REFORMA


Óscar Luna 

Cd. de México (07 septiembre 2019). En la planta baja del Palacio de Bellas Artes hay un vistoso altar al artista recién fallecido Francisco Toledo. 

Se forma una fila que a penas llega a los escalones que llevan al vestíbulo.

Un escalón antes del altar, una mujer da una rosa a cada persona formada.

“Para que la pongas donde quieras”, dice.

Avanzan, de izquierda a derecha, en un semicírculo rodeado de flores blancas y de colores, se observan canastas llenas de elotes y una de ellas con una pequeña bandera de México, cuadros del artista y papalotes de colores con mensajes.

Para algunos el tamaño del papalote no es suficiente para expresar su admiración y agradecimiento al artista.

“Cada paso de Toledo germinaba”, escribió la Secretaria de Cultura, Alejandra Frausto

“Los ojos más vivos que ha visto Oaxaca. Los ojos más bellos que lo recrearon todo. La tierra va a perder gravedad. Hombre de tierra con pies de maíz”.

“Siempre serás un gran guía”, “Enorme hijo de Oaxaca” y “Qué huérfanos nos dejas” escribieron otros.

Arriba, pegada a lo alto de la pared, la fotografía de Toledo en cuclillas sobre una ventana, tomada por Graciela Iturbide.

Atravesando el techo cuelgan al menos medio centenar de papalotes con sus trazos, como si buscaran alcanzar a su creador.

El paso de la gente es cerrado momentáneamente para cantarle a Toledo “Dios nunca muere”.

“Sé que una nueva luz / Habrá de alcanzar nuestra soledad / Y que todo aquel que llega a morir / Empieza a vivir una eternidad”, cantó una joven.

Pasando la entrada están tres libros de memoria sobre una mesa donde los visitantes plasman su sentir.

“Paisano: Oaxaca te llora. Gracias por tanto y enseñarnos que sencillez es lo más importante. Sigue pintando tus sueños en el cielo de los inmortales”, compartió Itayetzi López.

“Si hubiera muchos Toledo México sería diferente”, escribió Raquel Ramos.

“Orgullo de México, congruencia en su vida, talento magistral”, expresó Alicia.

“Hasta siempre, maestro, vuela alto, nos dejas huérfanos”, plasmó Lina.

Alejandra Frausto llega al recinto y describe a Toledo en una de sus páginas.

“Cada paso que diste, Toledo, germinó. Pies de maíz, alma de milpa, chango, elefante, chapulín, sapo, naturaleza fértil y erótica, causas justas, tierra y eternidad”, resumió.

Ayer la funcionaria estuvo en el homenaje en la ciudad de Oaxaca, donde Toledo falleció el pasado jueves.

“Los muros de Oaxaca lloraban todos, ibas caminando y oías gente cantando canciones juchitecas”, relató.

“Era una despedida de su tierra, de una tierra que siempre caminó y nunca dejó de pisar”.

La gente no deja de formarse. Algunos se acercan para preguntar quién es el de la foto grande que tienen enfrente. Ahora ya lo saben.

Este domingo por este lugar pasarán cientos de personas más para despedir al gran maestro.