LA JORNADA

Eduardo Murillo

Zumpango, Edomex., Durante esta semana, un grupo de 200 Fusileros Paracaidistas y miembros de las Fuerzas Especiales realizó mil saltos en paracaídas, como parte de un curso básico y de ejercicios en la Base Aérea de Santa Lucía, Estado de México. 

Para la mitad de ellos, el lunes fue su primer descenso desde un avión Casa-295 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), que vuela a 250 km/h a 500 metros de altura.

Aunque el paracaídas T-10Z de uso militar se despliega automáticamente por a la cinta estática sujeta al cable ancla del avión, el salto no está exento de riesgos, pues descienden a una velocidad de 5 metros por segundo.

Hace apenas dos años que la división de Fusileros se abrió a la participación de las mujeres, en las prácticas de esta semana hay nueve.

La paracaidista, Cynthia Helen Julián Mora, señaló que es preciso que más mujeres se integren a las Fuerzas Armadas. Llamó a que tengan decisión, pues esto no es sólo un trabajo, servir al país es una forma de vida.

Sobrevolando a medio kilómetro de altura, con la rampa de descenso abierta y enganchados al cable ancla, los paracaidistas en fila hacen la enésima revisión del equipo, del propio y del compañero que tienen enfrente; para confirmar que todo esta bien y le dan una firme nalgada como seña de aprobación.

Brisa Hernández, con 19 años de edad, y 11 saltos exitosos, afirma que este protocolo es parte de nuestra mística; es la emoción que debes sacar con tus compañeros, es para que se te quite el miedo, te prepara, y se pierde el morbo.

Sin importar el género, esa nalgada es el último contacto humano, antes de lanzarse al vacío, confiando en que todo saldrá bien, gracias a su entrenamiento, a su equipo y asus compañeras y compañeros.