DETRÁS DE LA NOTICIA

Oaxaca

* Al dirigirse al Presidente Andrés Manuel López Obrador las Mujeres de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) exigieron ¡No más simulaciones, la salud es un derecho!   

* El Presidente López Obrador aseguró que existen en Oaxaca 54 centros de salud y hospitales inconclusos que se deben terminar en su Gobierno y que los gobiernos de Gabino Cué y Ulises Ruiz dejaron sin terminar.

(A doña Martina Escobar Montero, a mi maestro Edgardo Aguilar Morales y a sus hijos, Edgardo, Adriana, Gabriela, Ernesto y Carlos, familiares y amigos por los exitosos 42 años del Restaurante Catedral. Clamamos al Cielo porque el Altísimo les siga colmando de bendiciones)

Más allá de la condenable simulación del maquillaje en el Hospital de Campo IMSS 37, que visitó el Presidente López Obrador en Matías Romero, es inocultable el colapso del sector salud en Oaxaca.

Al dirigirse al Presidente Andrés Manuel las Mujeres de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) demandaron ¡No más simulaciones, la salud es un derecho!

“En todo el Istmo de Tehuantepec no existe una sola unidad de cuidados intensivos; ni ambulancias equipadas según la NOM 034, no hay tomógrafos ni hemodializadores; la gran mayoría de centros de salud y unidades médicas son solo cascarones, sin médicos ni medicinas, y cuando hay médico este es pasante y viene adquirir experiencia a costa de nuestras vidas. Esa es la realidad que no se puede maquillar”.

“Nos preocupa que esta situación se quiera ocultar, no es maquillando el hospital, trayendo antier apenas camas nuevas, reparando baños y equipo, dotando a toda prisa de medicamentos y ambulancias, para que usted crea que todo está bien. Eso era práctica común de los anteriores gobiernos, le preguntamos ¿también será del suyo?”, cuestionan las istmeñas.

Menos mal que ante las protestas por la carencia en servicios de salud Andrés Manuel afirmó hace días en el hospital rural de Bochil, Chiapas, “no soy tonto, soy colmilludo y me doy cuenta de todo”.

“Debe quedar muy claro, para que no nos vayan a confundir, no somos iguales a los que ya no están en el gobierno. Me pueden llamar Peje, pero no soy lagarto. Ni tampoco crean que soy tonto, me doy cuenta de todo, ya soy colmilludo”.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que existen en Oaxaca 54 centros de salud y hospitales inconclusos que se deben terminar en su Gobierno, y que los gobiernos de Gabino Cué y Ulises Ruiz dejaron sin terminar.

En compañía del Gobernador Alejandro Murat, Obrador declaró cuatro acciones que se aplicarán en el sector salud en los hospitales de Oaxaca.

Otorgar IMSS Bienestar, centros de salud y hospitales de la Secretaría de Salud para la población, garantizar el abasto y distribución de medicinas y priorizar la formación de médicos y especialistas con lugares dignos en sus comunidades para que no tengan que emigrar.

“No solo el cuadro básico, sino todos los medicamentos. Ya no habrá pacientes de primera, segunda ni tercera, habrá medicamentos para todos y se distribuirán hasta las comunidades más apartadas”, señaló.

En un ejercicio de creación de escenarios políticos futuros podemos adelantar que sin salud, alimentación, educación de calidad y vivienda, fracasará rotundamente la Cuarta Transformación.

No somos agoreros del desastre ni emisarios del pasado. El problema es que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador no pasa de la condena verbal al castigo legal de los corruptos.

De igual manera, en el caso de Oaxaca, rescatar el sector salud, obligada y necesariamente, pasa por encarcelar, pero sobre todo por aplicar la ley de extinción de dominio a Gabino Cué y su mafia.

Confiscar la fortuna mal habida de Gabino Cué, Jorge Castillo y su mafia de saqueadores del sector salud, coadyuvaría a sanear el déficit presupuestal en salud de 1700 millones de pesos anuales.

Hasta ahora, salvo por el encarcelamiento de Germán Tenorio como “chivo expiatorio”, el Sistema Estatal Contra la Corrupción ha sido un rotundo fracaso para castigar a los saqueadores en Oaxaca.

Si los probables delitos de peculado y desvío de recursos y demás modalidades de corrupción no han prescrito, de ninguna manera basta con recluir en la cárcel a Gabino Cué y a Jorge Castillo.

Igual ocurre con Salvador Monroy Rodríguez, Juan José Álvarez Candiani, Rogelio Hernández Cázares y Hugo Morales Espinosa, los dirigentes y ex dirigentes de la Sección 35 del SNTSA.

Es más que fundada la presunción de probable responsabilidad de Jenoé Ruiz y Mario Félix

Pacheco en el saqueo de la Secretaría de Salud y de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO).

A pesar de los compromisos políticos del Presidente López Obrador y del Gobernador Alejandro Murat con Gabino, es obligación legal, política, y ética, castigar el saqueo en el sector salud.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador y el Gobernador Alejandro Murat como gobernantes tienen la inigualable oportunidad social e histórica de pasar a la historia contra la corrupción.

Sin embargo, el tiempo procesal se escapa como agua entre las manos, si no es que ya se acabó, para proceder contra el ex gobernador y la mafia encabezada por Jorge Enrique Castillo Díaz.

Al igual que el anterior sistema penal acusatorio el cacareado nuevo sistema de justicia penal adversarial exige cumplir diversas formalidades en materia de respeto a los derechos humanos.

Privilegiar la presunción de inocencia y el debido proceso, se han convertido en los principales obstáculos para sujetar a proceso a los probables responsables de delitos por graves que sean.

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila