Las primeras criaturas de forma humana aparecieron sobre la tierra hace quizás un millón de años. La evolución física y orgánica del Homo Sapiens concluye hace solo 25 milenios; a partir de ese lapso, empieza el proceso moderno de evolución cultural de nuestra especie. Es alrededor del año 3,000 a.C. cuando aparecieron los primeros núcleos de población a los que, actualmente se les puede calificar como ciudades.

A veces es muy complicado para los propios historiadores, saber cómo y en qué momento se dieron los procesos evolutivos que convirtieron a las aldeas en metrópolis. Las nuevas ramas de la ciencia están demostrando hoy que, en los primeros asentamientos no existía división del trabajo, organización social ni política; lo que dificulta catalogarlos como ciudades propiamente dichas. En diversas regiones hubo cambios no necesariamente uniformes en forma y tiempo. Gracias a estas civilizaciones primigenias;
los conocimientos, los nuevos modos de convivencia y las artes comenzaron a multiplicarse. Cambiaron los pueblos con los adelantos; empezó con ello, una era de descubrimiento en el planeta.

Las primeras civilizaciones urbanas se asentaron en siete regiones diferentes en el mundo: la llanura del valle del Río Hoang-Ho, en China; el valle del Indo, en la India; los valles del Tigris y el Éufrates, en Mesopotamia; el valle del Nilo, en Egipto; las alturas peruanas y bolivianas, en Sudamérica. Entre 10 y cinco milenios atrás, estos espacios se ubicaron en llanuras aluvionales y con posibilidades para la agricultura. Aquí se observa claramente la evidencia desde los mismos orígenes del ser humano de la
fuerte dependencia entre los desarrollos poblacionales y la producción económica del entorno inmediato.

De estos primeros grupos de seres humanos, fueron surgiendo las formas de vida organizada cerca de ríos que a su vez, les permitieron abastecerse de agua para regar sus cultivos. Esta nueva manera de producir alimentos originó cambios revolucionarios en la vida del sapiens sapiens; a diferentes ritmos, parte de la humanidad se convirtió al sedentarismo y se agrupó en aldeas y poblados. Algunos núcleos poblacionales crecieron tanto que se convirtieron en verdaderas ciudades.

Estos asentamientos definieron cómo iban a ser en el futuro las primeras civilizaciones.
El desarrollo en el mundo sigue tendencias muy bien marcadas. Con el paso del tiempo, los seres humanos siempre guardaremos trazos y definiciones de lo que alguna vez fuimos. En todos los aspectos, el desarrollo de nuevas formas de vida en todas las regiones, implicó la necesidad de concentración y organización para trabajar el suelo colectivamente.

Con la aparición de excedentes agrícolas se posibilitó el uso del tiempo en otras actividades, tales como la artesanía, el intercambio o la administración; funciones características de las primeras formas de vida urbana. En el terreno económico, la producción y el comercio comenzaron a instaurar en el período Neolítico un modelo de convivencia que impulsa a los asentamientos a crecer en extensión y población.

Es fascinante leer al pasado situados en el presente. Hay pasos en muchos senderos que las nuevas ramas de la ciencia del siglo XXI están estudiando y que, tenemos que repensar para entender por qué hoy, somos como somos. Entender las tradiciones y los modos de vida de las primeras mujeres y hombres que vivieron de forma organizada en diversas regiones del mundo, nos ayudan a comprender mejor a nuestras sociedades actuales.

Tuíter: @santiagooctavio