Reveladora y alarmante la “lección de periodismo” que dio el Presidente en la mañanera de ayer: los buenos comunicadores deben apostar por la transformación —La Cuarta, que es la de hoy— si quieren destacar como en su tiempo lo hicieron Zarco o Flores Magón.

“Es muy cómodo decir ‘soy independiente’ o el periodismo no tiene por qué tomar partido o apostar a la transformación. Es nada más analizar la realidad, criticar, pero no transformarla”, dijo.

En otras palabras, tienes que hacer periodismo militante. No señalar errores de los transformadores. Los que lo hacen, sugirió, “editorializan para afectar la transformación”.

Como en su momento lo hizo Peña con su queja “ya sé que los periodistas no aplauden”, el Ejecutivo dijo ayer que la revista Proceso “no se portó bien con nosotros”; a lo que el reportero del semanario, Arturo Rodríguez, con buenos reflejos y sin intimidarse, reviró: no es papel de los medios portarse bien con alguien.

El intercambio me hizo recordar consejos de mis maestros en la FCPYS de la UNAM: acomodar la noticia para servir al poder es una falsificación.

O como dice el recordado columnista colombiano, Alberto Aguirre, ya fallecido: “Es una infamia querer convertir al periodista en muñeco ventrílocuo”.

* La frase “yo tengo otros datos” —de autor conocido— ya es parte del humor de los mexicanos. Muchos la utilizan como chiste para rebatir obviedades. Para otros es la vía para evadir una realidad que no les favorece.

Es el caso de Claudia Sheinbaum y su Informe de los 200 días, que presentó el domingo. El dirigente del PAN-CDMX, Andrés Atayde, lo calificó, incluso, de “mundo de fantasía”.

La señora Sheinbaum no puede negar que los capitalinos vivimos con miedo. Andamos a las vivas en la calle. Día con día nos enteramos de homicidios, secuestros, asaltos, violencia en la Gran Tenochtitlán.

Sus datos en materia de seguridad, por ejemplo, nomás no coinciden con los publicados el sábado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Los de Claudia sostienen que el homicidio doloso bajó 15.4%; las lesiones por arma de fuego, 46.6%; y el robo a vehículo con violencia, 22.3 por ciento.

Datos del SESNSP dicen que los homicidios en la capital, durante el primer semestre de 2018, sumaron mil 254, y que en lo que va del gobierno de Sheinbaum subieron a mil 546. Un 23% más en relación con el primer semestre del año pasado.

La jefa de Gobierno, por cierto, manifestó que en su gobierno “dejaron de maquillarse las cifras”. Buscamos al senador Miguel Mancera para que le diera una respuesta. Vio el mensaje, pero no lo respondió.

Y si nos vamos a nivel nacional, la cosa está peor. La nota del fin de semana es que junio rompió récord en homicidios dolosos en todo el país: tres mil uno, con todo y Guardia Nacional.

La organización Alto al Secuestro, que encabeza Isabel  Miranda, dio a conocer que no cumplió con su compromiso mensual de entregar el reporte de incidencia en este delito, porque la FGR no entregó las cifras de los secuestros atendidos por esa institución.

* Está claro que los autores de ese atraco a la voluntad popular que significa la prolongación del mandato del gobernador electo de Baja California están dispuestos a llegar a donde tope. Traen a todo el país en contra, pero ellos piden “respeto” a la “autonomía” del Congreso local.

Afortunadamente, el alcalde panista de Mexicali, Gustavo Sánchez, interpuso una controversia constitucional en contra de la prolongación del mandato del morenista Jaime Bonilla de dos a cinco años.

Lo que no entiendo es la postura del Presidente en este asunto. Debería ser el primero en condenarlo, pero lo ha minimizado. Se ha visto evasivo.

Por cierto que Jaime Martínez Veloz, excandidato del PRD al gobierno de BC, nos envió una foto “por si había duda” que ilustra la  relación  entre Bonilla y Ricardo Peralta, subsecretario de Gobernación; y férreo defensor de que se quede cinco años.

Fuente: EXCELSIOR