esta historia de la Policía Federal tiene tintes hasta melodramáticos, su pase (no todas sus divisiones) hacia la nueva Guardia Nacional y que será gradual con un límite de 18 meses, ha generado dolor e incomodidad entre sus filas, el pretexto es precisamente la incorporación a al Guardia y el lógico apego a las nuevas reglas militares que esto implica. Cerca de 40 mil elementos de esta corporación son los encargados de velar por la vida, integridad, seguridad y derechos de todos los ciudadanos del país, operan en todas las zonas federales, esto incluye carreteras, vías férreas, aeropuertos, fronteras y litorales, es decir, en todos lados, y ahí es donde está el punto álgido de esto, ellos no quieren perder su autonomía, no quieren ser evaluados ni perder los privilegios que tenían (control total de la federación en su ámbito) y por supuesto, no quieren apegarse a lo que el mundo castrense determina.

 Por otro lado, es cierto, hay varias cosas que aún están en el limbo y no quedan claras para ellos, como la antigüedad y sus prestaciones laborales, y otras que exigen con justa razón, como el que tengan uniformes suficientes (solo les dan uno al año) y que “corran” a comandantes y directores corruptos, pero la cosa no es como muchos la están pintando: que no es justo, que no se les respetan sus derechos humanos, que los están tratando como “cosas” y no como personas y que los tratarán como soldados rasos encuartelándolos

Otro tema toral es también la prueba del polígrafo Durante años he escuchado amigo lector argumentos sobre los beneficios del polígrafo, pero se de casos de policías que son expertos en su labor; y no pasan dicha prueba, pareciera que no son suficientes para creer su capacidad y la supeditan, cuya efectividad de esta herramienta es valiosa, pero falible, y que se debe reconsiderar el esquema de valoración de los policías. Ojalá.

No hay día que pase que no se escuche la palabra “corrupción” además de señalar que “los que se fueron dejaron un cochinero”. Ahora le llegó el turno a la Policía Federal, la misma que se pretende pase a formar parte de la Guardia Nacional. “Todos echados a perder” “Todos corruptos”.

Tal afirmación me provocó un hormigueo en la piel. ¿Cómo que todos corruptos? ¿Entonces? Si realmente son corruptos ¿Para que los queremos combatiendo a las bandas delincuenciales?

¿Incongruencia, mentira o estupidez?

Error garrafal. Por parte de Alfonso Durazo Secretario de Seguridad Pública al responsabilizar del paro de la Policía Federal al ex presidente de México, Felipe Caderón, mismo que con precisión y buena oratoria expresó su inconformidad de ese perjurio, que denota la inexperiencia de Durazo y “echa “culpas para tapar su ineficacia en el manejo táctico del ingreso de la Policía Federal a la Guardia Nacional, y ahora vemos que los “enanos” se le salieron de la televisión, a grado tal, que su jefe, el presidente López Obrador en su “mañanera” del viernes último no “tocó ni con el pétalo de una rosa” al ex presidente Felipe Calderón.

Con todo respeto al Ejecutivo que nos representa a todos, y usando sus términos: “fomente un diálogo racional, porque no insultar es su obligación moral”.

Jugadas de la Vida

No se podría atender el problema de la violencia e inseguridad sin utilizar al Ejército y la Marina”, declaró López Obrador. Ese fue el diagnóstico que dos días antes, el 23 y el 24 de agosto del 2018, le habían dado al presidente electo los secretarios de la Defensa, general Salvador Cienfuegos, y de la Marina, almirante Francisco Vidal Soberón.

Twitter: @ldojuanmanuel